El jueves 23 de junio, cuando el reloj
marcó las 12 de la noche en punto, los mapuches a lo
largo y ancho del globo, celebraron lo que es para ellos El
Año Nuevo, más conocido como "gijanmawvn"
o "We Xipantu" (se pronuncia hue tripantu). Ese día
los mapuches dijeron "wiñoy xipantu", es decir,
volvió el año.
"En el período de epewun, que
es antes de la amanecida, hombres, mujeres y niños e
invitados concurren al río, vertiente o estero más
cercano a bañarse y esperar la nueva salida del sol con
el cuerpo y el espíritu renovado y limpio y sintiendo
la fuerza del Dios Gnechen."
De acuerdo a la cosmovisión Mapuche,
el We Xipantu corresponde el fin de la etapa de Rimungen (otoño)
o el tiempo de la caída de las hojas de los árboles,
el cual marca el inicio de las temporadas o estaciones en que
se divide el año. Es tan significativo este día
para los mapuches que además marca le inicio de la relación
entre el hombre y la naturaleza o Ñuke-Mapu (madre tierra).
También constituye la renovación de los ciclos
productivos y es al comienzo de este día cuando Ngnechen
(Dios Mapuche) purifica y bendice las aguas de los ríos,
lagos y vertientes.
Del mismo modo, este es el único
día en las aguas de las vertientes y ríos experimentan
un proceso de cambio de temperaturas y debido a ello, en el
alba y con el canto de los gallos, los mapuches se dirigen al
estero, río o vertiente más cercana para beber
y bañarse en las aguas que ese día están
purificadas y fortalecidas. Así, esperan la salida del
sol y el nuevo año, limpios y purificados.
Siguiendo con la ceremonia del We Xipantu,
después del baño los mapuches regresan hasta sus
casas tocando sus instrumentos típicos, tales como el
Kull-Kull, trutruka, pifilka, cultrun y también haciendo
un baile (purrun). El día de año nuevo continúa
con diversas actividades, las que varían según
la comunidad, pero en su mayoría incluye el Nguillatu
(ceremonia religiosa) y el palin (juego de chueca), entre otras.
Todas estas actividades están destinadas a fortalecer
el espíritu de hermandad del lof (comunidad), la amistad
entre grupos familiares y la convivencia entre diversas comunidades.
Les deseamos a todos los hermanos mapuches
y no mapuches un
¡ K` me amupe We xipantu!- ¡ Feliz
Año Nuevo!
Haciendo historia
Antes de la ocupación europea, la
población mapuche se extendía entre la actual
ciudad de Copiapó y el archipiélago de Chiloé.
Más tarde esta población se concentraría
entre el río Bío- Bío y Toltén.
En el año 1541, cuando llegaron los
españoles en son de conquista territorial, los mapuches
fueron aniquilados vía opresión y mestizaje, borrando
todo vestigio de las poblaciones ubicadas al norte del río
Bío- Bío. Un siglo más tarde, este río
se establece como línea divisoria y esta situación
comenzará a cambiar sólo en las décadas
posteriores a la independencia de Chile.
En aquellos tiempos el pueblo mapuche vivía
esencialmente de la caza, de la recolección y de la horticultura.
La organización base de su sociedad lo constituyó
el Lof, que comprendía a la familia extensa emparentada
consanguíneamente con otras familias de un mismo sector.
El Rewe (altar religioso) era el centro de esta comunidad social
y ritual. El jefe del Lof era conocido como Lonko o Cacique.
Hasta aquí el pueblo mapuche aún vivía
relativamente tranquilo y sus tradiciones eran cabalmente respetadas.
De a poco vienen los cambios.
Con el paso del tiempo se comienzan a ver
las primeras transformaciones político sociales del pueblo
mapuche, como también los cambios de hábitat.
Con ello, la expansión hacia la ganadería y también
hacia otros sectores de comercio, evidencian el cambio del pueblo.
La violencia no se excluye dentro de éste.
Más tarde vendrían las expropiaciones
de territorio y las políticas poco favorables para el
pueblo mapuche. El Longo perdería su autoridad y es reemplazado
por Protectores Indígenas y más tarde los Juzgados
de Indios. Se produce también una campesinización
forzada del mapuche, surgiendo de esta manera un campesino pobre,
viviendo de una economía de subsistencia. Poco a poco
el mapuche se empieza a chilenizar y sus derechos como pueblo
quedan prácticamente sin ningún valor, aunque
hasta el día de hoy la lucha persista.
El mapuche, por un lado, lucha y mantiene
viva sus tradiciones en su comunidad, y por otro, se integra
y se hace parte de la sociedad dominante. Así se ubica
económicamente como asesoras del hogar, construcción
y en el sector gastronómico.
