¿Que
biólogo no consultó alguna vez en su carrera
el libro "Invertebrados fósiles" del
Doctor Horacio Camacho, editado en 1966? Las vueltas del
destino y la suerte para nosotros hicieron que hoy este
destacado investigador permanezca en la Argentina y forme
parte de nuestro Museo Argentino de Ciencias Naturales
"Bernardino Rivadavia".
Tiene 83 años
– nació el 2 de abril de 1922 -, pero trabaja
con el entusiasmo que le caracterizó durante
toda su vida, con una alegría contagiosa, la misma
que le ha hecho ganar el afecto de sus pares y de sus
discípulos.
Su humildad y entusiasmo,
reitero, dejan traslucir su pujante personalidad. Horacio Camacho,
al terminar su secundaria ya sentía inclinación
por la geología, que en ese momento se estudiaba como
carrera de Ciencias Naturales, abarcando las actuales carreras
de Biología y Geología. Se graduó como
Doctor en Ciencias Naturales en la Universidad Nacional de Buenos
Aires (UBA), orientado en el estudio de la geología.
Se especializó en paleontología de los invertebrados
del Cretácico Superior y Terciario.
Durante 22 años (1944-1966)
trabajó en la ex Dirección Nacional de Geología
y Minería,
como Asesor Paleontólogo. Se retiró para dedicarse
exclusivamente a la docencia e investigación en la Facultad
de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos
Aires, donde en 1943, había ingresado como ayudante de
Cátedra del Dr. Franco
Pastore. Nunca abandonó la docencia, y en 1957 fue designado
Profesor Titular por concurso, luego Profesor Plenario y finalmente
Profesor Emérito.
Fue también Profesor
Titular de Paleontología en la Universidad Nacional de
La Plata, Argentina; dictó cursos en las Universidades
Nacionales Argentinas de Tucumán, Salta, del Sur, de
la Patagonia San Juan Bosco y en la Universidad Federal de Rio
Grande do Sul (Brasil).
En 1948 la Comisión
Nacional de Cultura le otorgó una Beca para especializarse
en el estudio de los foraminíferos en la Universidad
de Harvard bajo la dirección del Dr. Joseph Cushman y
en 1958 obtuvo la Beca John Simon Guggenheim Memorial Foundation
que le
permitió completar sus investigaciones sobre el tema
en el Smithsoninan Institucion y en la Universidad Estatal de
Louisiana (EEUU).
De regreso a la Argentina,
inauguró el Laboratorio de Micropaleontología
en la Universidad de Buenos Aires, donde se formaron los primeros
especialistas en el tema, que ahora actúan en Universidades
e Instituciones oficiales y privadas.
En 1971 editó su segundo
libro "Las Ciencias Naturales en la Universidad de Buenos
Aires. Estudio Histórico".
Entre 1972 y 1982, como Director
del Area no Biológica de la Comisión de Investigaciones
Científicas de la Provincia de Buenos Aires, impulsó
la creación del Centro Argentino de Costas y del Centro
de Investigaciones Geológicas, así como la realización
de las Jornadas Geológicas Bonaerenses.
Desde 1974 pertenece a la Carrera
de Investigador Científico del CONICET. Se desempeñó
en el Centro de Investigaciones de Recursos Geológicos
(CIRGEO) hasta
su cierre.
Actualmente tiene su Laboratorio en el Museo de Ciencias Naturales
"Bernardino Rivadavia", donde además de estar
a cargo de la colección de Invertebrados fósiles
continúa con sus investigaciones y es consultado a diario
por científicos nacionales e
internacionales. Allí se lo encuentra diariamente, se
podría decir embelezado por la ciencia, pero nunca ausente
para atender a quien lo requiera.
La Patagonia y regiones australes
constituyeron su escenario de trabajo desde sus primeras investigaciones
como estudiante y despertaron su interés por la paleontología.
