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Construcciones y artificios sensibles
¿Es el teatro mero espectáculo?
Por Mónica Maud*
Cuando el cine acaparaba la atención masiva, éste ocupaba el escenario de los grandes eventos de espectáculos y las exposiciones teatrales eran consideradas como manifestaciones culturales. ¿Qué está sucediendo en la actualidad ?. ¿Cuál es la relevancia del teatro en nuestros días?

Mónica Maud
Desde hace varios años, el teatro ha tomado el lugar del cine; no porque su convocatoria fuera mayor, ni porque el séptimo arte no haya evolucionado hasta evidentes niveles tecnológicos, sino porque hoy es el teatro visto como un acto que depara distracción, es decir, un mero espectáculo. Sólo un evento que solaza o divierte. Lamentable, pero, así, tajante y objetivamente.
En efecto, pese a que el teatro remonta sus orígenes a la antigüedad griega imbuida de saberes filosóficos acerca del hombre, pese a que es la madre de todas las artes puesto que a través de él se han desarrollado la escritura, la danza, el canto, la pintura, hasta la escultura y la música, elementos éstos imprescindibles y constituyentes al momento de la puesta en escena; pese a esto, el teatro hoy padece una desacralización que va en detrimento de sus valores esenciales.
¿Por qué las obras de teatro ocupan las carteleras, tanto de los medios, como de comentarios callejeros y las marquesinas son iluminadas, a veces sin sustento, sólo para atraer la atención de la gente, poniendo énfasis tanto en el marketing como en, por ejemplo, actores de taquilla?. Sencillamente porque, como sucede con el arte en general, existe una valoración insuficiente de la creatividad humana, y sí, de su lugar en el mercado, y a partir de esta noción, el comportamiento hacia cada una de las ramas del arte. Por otro lado, las sociedades (como la nuestra) en las que todavía priman fines de planificación futura que tienen que ver con una mejora en la calidad de la vida material, justamente porque no han alcanzado los niveles ansiados, la creatividad, la imaginación, la construcción de universos ficcionales estorban a los objetivos concretos, en consecuencia no manifiestan importancia, cuanto son estos aspectos y facetas de los hombres las que deberían de sustentar cualquier evolución y cambios. Vamos olvidándonos, de este modo, del hombre en su faz espiritual y nutrimos solamente su cuerpo y su mente.
A lo dicho se suman factores como las dificultades de los artistas, volvemos al teatro, para subir a escena, la falta de recursos para la capacitación, la poca lectura generalizada que impide, entre otras cosas, trabajar con las obras clásicas cuyos sentidos invisten una permanencia clara a través de las épocas, el escaso tiempo e interés del potencial espectador, quien inmerso en la vida diaria plagada de contingencias con frecuencia infortunadas, busca o se conforma con desenchufarse de sus conflictos cotidianos y, si asiste al teatro, lo hace para entretenerse, usando al mismo como terapia o como un libro de autoayuda, un mero utilitario, cuando no disfruta por el hecho de tomar al teatro como un medio de comunicar, decir, gritar lo que él mismo en su pequeño escenario de vida, no dice. Y si lo dicho se pone en duda, basta con observar la cantidad de asistentes a puestas posmodernas, y compararla con los espectadores de obras clásicas.
Siguiendo la misma línea, si en los hogares no prevalece el hábito de la lectura, la noción de cultura, reemplazados éstos por banalidad de los juegos interactivos (que seducen a grandes y a chicos), de las canchas de fútbol (con el respeto hacia el deporte), de la pilcha arregladita en las mujeres y las mesas de cafés masculinas; si estas trivialidades echan un velo sobre los ojos e impiden el goce de una obra de teatro..., entonces, es que nuestra sociedad avanza hacia un lado y da marcha atrás por el otro costado. Y cuando hablamos de goce queremos decir, en toda su intensidad, comprendiendo que una puesta en escena implica mucho más que un divertimento, que conlleva virtudes artísticos perennes que han de quedar en lo más profundo de las almas y que debieran servir para edificar una cultura social en el marco de los valores universales. Es decir, el teatro no debe ser estimado como un simple pasatiempo.
El teatro es uno de los inventos más grandes de la humanidad. Tan importante como el descubrimiento de la rueda y el fuego. Sin embargo, hablar del arte teatral, en estos tiempos, cuando la misma esencia del hombre parece haber mutado por atributos más triviales, referirse al teatro hoy, es lo mismo que decir (o considerar, que es lo terrible) que estamos frente a un divertimento.
El arte teatral no puede ni debe producir diversión, aun cuando se trate de géneros como la comedia, por el simple hecho de que en el teatro está involucrado el hombre, su entorno, sus emociones, sus miserias, sus virtudes, y un amplio arco iris de elementos fundantes por el hombre y para el hombre. Y todavía más... De ahí que, no habré de cansarme de afirmar que el teatro y su puesta en escena no debieran ser asumidos por los medios de comunicación como espectáculos, más acertado sería mirar la vida como un espectáculo, no siempre digna de ser mostrada en el arte.
El arte no le debe nada a la vida, por el contrario, es la vida la deudora del arte; y en lo que se refiere al teatro, si honramos a éste como una manifestación superior de entre otras, la afirmación antedicha cobra mayor significación. Se escucha o se lee que el teatro es un arte impuro, siempre sujeto a los contextos parciales, siempre usado como un elegante medio de expresión, o como un instrumento para corregir instancias sociales; es justamente esto, el compromiso que ostenta el teatro con la sociedad, y con sus diferentes facetas inmateriales, su esencia misma. Y como efecto paradójico, es ésa misma esencia, que mal desentrañada, incorrectamente manejada e involucrada en preceptos que nada tienen que ver con el arte, como el mercado y su demanda, la que ha conducido al teatro a caer en el horizonte de la diversión, del show, del mero esparcimiento. Grave error de la humanidad.
IMPRESIONES...
Contrariamente a lo que se suele suponer, el teatro subyace entre los hombres, como un halo en potencia que sólo se deja ver frente a contingencias o circunstancias que escapan del control del raciocinio medio. Si nos propusiéramos observar el movimiento social desde algún rincón, de algún sitio más o menos alejado de los grandes conglomerados, nos sorprendería encontrar imágenes teatrales en numerosas situaciones. Es que la vida humana es una amplia y extensa comedia, donde se manejan análogos elementos, mediante identidades diferentes, y productos similares.