En la actualidad, y según datos del
último censo, un 60 por ciento de los mapuches vive en
Santiago de Chile, en sectores urbano-marginales que rodean
las ciudades (campamento y poblaciones). Sin embargo, la gran
mayoría de quienes llevan sangre mapuche se niegan a
renunciar a su identidad y a morir como pueblo.
El deseo imperioso que se establece en la
actual demanda que hacen los pueblos indígenas, incluyendo
el mapuche, es retomar el hilo de su propia historia, conscientes
que no volverá a ser lo que fue.
Los mitos y ritos mapuches
Los mapuches creen en la existencia de un
ser supremo, "Ngenechen". En entidades y poderes espirituales
que influyen o determinan sus actividades. A Ngenechen no se
le considera omnisciente u omnipotente, se le denomina "dios
de los mapuches" "gobernador de los mapuches".
A menudo y durante la recitación ceremonial, prefijos
tales como "chau" (padre) o kume (bueno) se emplean
cuando se invoca a Ngenechen.
Existen otros dioses que a veces se identifican
con Gnenechen, aunque no es usual. Los dioses mapuches tienen
esposas e hijos. Tanto las mujeres y los hijos no son figuras
descollantes ya sea en los mitos o en las ceremonias. Se considera
a Gnenechen como el primer antepasado varón de los mapuches
que junto a Gnenechen Kusha (su esposa), se dieron lugar al
origen del pueblo mapuche. Ambos seres supremos son los más
antiguos del universo.
Para los mapuches, los machi o shamán
son muy importante en la configuración de los ritos.
Es la mediadora entre el mundo natural y lo sobrenatural a través
de su kultrung (tambor ceremonial donde aparece representado
simbólicamente el universo en cuatro partes, por medio
de una cruz). Es así, que el machi puede saber lo que
pasará con sus hombres y mujeres o los ciclos de la naturaleza.
Ritual funerario
El ritual funerario denominado por lo mapuches
"aun" depende de la importancia del fallecido. Su
objetivo era alejar a los malos espíritus que pudieran
llevarse el alma y al "alhue", el fantasma o espectro
de los muertos, que permanece junto a ellos hasta su total disolución.
Las Trempulcahue (cuatro ballenas) que llevan
a las almas de los muertos hasta la "Isla Mocha" de
donde parten para la lejana región de occidente. Estas
cuatro viejas transformadas realizan su tarea a la caída
del sol de cada día, pero ningún ser humano puede
ver.
Cada alma debe hacer una contribución
en llancas que colocan al lado del muerto y que se utilizará
para pagarle los servicios al barquero, personaje de mal genio
que castiga a las almas hacinadas con el remo y cobra un plus
por el pasaje de los perros y caballos que acompañan
a sus amos (también en llancas). Ambas especies animales
tienen la misión de encaminar a las almas a la última
morada.
Deidades
Huecuvu: Genio del mal. Interviene en la
vida del hombre a través de enfermedades para que no
trabaje y destruye lo que este construye. A veces adopta la
forma humana o de cualquier animal, procediendo a quemar la
leña de canelo para que el hombre se vaya del lugar.
Inulpamahuida (trepador de la montaña):
Extraño ser mitológico. Es un árbol carente
de raíces, cuyas ramas terminan en ganchos y que trepan
por las rocas en cualquier punto de la montaña. Lo estiman
como un aliado de la machi, al que invoca para anular la acción
maléfica de otros espíritus adversos que viven
en la fronda.
Pillan: es una deidad propia del oriente,
que vive tras las montañas. Ese lugar de donde emanan
todos los poderes y las fuerzas capaces de asegurar la vida.
Su invocación permite el ascenso hacia el mundo sacro.
La ruka debe orientarse hacia ese punto. También, el
machi orienta el rewe en ese sentido.
En cambio, el Nag mapu es el lugar del mal
y de las fuerzas ocultas. Su color simbólico es el negro
o "kuri". Allí viven los weküfe es decir
los seres de las tinieblas. Aunque el kuri como color es fuerte
y poderoso.
Melipal: Es el guía nocturno.
Su nombre se debe a la constelación de la Cruz del Sur.
Otros ritos
Machitun es un rito de sanación donde
la machi hace un ritual que consta de tres partes: el diagnóstico
de la enfermedad, su expulsión y una revelación
sobrenatural sobre esta sanación. La machi realiza exámenes
relativos a ciertos síntomas por evidencias del enfermo,
por signos misteriosos que observaron éste o sus parientes
y por revelación divina.
El Ngillatún es el rito de petición
de bienestar. Puede pedirse por el clima, la siembra, las cosechas,
para quue no haya enfermedades, por al abundancia de alimentos,
por la fortaleza y vitalidad espiritual.
(Fuentes: Armando Marileo Lefio. Longko lafkenche,
y otros ) |