Realizó la primera Tesis
doctoral argentina en Tierra del Fuego, en la que estableció
los lineamientos estratigráficos de la región
norte del Lago Fagnano. Entre 1953 y 1955 integró Comisiones
Científicas a la Antártida Argentina. Es Profesor
Emérito de la Universidad de Buenos Aires, Investigador
Superior del CONICET, Jefe de la División Invertebrados
Fósiles del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino
Rivadavia",
Miembro de la Comisión
ad-hoc para la evaluación de solicitudes de Certificados
de Calificación. Agencia Nacional de Promoción
Científica y Tecnológica, Miembro Titular del
Consejo Asesor Científico y Tecnológico de la
Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación
Productiva, Miembro del Comité de Pares de la CONEAU
para evaluar carreras de posgrado en Geología, Evaluador
de Informes de Avance o Finales de Proyectos de Grupos de Investigación
en la Universidad Nacional del Sur, Miembro Correspondiente
del Comité Internacional de Historia de las Ciencias
Geológicas, Miembro del Comité Argentino de la
Asociación Internacional de la Historia de la Ciencia,
Miembro Titular de la Academia
de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Miembro de
Número de la Academia Nacional de Geografía, Miembro
Correspondiente de la Academia Nacional de Ciencias, Córdoba,
Miembro Correspondiente de la Academia de Ciencias, Chile, Vicepresidente
Primero de la Sociedad Científica Argentina, Miembro
Titular del Colegio Directivo de la Asociación Argentina
para el Progreso de la Ciencia,
Miembro Titular del Tribunal
de Etica del Consejo Superior Profesional de Geología
e Integrante de la Comisión Ad-Hoc de Superior del Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(CONICET).
El Dr.
Horacio Camacho en su laboratorio, Sección Paleontología
de Invertebrados del MACN
Foto: Florencia
Pasqualino
Ha recibido los siguientes
premios y distinciones:
- Premio Eduardo L. Holmberg - Bienio 1967-1968.
- Diploma de Honor al Mérito otorgado por la Universidad
Nacional de La Plata (1977)
- Premio Argentino de Paleontología (1978).
- Premio Dr. Juan José Nágera (1981).
- Premio Konex - 1983 - en Zoología y Paleontología.
-Miembro Honorario de la Asociación Geológica
Argentina (1978).
- Miembro Honorario de la Asociación Paleontológica
Argentina (1980).
- Premio al Mérito Paleontológico otorgado por
la Asociación Paleontológica Argentina (1992).
- Premio "Perito Francisco P. Moreno" otorgado por
la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos, como coautor
de las "Conclusiones de la Campaña al Lago del Desierto"
(1993).
- Miembro de la Comisión Honoraria del XII Congreso Geológico
Argentino y II Congreso de Exploración de Hidrocarburos
(Mendoza, 1993).
- Miembro Honorario de la Fundación de Historia Natural
Félix de Azara (2002).
- Miembro de la Comisión Honoraria del XV Congreso Geológico
Argentino (2002).
- Premio "Pellegrino Strobel 2002" otorgado por la
Universidad de Buenos Aires para distinguir a especialistas
en Ciencias de la Tierra.
- Socio Vitalicio de la Sociedad Científica Argentina
(2002).
- Socio Pionero de la Asociación Geológica Argentina
(2002).
- Miembro Pionero del Consejo Superior Profesional de Geología
(2002).
- Diploma de Honor a ex-Presidentes de la Asociación
Geológica Argentina (2003).
PUBLICACIONES
La mayoría de sus publicaciones y comunicaciones científicas,
que suman más de 120 se vinculan con la Paleontología,
Bioestratigrafía, Paleogeografía e Historia de
las Ciencias Naturales, e incluyen a los libros "Invertebrados
Fósiles" y "Las Ciencias Naturales en la Universidad
de Buenos Aires - Estudio Histórico".
En la actualidad trabaja en la redacción
y edición de la segunda edición del libro "Invertebrados
Fósiles".