El verdadero paso de la cotidiana vida del hombre hacia el arte teatral reside en la existencia de la tragedia. El drama, en cambio, forma parte constituyente de la naturaleza del hombre. Tal vez en la falta de meditación acerca de estas nociones radica el actual criterio del teatro, es decir, la irritante percepción tan sólo trivial de la puesta en escena.
¿Qué significa esto?. Por cierto, la creación del arte teatral se remonta a tiempos pretéritos, cuando el hombre se hallaba sometido al arbitrio de creencias sobrenaturales. De ahí que el drama haya sido su primera manifestación. La cotidianeidad humana estaba relacionada con mandatos desconocidos por él, en consecuencia, las representaciones teatrales contribuían a la búsqueda de un lugar del hombre en el universo. Muchos eran, entonces, los interrogantes, y escasos los recursos para resolverlos. El drama se erigía en tragedia, puesto que la tragedia (y no hablamos de géneros, sólo de nociones previas y más allá de toda clasificación) exhibe las periferias a las que puede ser sumiso el hombre. Recordemos a Medea, Edipo, Mefistófeles...
En el límite entre lo posible y conocido y lo inconcebible y misterioso, o inexplicable, es el teatro capaz de desplegar su genio. En el instante en que el hombre se aboca a la exposición de escenas que no esconden enigmas, sino más bien, son calcos de la llamada realidad sensorial, el teatro deja de ser estimado en toda su magnificencia y comienza a ser empleado como un medio de comunicación, y en esa comunicación, carga la semilla de instituirse como sola diversión.
SIN EMBARGO...
Tampoco es justo buscar responsabilidades, puesto que en todo caso, la responsabilidad recaería en la comunidad toda que está expuesta a cambios e innovaciones sin la preparación razonada (o no) para la cimentación de criterios propios. Además, no sería justo, en aras de la verdad, echar culpas a quienes ocupan sus butacas en cada representación teatral, también debemos observar el otro lado.
¿Alguna vez nos hemos preguntado qué significa exactamente poner en escena una obra?. Este hecho, que desde fuera del telón pareciera sencillo y hasta festivo, involucra una gran cantidad de personas, de actividades, de tiempo, de recursos. Lo que un espectador ve desde su asiento no es más que la conjunción de múltiples acciones e ingredientes artísticos que no merecen ser calificados livianamente. Sin embargo, en este tipo de valoración también tienen que ver los hacedores del teatro. ¿Por qué?. Puesto que, en el afán de ofrecer al público lo que éste espera ver y oír, se ha dejado de lado la exquisitez de la actuación y de los demás constituyentes de la escena para transformarse en obras de protesta, de denuncia social, proclamas de libertad, más de lo que vemos en los noticiarios, pero mostrado con cierta elegancia, con cortesía y alguna distinción. Esto influye sustancialmente en la exigua valuación de teatro como parte del arte. Esto crea, entonces, la demanda social de asistir al teatro para sentirnos identificados y recrearse con ello o para distraernos, no en busca de la esencialidad teatral.
PROPUESTA
Grata propuesta la de comenzar, en primera instancia, a mirar al teatro como una arte en sí, es más, como la coincidencia de diferentes actos artísticos en los que participan individuos que revelan ciertas e idóneas destrezas, además, de talentos. Y en ese mirar, brindar la jerarquía que el teatro merece, incluyéndolo para ello en los espacios donde domina el arte. Sin dejar de observar, por ejemplo, la labor no sólo de actores, también, de directores, de escenógrafos, de bailarines, de las voces, de los gestos, de los movimientos, y de todos los que intervienen antes y durante la puesta en escena.
Y una exhortación: que los responsables de hacer teatro no se sientan condicionados a mostrar lo que la gente quiere ver, sino que mediante este arte diverso y complejo, que es el teatro, colaboren a afianzar el enriquecimiento del pueblo, de su cultura, de los sentidos ilimitados que de él devienen. En síntesis, que el teatro no se desempeñe sólo como un arma de comunicación de diarios descontentos, que se retorne a la belleza de las obras de los grandes maestros, que se enseñe a interpretarlos, sin modificarlos, ni adecuarlos a los tiempos modernos, que se corran riesgos, que se jueguen el todo por el todo... sobre los altares de la excelsitud; que el teatro no se convierta en un producto de mercadeo. Que se eduque, que se prepare, que se disponga al pueblo para erigir al teatro en su capitalidad.
Ésta mi invitación no es fútil: renovemos, en primer lugar, nuestra idea sobre el arte teatral, no nos dejemos llevar por modelos que solamente señalan una y otra vez escenas de una supervivencia diaria, traigamos a nuestro espíritu el alma del antiguo sentido de drama y tragedia, de modo que el teatro vuelva a convertirse en el arte madre de todas las artes. De él surgen invariablemente, el resto de las manifestaciones artísticas. En el teatro se funden; el teatro necesita de la participación de todas ellas. En este día, releamos los grandes del teatro clásico, y si en la lectura nos ensimismamos, veremos que no es quimérica su revalorización, única manera de trasladarnos con convicción y medios para juzgar el teatro hoy.
MANERAS
Las afirmaciones vertidas en los anteriores apartados nos conducen a intentar dilucidar qué es un espectáculo. Aclaramos que el término ha sido empleado bajo la modalidad conversacional o pragmática del mismo, o sea, simplemente como un sinónimo de diversión o entretenimiento. De ahí, la postura y la propuesta de mirar al teatro de otra manera.
Ahora bien, ¿cuáles podrían ser los mecanismos?. Desde la educación, en primer lugar, desde la lectura, desde la postura del lector espectador, luego, desde el apoyo serio y comprometido a la gente que hace teatro para que no caiga en la necesidad de vender un producto, sino para que se vuelva a exponer el arte teatral con toda la poesía y la fantasía que le da vida. Y, sin dudas, desde el auditorio: no basta con el aplauso si no se han comprendido verdaderamente las múltiples dimensiones del teatro.
En síntesis, hace falta que la sociedad en su totalidad vuelva sus ojos hacia el arte, en general, y que revalorice el arte teatral. Bienvenida, pues, la propuesta de dedicar al TEATRO, la 31º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires este año.
Los acontecimientos triviales ocultan el nervio real de la historia,
que rara vez se revela... salvo en el teatro.
(Narciso Pousa en Proserpina)
*La autora es oriunda de Santiago del Estero, Argentina.Ejerce la docencia, escribe periodismo cultural, ensayos y cuentos.
Títulos
Profesora de Castellano, Literatura y Latín, otorgado por el Profesorado de la Escuela Normal Superior Manuel Belgrano, 1984.
Profesora de Inglés, otorgado por A.S.I.C.A.N.A.
Estudios avanzados en la carrera de Licenciatura en Letras, en la Universidad Nacional de Sgo. del Estero, a la espera de la resolución de otorgamiento de título.
Adscripta a la cátedra Lengua Castellana III, otorgado por el Profesorado de la Escuela Normal Superior Manuel Belgrano, 1987. Santiago del Estero.
Antecedentes Laborales
Profesora catedrática suplente en Lengua y Literatura de la sección común, 2º y 3º, Instituto San José, años 1987 y 1988.
Profesora catedrática suplente en Lengua de la sección PTBI, 2º y 3º, Instituto San José, años 1987 y 1988.
Jefe de Trabajos Prácticos en la cátedra Idioma I, correspondiente a la carrera Ingeniería en Computación, Universidad Católica de Sgo. del Estero, años 1989 y 1990.
Editora Propietaria de Revista Pragma, especializada en Lingüística y Crítica Literaria, años 1991, 1992 y 1993.
Directora de Editorial del Suplemento semanal educativo Servicios Educativos, de Editorial Poder, 2000 y 2001.
Directora Editorial del Suplemento semanal Educación y Cultura de NUEVO DIARIO, 2000 y continua.
Redactora y Responsable de Contenidos de la publicación quincenal educativa, aprender de Nueva Editorial. SRL, 2006 y continua
Diseño, investigación, textos, fotografía y compaginación del Sitio Web turístico de la Provincia, de Editorial Poder www.santiagoteguia.com.ar , año 2000.
Docente catedrática, de Lingüística Textual, 2º año del Profesorado IES Nº 8, año 2000.
Jefe de Trabajos Prácticos en el área de Ciencias del Lenguaje y Crítica Literaria, en el Profesorado IES Nº 8, desde el año 1989 y continúa.
Responsable de los cursos de ingresos y/o talleres iniciales, en el área de Ciencias del Lenguaje y Crítica Literaria, en el Profesorado IES Nº 8, desde el año 1989 y continúa.
Colaboradora de revista CONSUDEC, de distribución en toda Argentina, año 2001 y continúa.
Colaboradora de revista EDUCAR, México, año 2003 y continúa.
Colaboradora de la BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES, con sede en España, Madrid.
Colaboradora de la revista LITERATURA.COM, con sede en España.
OTROS
Corrección de estilo, diseño y diagramación de libros a publicar. Evaluaciones.
Asociaciones
Miembro de la Asociación Literaria María Adela Agudo, Ciudad de La Banda, Santiago del Estero, desde el año 1989.
Miembro asociado de INSIL, Universidad Nacional de Tucumán, Facultad de Letras.
Miembro de la SAL (Sociedad Argentina de Lingüística).
Miembro de la Biblioteca de Lacan, PSICONET, con sede en Barcelona, España, mediante comunicación electrónica.
Miembro del grupo literario Reencuentro, con sede en Santiago del Estero.
Miembro de la SOCIEDAD ARGENTINA DE LETRAS, ARTES Y CIENCIAS, filial Santiago del Estero.
Miembro invitado de la WEB yo.escribo.com, año 2004 y continúa.
Publicaciones
Revista Pragma, edición bimestral con artículos y colaboraciones acerca del área de la Lengua y la Crítica Literaria. Editora, propietaria y colaboradora.
El lunfardo: un idioma que nació de la necesidad de ocultar, El Liberal, 13 de noviembre de 1991.
Emma Zunz: hacia una realidad insólita, El Liberal.
El gran espectáculo del carnaval y la doble vida de la edad media, El Liberal, 3 de marzo de 1992 y Revista Poder, enero de 2001.
Borges, un gran latinoamericano, El Liberal, 26 de agosto de 1991.
Borges soportó su ser latinoamericano, El Liberal, 2 de septiembre de 1991.
La recurrencia americana, El Liberal, suplemento cultural, 11 de abril de 1992.
A partir del 2 de mayo de 2000 y hasta diciembre del mismo año, todas las Editoriales de Servicios Educativos.
La Lucha con el ángel, Diario Abril, Servicios Educativos, junio de 2000.
Otros de tipo didáctico pedagógico, Diario Abril, Servicios Educativos, año 2000.
El gerenciamiento educativo, Nuevodiario, Cultura y Educación, año 2001
Los benditos del polimodal, Nuevo Diario, Cultura y Educación, año 2001
Educándonos en los valores, Nuevo Diario, Cultura y Educación, año 2001
Numerosas publicaciones semanales de opinión, de investigación y de crítica de arte.
Trabajos inéditos
La publicidad gráfica en Sgo. del Estero, investigación realizada y evaluada en el ámbito de la Universidad Católica de Sgo. del Estero. Directora a cargo de alumnos ayudantes y de docentes colaboradores.
El mito en El Inmortal de J.L. Borges.
Una aproximación al criterio acerca de la expresión: los de Añatuya, enfoque gramatical de idioma, trabajo que participó de las Primeras Jornadas Nacionales de Lingüística, en Rosario. El mismo se encuentra en la biblioteca del IES Nº 8, para consulta de los alumnos.
La educación parece ser un problema más que una solución, acerca de la problemática actual de la educación superior.
Otros de tinte críticos literarios.
Como escritora
Primer premio de cuentos ANA Zaidman, en concurso provincial convocado por la Sociedad Argentina de Letras, Artes y Ciencias, año 2003, con el cuento Atrapado.
Mención Especial en el Concurso de Cuentos LEOPOLDO MARECHAL, organizado por la Municipalidad de Moreno, Buenos Aires, año 2004, con el cuento Inmolación
Primer premio de cuentos ANA Zaidman, en concurso nacional convocado por la Sociedad Argentina de Letras, Artes y Ciencias, año 2003, con el cuento Amigos.