DIRECCION DE BECARIOS, INVESTIGADORES Y TESISTAS
Ha dirigido numerosos proyectos de investigación e investigadores
y becarios de la UBA y CONICET.
Dirigió 23 Trabajos de Licenciatura
y 12 Tesis Doctorales, estas últimas en la UBA, Universidad
Nacional de San Luis, Universidad Nacional del Sur y Universidad
de la República (Montevideo, Uruguay).
CHILE: EL PADRE GABRIEL GUARDA,
PREMIO NACIONAL DE HISTORIA Y PREMIO BICENTENARIO 2003,
ES MIEMBRO DEL PONTIFICIO COMITÉ DE CIENCIAS HISTÓRICAS
DE LA SANTA SEDE
El Padre Gabriel Guarda,
es Abad Emérito del Monasterio Benedictino, historiador
y arquitecto, Premio Nacional de Historia 1984 y Premio Bicentenario
2003, profundo conocedor del desarrollo cultural desde la época
colonial de Chile, nació en Valdivia, Chile. Es arquitecto
por la Pontificia Universidad Católica de Chile, especializado
en las Universidades de Madrid, Sevilla y en el Pontificio Ateneo
de San Anselmo en Roma. Profesor en las facultades de Teología
y Arquitectura de la UC. Se desempeña, además,
desde el año 2000, como Presidente de la Comisión
de Bienes Culturales de la Iglesia. Ha desarrollado una
valiosa y fructífera labor de investigación y
difusión del patrimonio arquitectónico chileno,
y es uno de los más profundos conocedores de la época
colonial.
Arquitecto, académico y consultor de
Unesco, el Padre Gabriel Guarda, a través de cátedras,
seminarios, y publicaciones ha realizado una importante labor
de rescate del patrimonio cultural arquitectónico de
zonas como Chiloé, Osorno, Valdivia, Colchagua y Valle
del Elqui y otras, además de participar en diversos proyectos
patrimoniales y arquitectónicos, entre ellos la construcción
de la Catedral de Valdivia. Entre sus más de 300 libros
editados, se destaca su estudio sobre la obra del arquitecto
Joaquín Toesca, que introdujo en el Chile colonial el
neoclasicismo europeo.
Sus trabajos han permitido conocer los orígenes
e influencias de las construcciones en Chile y elaborar catastros
que han servido a su conservación y difusión.
Sus obras, ilustradas con fotografias y planos, hacen referencia
a la arquitectura de Valdivia entre los siglos XVIII y XIX y
la arquitectura en madera en el sur de Chile.
Hombre de pensamiento e ideas profundas, su
visión sobre el Bicentenario de la República aporta
el reconocimiento de aquellas figuras e instituciones en donde
se gestaron los valores y directrices que hicieron posible la
Independencia. "Fue la Universidad de San Felipe y todos
los colegios reales los que formaron unas generaciones que fueron
capaces de manifestarse en 1810 y en los años siguientes",
ha dicho en una entrevista con el diario El Mercurio, de Santiago
de Chile.
Su gran admiración por la época colonial, de la
cual destaca su carácter festivo, que dio origen a la
gran mayoria de las tradiciones populares chilenas, se combina
con su interés por la arquitectura contemporánea,
la mayoria de la cual considera "desgraciadamente vulgar,
copiada, mediocre".
Actualmente es Presidente de la Comisión
de Bienes Culturales de la Iglesia. El padre Guarda ha sido
profesor de Historia en la Facultad de Teología, de Derecho
y de Arquitectura de la Universidad Católica. También
ha sido docente de la Universidad Austral de Chile y en universidades
de Madrid y de Sevilla, así como miembro de diversas
instancias y organizaciones ligadas al patrimonio, entre ellas
el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), dependiente
de Unesco; la Comisión de Defensa del Patrimonio del
Colegio de Arquitectos de Chile; el Museo Histórico Nacional;
la Comisión para la Integración Cultural y la
Conservación del Patrimonio Cultural, dependiente de
la OEA; la Comisión de Conservación del Patrimonio
Artístico e Histórico de la Iglesia y la Fundación
Iglesias de Chiloé, entre otras.