Seleccionada por la Editorial Dunken para participar en antología no coorporativa, en ocasión de los festejos de su 10º aniversario, con el cuento Gula
Mención de Honor en poesía, en el Concurso convocado por Editorial Cepan Homenaje a Don Quijote con las poesías Derrotero Derrotero I y Atributos, 2006.
Mención de Honor en cuento, en el Concurso convocado por Editorial Cepan Homenaje a Don Quijote con La bendición del soldado, 2006.
Libros de cuentos inéditos: Confesiones (25 cuentos) y Debajo de la almohada (25 cuentos), y Microrelatos (selección de 120 microrelatos) y Atravesando confines (60 poesías).
Libro editado: Yo, sacrílega, 2006, Editorial Dunken, Argentina (30 cuentos)
Email:mmaud@ciudad.com.ar |
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POEMAS DE JORGE BOUSOÑO GONZÁLEZ *

El autor
DE VIAJE (III)
Interés y deseo miran
de uno hacia dentro
el amor
de uno hacia fuera.
DE VIAJE (III)
Trazar calles
con la voz desnuda
así
palabra fría
verso, verso
rózame con tus alas desplegadas
en esta lluvia nocturna
de parques dibujados
Este tiempo ha trastocado sus atuendos
PÉSIMO ESTATUS PARA UN CAYO EL DOMINGO
"no hay sábado sin sol
ni domingo sin amor"
Todo es tan relativo
que por mucho que navegue
tendré horizonte por delante
tan inalcanzable, como siempre
ahora me invento ese sueño reiterado:
vas a aparecer desde la nada
(silenciosa, necesaria)
ventaja de las estrellas, ¿no?
puede que ya ni existan
y son recordadas por años
luz que atraviesa y queda clavada
a todo el que, al menos
una vez alzó su cabeza
todo es tan relativo
que ni la soledad es absoluta
porque pasaste
estás.
(23.04.2006)
EL CASCANUECES (PAS DE DEUX)
Los trazos del tiempo
marcan años en cada tronco
aletargada
la madurez se atraviesa en el camino:
acorta rienda a los instintos
y van
y vienen
desde esta altura
así se perciben las olas
tocar un sueño con las manos
siempre ha sido un alto reto
aunque no sea tan perfecto
como se había deseado
y como mismo se disipa la bruma
tienes que desvanecerte
porque ya es hora
al despertar
hay quien deja una herida
hay quien deja su huella
hay quien recupera su vida
hay quien vuelve a ser
la misma pieza del tablero.
(16.10.2006)
*Jorge Bousoño González (Cuba, 1957).Representante por Cuba en el Movimiento Cultural aBrace, y Consul por La Habana en Poetas del Mundo. Nació y reside en Guanabacoa, Ciudad de La Habana, Cuba. Graduado de Licenciatura en Cibernética Matemática en la Universidad de La Habana (1990). Sus textos poéticos aparecen en las antologías colectivas: "Letras Derramadas", Bianchi Editores / Uruguay - Ediciones Pilar / Brasil bajo el sello aBrace (2001); "Maestros Desconocidos de la Poesía Contemporánea Hispanoamericana - volumen I", The Refined Savage Editions / USA (2002); "Sensibilidades otoño-invierno", Alternativa Editorial / España (2002); "Anaconda", Editorial Poetas de América / Canadá (2003); "Como ángeles en llama", Editorial Maribelina bajo el sello de la Casa del Poeta Peruano / Perú (2004); "La cósmica vereda de un poema", Asociación Latinoamericana de Poetas - ASOLAPO / Ecuador (2004); "1ra antología histórica de poesía de la Academia Virtual Brasileira de las Letras", AVBL / Brasil (2004); "Letras del Desamor", Bianchi Editores / Uruguay - Ediciones Pilar / Brasil bajo el sello aBrace (2005); "Letras en Movimiento aBrace", Bianchi Editores / Uruguay - Ediciones Pilar / Brasil bajo el sello aBrace (2006). Además, varias de sus obras han sido publicadas en diversas revistas y portales de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Honduras, Italia, México, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, USA y Venezuela.
Correo electrónico personal: jorbocu@yahoo.com
Páginas personales:
http://www.artepoetica.net/jorge_b.htm
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo.asp?ID=773
http://poetas.com/poetas/bousono.shtml?category=19
http://www.salvemosalateneo.com/web/artista2.php?ida=17
Dirección particular: Calle A número 7807 entre 3ra y 5ta, Reparto Mañana,
Guanabacoa, La Habana, Cuba.
CP. 11100
Teléfono: (53 7) 974668 |
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RIMAS PARA CHICOS- INVENTARLE UNA MÚSICA PARA PODER CANTAR O TEATRALIZAR
Por Mercedes- Paglilla*

La autora
El gato Renato
Había una vez un gato que se llamaba Renato.
El gato Renato creía que era pato.
Vivía en el puerto, muy suelto, muy suelto.
Cua, cua me decía en vez de hablar
y todos reían al oírlo maullar.
Un día le dije: ¡Renato!,!Renato! ¡Vos no sos un pato!
Renato no escuchó y se echó a nadar
y al rato, ratito hubo que irlo a buscar.
Leche calentita le di a Renato
y así se dio cuenta de que no era pato.
El elefante elegante
¡Que altura! ¡Que porte!
El elefante elegante.
Camina en un hilo y desfila en el circo.
Un ratón que come pochoclo sentado,
Estornuda fuerte y lo tumba de lado.
¡Viene que se viene el circo ambulante!
Con un ratón montado
En el gran elefante.
Llorón
Sueño, llorón
Quédate quieto
Deja de gatear en mis desvelos.
¿No ves que no tengo tiempo?
De día estas escondido
De noche reclamas hambriento
¿Que quieres? ¿Enloquecerme?
Pero no te vayas sueño
¡Está bien! ¡Está bien!
Aquí tienes otra vez
Tu biberón de deseos
.
Rimas locas
Corre a la coneja el oso glotón
Viene desde lejos un mono panzón.
Y en la carretilla viene la jirafa que de tanta fiebre se mete en la cama.
La tortuga dice que si ella pudiera
Volaba a la luna en mi jabonera.
Y Me toca el timbre mi vecina araña que dice que ayuna hace una semana, que si tengo té, azúcar o miel que tiene una hormiga durmiendo en la tela que habla sola, que ronca y que sueña
Que es bicho de luz y que vio a la abuela haciendo la cruz y yendo a la Iglesia. Salto a la rayuela de los chicos pobres del medio del barrio y encuentro un centavo.
Y es todo mentira y si no me crees,
Empiezo de nuevo y todo al revés
Y vaS a ver, si, si quien soy yo
Salto a la cuerda 1 y 2
Juego a la casita y soy una dama
Viajo en un navío y soy un pirata.
Y vas a ver, si, si quien soy yo,
Y es todo mentira y si no me crees,
Empiezo de nuevo y todo al revés
Y estas rimas locas que ya se terminan
Van con chupetín, violón y violín,
Y va pirulito para el más chiquito.
*Mercedes Paglilla, es economista, maestra, poetisa y escritora. Nació en la Argentina y ha vivido en los cinco continentes. Escribió libros en inglés, portugués y español. |
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El arte de escribir cuentos breves
Por Víctor Montoya

Víctor Montoya
El Tío*, como todo diablo de vasta cultura y declarado defensor del cuento breve -brevísimo-, aprovechó una de nuestras conversas para darme una lección sobre el arte de trabajar la palabra con la precisión de un orfebre.
-Escribir un cuento breve es como grabar un verso de García Lorca en un anillo de bodas -dijo-. Así de fácil pero a la vez difícil.
Lo miré callado, pensando en que el Tío, a pesar de sus atributos de Satanás, jamás dice las cosas al tuntún. Es un tipo asaz inteligente, sabio en las ciencias ocultas y en las ciencias de ciencias. ¿Qué no sabe? ¿Qué no puede? ¿Qué no quiere? Es un modelo de constancia y rigor intelectual. Y, lo más deslumbrante, tiene una respuesta para cada pregunta. Así un día, mientras hablábamos de literatura y literatura, dijo: Los hombres escriben cuentos violentos. ¿Y las mujeres?, le pregunté. Ése es otro cuento, me contestó.
-En tu opinión, ¿cómo se distingue al buen escritor de cuentos? -le dije a modo de tantearle sus conocimientos.
-Para empezar, al buen escritor se lo distingue incluso por la forma de andar -replicó con la sabiduría de quien posee el don del genio y la magia de la palabra-. El escritor de fuste no necesita tarjetas de presentación, críticos ni reconocimientos. En él, más que en nadie, la pasión de escribir es como estar endemoniado, una forma de levitar al borde del delirio, de hacer añicos la realidad y contar un cuento en el cual la mentira es tan cierta que nadie la pone en duda, aparte de que su vicio de escribir en soledad es una enfermedad endémica y sin remedio. Nadie lo puede librar de esa atadura voluntaria, ni siquiera Cristo en calzoncillos...
El Tío, consciente de que la virtud del intelectual consiste en simplificar lo complejo y no en hacer más complejo lo simple, se daba modos de meterme los conocimientos como con cuchara, aplicando una didáctica más eficaz que la de un profesor emérito. Por eso cuando hablaba de un tema aparentemente difícil, como es la literatura, lo hacía con gran desparpajo y muchos ejemplos.
-¿Y cómo se sabe que un cuento es un buen cuento? -le pregunté con la curiosidad de quien aprovecha una charla sobre el arte de escribir.
-Cuando te atrapa desde un principio y el lenguaje fluye con fuerza propia, cuando el lector reconoce las situaciones del cuento y empieza a identificarse con los personajes, quienes, por su verisimilitud, dejan de ser puras invenciones para hacerse creíbles a los ojos del lector. Un buen cuento se parece a un caleidoscopio, donde uno encuentra nuevas figuras literarias cada vez que lo lee y lo relee. Claro que todo esto no depende sólo de la perfección formal del cuento, incluidos el argumento, el lenguaje y el estilo, sino de la destreza del autor, quien debe mantener el suspense del lector hasta el final. En el mejor de los casos, el cuento debe tener un desenlace sorpresivo e inesperado, porque un cuento sin un final sorpresivo es como un regalo descubierto en Navidad.
-Y si el cuento no atrapa desde un principio ni mantiene tenso el ánimo del lector hasta el final, ¿qué hacer? -le pregunté, mientras rememoraba los malos cuentos que escribí en mi juventud creyéndolos obras maestras.
-¡Ah! -contestó el Tío, reacomodándose en su trono-. En ese caso lo mejor es tirarlo como cuando se tira abajo un edificio cuyas puertas y ventanas aparecieron construidas en el techo. A propósito, García Márquez dice: "El esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Y si el cuento, por alguna razón misteriosa, no sale bien desde un principio, lo aconsejable es empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura", porque escribir un cuento que no quiere ser escrito es como forzar a una mujer que no te ama.
Me quedé pensando en que no es fácil ser albañil de la literatura, un oficio que parece reservado sólo para quienes, desde el instante en que conciben una historia en la imaginación, se sienten apresados en un torbellino de imágenes y palabras.
-Otra pregunta -le dije-. A tu juicio, ¿quién es el buen escritor de cuentos?
-El ñatito que ve como en una película la obra de su creación y es capaz de inventar ficciones sobre los tres pilares fundamentales de la condición humana: la vida, el amor y la muerte, así algunos críticos digan que lo más importante no es QUÉ se cuenta sino CÓMO se cuenta. Tampoco cabe duda de que un buen escritor de cuentos breves, usando los instrumentos simples de la palabra escrita, es capaz de crear personajes, a quienes les concede vida propia con su aliento y su talento, los crea no de un montoncito de tierra, como Dios creó al hombre, sino de un montoncito de palabras, como tú me estás creando contra viento y marea, soplándome vida en tus cuentos de la mina. El buen escritor posee la magia de sacar las palabras hasta por los bolsillos, como el mago saca las palomas por las mangas de la camisa.
-A propósito de ambientes y personajes, algunos de mis lectores dicen que me repito demasiado, que patino sobre el mismo tema y sobre el mismo personaje.
-¡Bah! -refunfuñó el Tío-. No les hagas caso, sigue insistiendo sobre el mismo tema, sigue escribiendo sobre este Tío de la mina y, como recomendaba el viejo Tolstoi: Describe tu aldea y serás universal.