Su decisiva contribución
a la toma de conciencia social con respecto al valor del
patrimonio cultural de Chile, la preservación para
las generaciones futuras de testimonios tangibles de la
historia urbana y arquitectónica y la comprensión
y difusión de la historia chilena, ha sido clave
en su reconocimiento con el Premio Bicentenario, pasando
a formar parte de la lista de diez hombres destacados
por su influjo en la vida cultural y social y su espíritu
republicano
En el libro Los Encomenderos de Chiloé,
de Ediciones Universidad Católica de Chile, para citar
un ejemplo, informa sobre los oficios, servicios y actuaciones
militares de los habitantes de esa provincia en los siglos XVI,
XVII y XVIII.
Durante la ceremonia de su presentación,
el ex rector de la UC y Presidente de la Academia Pontificia
para la Vida, Juan de Dios Vial Correa, señaló:
“El Padre Guarda es una de las figuras más distinguidas
en nuestro ambiente universitario en donde su obra es muy conocida
y sus condiciones son unánimemente apreciadas y admiradas”.
Destacó que a pesar de las de tareas que le ha tocado
emprender, la vida del sacerdote tiene un sello de firme unidad.
Según él, la obra de este historiador no es separable
de su condición de monje benedictino. “Por este
testimonio de fe cristiana, de rigor científico y de
amor a la historia es que la universidad se precia particularmente
de la presencia tan vivificante del Padre Gabriel Guarda. Nuestro
sello editorial se enorgullece de quince libros sin los cuales
la Historia de Chile sería mucho más pobre”,
manifestó.
La primera parte del libro titulada: “Una
Nobleza Insular”, refiere los aspectos centrales del gobierno
chilote, en particular a las funciones propias de los encomenderos
como el ejercicio de cargos públicos y el servicio religioso,
a sus formas de vida, a las encomiendas conseguidas durante
el período en estudio y a las familias más beneficiadas
con ellas, entre otros. La segunda parte de la obra “Los
Encomenderos”, es un elenco de ellos con sus respectivas
familias. Finalmente, “El Entorno Social”comprende
a personas como funcionarios civiles y militares y familias
que aunque no fueron titulares de encomiendas, convivieron con
los encomenderos.
La presentación de la obra estuvo a
cargo de Fernando Silva Vargas, miembro de número de
la Academia Chilena de la Historia, quien afirmó: “Estamos
en presencia de una obra mayor que con sus datos da pistas fundamentales
acerca de cómo fue el establecimiento de los españoles
en América y sobre la forma en la que logramos constituir
una nueva sociedad”. Además, invitó a legos
y especialistas a conocer a través de este libro “la
enorme complejidad del archipiélago, que junto con Valdivia
y el Valle de Elqui son los únicos sectores, de nuestro
país, dotados de una identidad propia y una personalidad
claramente definida”.
Finalmente, el Padre Gabriel Guarda dijo: “No
puedo expresar fácilmente el carácter de alivio
que me produce este acto, concretamente la publicación
de una obra que no pocas veces llegó a constituir una
especie de pesadilla, porque el lector cuando la tenga en sus
manos muy probablemente no advertirá el cúmulo
de trabajo, tiempo y cansancio que ha significado para el autor
su prolija elaboración”. Explicó que la
obra pertenece a una raza de libros, que fuera de los capítulos
introductorios es fundamentalmente de consulta. Una especie
de diccionario biográfico tanto de personas con sus actuaciones,
como de apellidos y familias. “Su utilidad es poder ofrecer
un nuevo aporte al estudio de los orígenes de la sociedad
chilena y proporcionar, a la vez, una herramienta de trabajo
para las futuras generaciones de investigadores”, concluyó.
Fuentes: Ana María González Lorenzo,
periodista, teléfono 686 2491, (amagonza@puc.cl), el
Diario Austral de Valdivia y la Municipalidad de Valdivia
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