En efecto, me prometí para mis adentros seguir escribiendo sobre la realidad dantesca de los mineros y sobre las ocurrencias de su dios y su diablo protector encarnados en el Tío, el mismo que en ese instante conversaba conmigo sobre sus autores preferidos y sobre las claves del cuento breve, dándome la oportunidad de preguntarle una y otra vez, por ejemplo, ¿cómo elegir un buen cuento en medio de tanta palabrería?
-Eso varía de lector a lector -aclaró el Tío-. Hay cuentos y cuentistas para todos los gustos. Más todavía, los cuentos, al igual que sus autores, tienen diversas formas, tamaños y contenidos. Así hay cuentos largos como Julio Cortázar y cuentos cortos como Tito Monterroso; cuentos livianos como Julio Ramón Ribeyro y cuentos pesados como Lezama Lima; cuentos chuecos como Augusto Céspedes y cuentos borrachos como Edgar Allan Poe; cuentos humorísticos como Bryce Echenique y cuentos angustiados como Franz Kafka; cuentos eruditos como JL Borges y cuentos dandys como Óscar Wilde; cuentos pervertidos como Marqués de Sade y cuentos degenerados como Charles Bukovski; cuentos decentes como Antón Chéjov y cuentos eróticos como Anaîs Nin; cuentos del realismo social como Máximo Gorki y cuentos del realismo mágico como García Márquez; cuentos suicidas como Horacio Quiroga y cuentos tímidos como Juan Rulfo; cuentos naturalistas como Guy de Maupassant y cuentos de ciencia-ficción como Isaac Asimov; cuentos psicológicos como William Faulkner y cuentos intimistas como JC Onetti; cuentos de la tradición oral como Charles Perrault y cuentos infantiles como HC Andersen; cuentos de la mina como Baldomero Lillo, cuentos rurales como Ciro Alegría, cuentos urbanos como Mario Benedetti y así, como estos ejemplos, hay un montón de cuentos como hay de todo en la viña del Señor. El saber elegirlos no es responsabilidad del escritor sino un oficio que le corresponde al lector.
Al escuchar el chorro de nombres, en mi condición de eterno aprendiz, me quedé turulato por la sabiduría del Tío, quien conocía las técnicas del arte de narrar sin haber escrito un solo cuento. Claro que tampoco tenía por qué haberlo hecho, si en sus manos tenía a un escribano como yo, encargado de transcribir los dictados de su ingenio y su corazón de diablo.
Mi curiosidad por saber más sobre el arte de escribir cuentos breves fue in crescendo, hasta que indagué el porqué de su preferencia por el cuento breve.
El Tío se arrimó en el espaldar de su trono, irguió la cabeza, cruzó los brazos y explicó:
-Porque es una creación literaria donde se ensamblan la brevedad, la precisión verbal y la originalidad, pero también la sintaxis correcta y la claridad semántica, pues no es lo mismo decir: Dos tazas de té, que dos tetazas, ni es lo mismo decir: La Virgen del Socavón, que el socavón de la virgen.
Estaba a punto de abrir la boca cuando él, sin importarle un bledo lo que quería decirle, se me adelantó con la agilidad propia de un gran conversador:
-El cuento breve es tiempo concentrado, tan concentrado que, algunas veces, puede estar compuesto sólo por un título y una frase. Ahí tenemos El dinosaurio, un cuentito corto como su autor: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, dice Monterroso, seguro de haber cazado un animal prehistórico con siete palabras. Otro ejemplo, Antón Chéjov, acaso sin saberlo, anotó en su cuaderno de apuntes una anécdota, que bien podía haber sido un cuento condensado: "Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida". Lástima que el ruso dejó esta idea entre sus apuntes como un diamante no pulido. De lo contrario, éste podía haber sido el cuento breve más perfecto sobre la vida de un millonario suicida. ¿Qué te parece, eh? ¿Qué te parece?
-¿Y qué me dices de los cuentos de largo aliento? -le pregunté sólo por llevar más agua a su molino.
El Tío se dio cuenta de mi actitud de preguntón, paseó la mirada por doquier, se alisó los bigotes con la lengua y contestó:
-Los cuentos largos son como los largometrajes, si no terminas dormido, terminas bostezando como cuando te metes en una sopa de letras. En el cuento breve, que se diferencia de la novela por su extensión, deben figurar sólo las palabras necesarias. No en vano Cortázar decía que el cuento es instantáneo como una fotografía y la novela es larga como una película.
-O sea que la clave de un cuento breve radica en sintetizar el lenguaje -dije sin estar muy seguro de lo que decía.
-Más que sintetizar -precisó el Tío-, es necesario economizar el lenguaje, evitando la inflación palabraria, como dice Eduardo Galeano, quien recorrió un largo trecho hacia el desnudamiento de la palabra. El lenguaje tiene que ser llano y sencillo, lo más sencillo y claro posibles. No hay porqué escribir una prosa florida ni abigarrada, ni usar un lenguaje rimbombante ni hacer del cuento un árbol de abundante follaje y pocos frutos. Por el contrario, se trata de hacer un striptease del lenguaje, hasta dejarlo con su pura sencillez y encanto, porque en la sencillez del lenguaje se esconde la belleza del arte literario...
-Cómo es eso de desnudar la palabra -irrumpí, sin haber comprendido el meollo del asunto.
-Fácil -dijo el Tío-. ¿Recuerdas el ejemplito sobre el letrero del pescadero?
-No -contesté, rascándome la cabeza.
-Ay, ay, ay. ¡Qué cabezota, eh! -enfatizó-. Según el ejemplo de Galeano, el pescadero rotuló sobre la entrada de su tienda: "AQUÍ SE VENDE PESCADO FRESCO". Pasó un vecino y le dijo: "Es obvio que es 'aquí', no hace falta escribirlo". Y borró el AQUÍ. Pasó otro vecino y le dijo: "Es innecesario escribir 'se vende', ¿o acaso regala usted el pescado?". Y borró el SE VENDE. Y sólo quedó PESCADO FRESCO. Sí. Y pasó otro vecino y dijo: "¿Acaso cree que alguien piensa que vende pescado podrido, que escribe 'fresco'...?". Y borró FRESCO. Ya sólo figuraba PESCADO. Así es... hasta que otro vecino pasó y le dijo al pescadero: "¿Por qué escribe 'pescado'? ¿Acaso alguien dudaría de que se vende otra cosa que pescado, con el olor que sale de aquí?". Así que el pescadero quitó las palabras que escribió sobre la entrada de su tienda...
El Tío parecía levitar mientras hablaba, como haciendo gala de su memoria retentiva. Hizo una breve pausa y luego continuó:
-Qué te parece la ocurrencia del pelado Galeano, ese trotamundos que, además de hacer striptease del lenguaje, logró escribir la historia de América Latina en pedacitos y con las venas abiertas.
-Muy bueno el ejemplo, muy bueno -contesté-. Pero, ¿hacía falta quitar todas las palabras del letrero?
-Está más claro que el agua. Hay cosas que no pueden ser "palabreadas" así nomás. Por eso Galeano, siguiendo las enseñazas del maestro Juan Carlos Onetti, se hizo consciente de que las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio".
-En eso estoy plenamente de acuerdo -le dije de golpe y porrazo-. Es como cuando se habla, si las palabras que se van a decir no son más bellas que el silencio, lo mejor es callar.
-Así es, pues -aseveró el Tío-. A veces, la única manera de decir es callando o como dice el verso de Pablo Neruda: Me gustas cuando callas porque estás como ausente....
Ahí se plantó nuestra conversa y se abrió un largo silencio.
Antes de cerrar la noche, me despedí del Tío, no sin antes agradecerle por su magistral enseñanza que, de seguir machacando mi oficio de artesano en la palabra, me ayudará a mejorar mis cuentos mal escritos, aunque sé por experiencia propia que del dicho al hecho, hay mucho trecho, tal cual reza el refrán popular.
Iba a franquear la puerta, cuando de pronto, a mis espaldas, escuché la voz del Tío:
-No dejes de escribir cuentos breves, como esos que a mí me gustan.
Me di la vuelta, le eché una veloz ojeada y pregunté:
-¿Como cuáles?
-Como los cuentos mineros donde cobro vida propia gracias a las aventuras de tu imaginación.
Me volví otra vez y salí de prisa, sin dejar más palabras que el silencio a mis espaldas.
* Tío: Dios y diablo de la mitología andina. Los mineros le temen y le rinde pleitesía, ofrendándole hojas de coca, cigarrillos y aguardiente. |
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Un poema de Griselda García Cuerva en el libro
"Horas secretas", de Editorial Dunken
En la sede de la Editorial Dunken, Ayacucho 357, Buenos Aires, Argentina, se realizó la presentación del libro "Las horas secretas". El acto fué coordinado por la escritora Marta Mutti, quien seleccionó las obras que forman parte de la antología poética.
Uno de los poemas que la integran es "Hechizos nocturnos" y pertenece a la autora dolorense María Griselda García Cuerva.
En dicho acto se hizo entrega de un ejemplar a cada autor cuyo texto ha sido incorporado al libro.

María Griselda
García Cuerva
HECHIZOS NOCTURNOS
Por María Griselda García Cuerva
Los brazos de la noche
me abrazan con fuerza
y tiembla mi alma
en el oscuro silencio.
Mis pupilas se encienden
con la luz de la luna
y en mis oídos suenan
los suspiros del viento.
Una lluvia de estrellas
se derrama en el aire
y los besos de la magia
se posan sobre mis labios.
El misterio se oculta
entre las frías sombras
y gimen los secretos
en sus escondites lejanos.
El perfume del amor
llega hasta las nubes
y asoman los sueños
en el cielo nocturno. |
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El amasijo
UN BOLETO A PALERMO
(Donde se habla de cosas que pasan mi ciudad)
Por John Argerich

John Argerich
Hace poco yo iba medio apretujado, viajando en el legendario colectivo 60. Un piróscafo que casi da la vuelta al mundo, y en horas pico hace acto de presencia cada tres minutos. Por la noche, cada diez. La máquina de escupir bondis con relojería suiza, para batirla bien. Y una ruta formidable: Constitución al Tigre Hotel, con desvíos y paradas de intercambio hacia los cuatro puntos cardinales
-¡Corrasén al interior del coche, señores pasajeros! vociferaba el chófer, medio afetado por la calor.
Y un inspector con ropa deportiva y gorra azul reforzó esa orden.
-¡Adelante, que hay lugar!
Dos viejitos cargados de bártulos para la venta ambulante, intentaron resistir:
-Vamos muy apretados, señor...
-¡Si quiere lujo, viaje en tasi! sentenció el funcionario, poniendo fin al debate.
Pero en este mundo no todo es egoísmo, y entre los rudos compases del tráfico automotor, una radio a transistores colgada de la ventanilla interpuso el rezongo de mi ciudad.
Cuando gastés los tamangos,
buscando ese mango
que te haga morfar...
-lloraba el cantor.
Los ánimos empezaban a caldearse, y el diálogo terminó convirtiéndose en un intercambio de alta sonoridad. A grito limpio, un decir.
-¡Sáqueme ese paquete de la cara, pedazo de bruto! rugió una señora gorda, que iba sentada junto al pasillo.
-¡No me toque el culo, atrevido! dijo un churro con minis coloradas, en plena edad de merecer.
Pero si hemos de ser francos, eso no fue nada. Porque de pronto, la conversa se ahogó en una gritería infernal que venía del fondo.
-¡Sacáme la mano del bolsillo, negro de mierda! rugía un gordinflón vestido con traje azul a rayas blancas.
Sin embargo a veces las cosas vienen con la pata izquierda, y por más razones que lo asistieran, su queja estaba destinada a fracasar. Porque al oírlo, se pusieron de pie tres morochos más. Uno se acercó al conductor, pistola en mano, y poniéndole el fierro en la nuca, le gritó con voz ronca que no admitía réplica:
-Arrimáte despacito a la vedera, y cerrá la puerta.
El inspector quiso abrir la boca, pero su indignación fue inútil, a la vista de un Colt 45 que lo hizo desistir.
-Señores pasajeros: ¡Esto es un asalto! exclamó el chorro que llevaba la batuta.- ¡Entreguen la guita, las joyas, los celulares, y todo ojepto de valor!
El golpe parecía bien planeado, por la seguridad con que se manejaban aquellos crápulas, dando cada paso con espectacular sangre fría. Así que en pocos minutos habían desplumado al pasaje, y ya estaban por ganar la calle. Pero entonces, el diablo metió la cola. Arrinconado en la parte de atrás del colectivo viajaba un barbudo al que le habían sacado una medallita de oro de la Virgen de Luján. En zapatillas de jugar al fóbal, y vistiendo pantalones vaqueros viejos, una remera blanca cruzada por la franja roja de River Plate, y gorra deportiva con la visera hacia atrás. Quien, siendo hombre de temple, presentó con vehemencia su reclamo.
-Señores ladrones dijo- Antes de bajarse, exijo que me den un recibo por las pertenencias de que fui despojado.
-¿Lo qué?
-Para presentarlo al seguro, señor.
-¡Rajá, colifa!
Esa fue la gota necesaria para colmar el vaso. Pues Raulito Chilibroste acababa de salir del Hospital Neuropsiquiátrico, y no soportaba que nadie pusiera en duda su recuperado buen juicio, que le dio la libertad. Por eso siempre llevaba consigo una honda, con declarados fines deportivos. Pero que en aquellas manos hábiles para el tiro, era más que nada un instrumento de defensa personal. Lo habían ofendido en sus sentimientos más íntimos, y con la velocidad de reacción que da el entrenamiento cotidiano, la respuesta apropiada no se hizo esperar.
-¡Más colifa será tu madre! dijo, mientras en una rápida maniobra sacaba el arma del bolsillo trasero del pantalón.
Del otro lado llevaba piedras, para romper algún farol mientras caminaba por la calle, como sano esparcimiento. Pero esta vuelta, las mismas eran un arma apta y contundente para defender su honor. Los hechos se precipitaron, y en menos tiempo de lo que toma contarlo, voló un proyectil.
¡Zuuuuuuum!
El Pescado Bataruci estaba mirando hacia atrás, y la pedrada le dió en plena frente. Como consecuencia de lo cual, cayó fulminado sobre su hermano Luis, y en el manoteo, éste perdió el Colt. Circunstancia que fue aprovechada por el chófer para dejarlo fuera de combate con un acertado fierrazo en el melón. Dos bandidos fuera de combate. La situación empezaba a tomar color. Entonces otro de los asaltantes, de nombre Coki Bermúdez e hincha de Chacarita Juniors, gritó:
-¡Quedesén piola, señores pasajeros, o los cago a tiros!
Pero no había terminado su amenaza cuando se volvió a sentir el zumbido de otro envío. Mala suerte de funebrero
¡Zuuuuuuum!
Y la piedra le dió de lleno en la nariz. Esta sangraba abundantemente, y el caco debió bajar la ferretería, para apretarse el naso con un panuelo. Su restante colega sintió pánico por la forma como se había dado vuelta la tortilla, y empezó a gritar que abrieran la puerta, para poder tomar un poco de aire.
-Pase por aquí, señor ladrón.
Pero nunca se debe pecar por exceso de confianza. El inspector ponía facha de buen tipo, pero le hizo una zancadilla aprendida en la cancha durante su juventud. Cuando iba a ver partidos de fóbal amistosos. Y lo planchó contra el parabrisas. La batalla campal había terminado con el triunfo de los buenos. Así que el pasaje rompió en aplausos.
-¡Viva el chófer!
-¡Viva el inspector!
-¡Viva el colectivo 60!
-¡Viva yo! dijo el loco.
El conductor volvió a su asiento, y puso otra vez en marcha el motor. Mientras tanto, cuatro señores bien dispuestos, ataban de pies y manos a los ladrones.
-Así no van a joder más dijo el chófer.
-Dura lex, sed lex comentó un estudiante de Derecho.
Dos monjas se persignaron.
-Ha sido la mano del Señor.
El vehículo se puso en marcha lentamente, retomó la calle, llegó a un semáforo, y dobló a la izquierda.
-Nos salimos de ruta... dijo un señor, que se había puesto de pie para bajarse en la esquina siguiente.
-Yo creo que estamos yendo a la comisaría, para entregar a los detenidos y hacer la denuncia repuso su compañero de asiento.
Los representantes de la empresa no hablaban, y así llegaron al bosque de Palermo. Entonces ocurrió lo inesperado. El colectivo se metió entre los árboles, frenó hasta detenerse, y apagó las luces.
-Esto es un asalto dijo el chófer.
-Si se quedan tranquis y entregan la plata, las joyas, los celulares y cualquier otro ojepto de valor que tengan, no les va a pasar nada agregó el inspector.
-Y con los chorros, ¿qué hacemos?
-Siéntenlos en algún tacho, para que se los lleve el basurero ordenó el chófer.
Después hicieron bajar al pasaje, y tomaron despacito rumbo al norte, hasta perderse en lontananza, por la Avenida del Libertador.
-Menos mal que se fueron dijo el loco- acá hay unos faroles bárbaros para romper.
THE END
Copyright: John Argerich, 2007
All rights reserved.
johnargerich@malmo2.net
johnargerich@ya.com
La serie El amasijo se publica regularmente en 32 medios de 10 países. |
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ISABEL MIRALLES: Dos Poemas

Isabel Miralles
SI DEJA DE LLOVER
Hoy, el día está triste y gris,
(apagado como mi alma)
la lluvia no cesa,
llueve y llueve
es como si acompañara
mis lágrimas derramadas
no puedo vivir sin sol
ni luz que me llene de calor;
no quiero más frío en mi interior
y la lluvia sigue y sigue
inundando mi esperanza,
no quiero ser un náufrago
entre miles de gotas de agua
esperaré en la madrugada
(si deja de llover)
que el primer rayo de sol
penetre por mi ventana
Poema grabado en mp3:
http://www.poemasdeisabel.com/poemas/sidejadellover.imiralles.mp3
EL BESO
Ese beso
con sabor a miel y romero,
a rosa y jazmín,
que penetra suave
(como el buen vino)
y se prende con fuerza
en todos los sentidos,
elevándolos,
hasta el mismo cielo
ese beso soñado,
enamorado,
que despierta con fuerza
del silencio,
y de deseos amordazados
en noches de escarcha
ese beso
que espera con ansia,
el sabor
de su transgresora boca
Link:http://www.poemasdeisabel.com/foropoetico_isabel_miralles.2.htm
que ha superado los 200.000 accesos
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