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“... La patria de un alma elevada es el universo”. Demócrito
WASHINGTON DC., ESTADOS UNIDOS 

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El Director ir Literatura y Poesía 2
John Argerich

 El amasijo
 (Nostalgias, en el verano sueco)
 EL COMECUAtrO
 (Donde se habla de máquinas voladoras, rayando mi cielo azul)


 Por John Argerich*

Cuando yo vivía en un pueblo del interior, lo que más me impresionaba después de las comilonas campestres, era el horizonte infinito de la pampa. Inmensa llanura donde impera el silencio, roto solamente por el chillido de algún ave de rapiña, o los conciertos de rock and roll que emiten las radios a transistores. Un escenario inhóspito, que tuvo distintos dueños. Primero el indio, salvaje y pintarrajeado, como en las películas del far-west. Quien calzaba pocas pulgas, y fue pesadilla de nuestros antepasados, los "wincas", hasta mediados del siglo XIX. Después vino el gauchaje, valientes curdelas de origen europeo, sumamente propensos a armar la rosca por cualquier boludez. Cuyos ejércitos pusieron cruento fin al malón, expulsando la indiada de sexo masculino hacia el oeste.

Porque en mi tierra, justo es decirlo, jamás hubo ningún prejuicio racial contra las indiecitas que estuvieran bien. Pero nada es eterno, y un buen día se rompió esa bucólica paz criolla, llegando la inmigración. Gringos, gaitas, franchutes y rusos, entre otros, que arribaron en oleadas multitudinarias y transpiradas.

-¡Bajáte pronto del barco, que ya pega la vuelta, Moisés!

Algunos huían de la justicia, otros de sus acreedores, o de familias iracundas. Pero los más habían descubierto que el país era Jauja, por no haberse inventado aun la Dirección Impositiva. Una invasión pacífica, donde vistos los vigores que produce morfar a diario, se cruzarían todos los pueblos del viejo mundo. "Crisol de razas", decían los sociólogos de entonces. "Quilombo internacional", sostuvo algún detractor de la nueva realidad. Pero a pesar de ser distintos, los recién llegados tenían rasgos comunes. Más que nada meter todo en el banco, tras la timba y los brindis inherentes al día de pago. Lo que les quedaba, un decir. Pero entonces nadie se moría de hambre, como ahora. Para evitarlo estaban el gallinero y la huerta, quedando como último recurso, salir a  bolear ñanduces. Y esos pioneros dejaron  huella, legándonos la pampa rubiona que conocemos hoy. Caldo de cultivo para brindar frutos notables. Verbigracia, Susanita Giménez o Las Primas, para no apabullar al lector con mayor abundamiento. Y entre las figuras más representativas de esa nueva sociedad estaba un gordito llamado Rubén Simone, alias "El Rúben". Valor de mi amistad, que paraba en el Club Social de 18 a 22 horas. Aquel día memorable íbamos al tranco corto, montando en sendos matungos, camino de la estación. De pronto, en lo alto se oyó un estampido.

-¡Mirá el comecuatro, pibe! -dijo mi cumpa, señalando el cielo.

Yo me eché para atrás la vincha, y vi una estela blanca, haciendo bandera contra el fondo azul. Una de esas modernas aeronaves con que Aerolíneas cruzaba dos veces por día el continente. Máquinas fabricadas en Gran Bretaña, cuya denominación de origen era CometIV, pero castellanizada por los paisanos, en la forma que se vió. Todo un espectáculo.

-¡Viva el comecuatro! -gritaban los pibes, mientras daban piruetas en el aire, llevados por sus ansias de volar.

Hasta que uno me reconoció.

-¡Ahí va el que estuvo en Norteamérica! -dijo.

-¡Cuéntenos cómo es andar en avión!

Y como ese día veraniego los calores apretaban, accedí. Todo fuera por despabilarme media hora bajo la sombra de un ombú. Esos purretes estaban llenos de sana curiosidad, así que el tiempo se fue sin que nos diéramos cuenta.

Hasta el Rúben, que nunca había viajado en otra cosa que colectivo o sulky, relataba unas historias espectaculares.

-¡Es cierto que los pilotos hablan en jeringozo, para que no los entienda el pasaje?

-¡Y que las azafatas de primera clase, van desnudas?

-¿Y que los más ricachos, prenden sus cigarros con billetes de mil?

¡Qué montón de fantasías llevaban esos pibes en la azotea! Pero el tema debe haberse tornado interesante, porque al ratito salieron los parroquianos del despacho de bebidas San Cristóbal, para unirse al grupo. Reacción lógica, porque el mayor problema de la vida campestre es el aburrimiento. Y esa mañana, lo inusual de nuestra charla despertaba más interés que otro partido de bochas.

-¡El Yoncito tiene mundo! -dijo un rubio con pinta de sabandija, que me conocía desde chico.

-Debe ser porque habla inglés... -comentó otro concurrente con apellido impronunciable, nativo de Sebastopol.

Así nos fuimos quedando, hasta que se  hizo la hora de almorzar. Entonces vimos lo que es la hospitalidad criolla. Porque cuando nadie lo esperaba, apareció una viejita a convidar con empanadas. Después hizo aporte doña Rosa, la señora del boticario, para buscar al hijo. Y pescando al vuelo lo instructivo del debate, volvió con una fuente de chorizos. Innecesario agregar que estando junto al boliche, mal pudiera faltar un buen vinito. Después apareció una gorda que andaba siempre buscando guerra, para ofrecer pasteles. Vd. ya se lo imagina: El lastre estaba tan bueno, que perdimos las ganas de seguir a la estación. Total, nada le costaba al ferrocarril guardar nuestra encomiendo un día más.

Entonces declaré feriado el resto de la jornada, como hacía mi general. Así que  con el Rúben metimos diente al convite. Porque esta gente te da hasta la camiseta cuando le caés bien. ¡El morfi renacía de sus cenizas plato tras plato, como ave Fénix de la mitología gastronómica! Y hasta helado, hubo a los postres.

-¡Buen provecho! -expresé por fin- Nos vamos, che.

Simonese  había quedado dormido sobre una carretilla, de modo que no dijo ni "mu", señal que computé como voto en contra. Asunto suyo, porque yo debía regresar a casa, donde me esperaban desde temprano. Pero estaba tan lleno, que ni desprendiéndome el cinto, lograba agilidad. Quise montar el matungo, y no alcancé a pasar la gamba encima del recado. Así que salí de infantería, con mi noble jumento atrás.

-¡Qué le pasa, a ese boludo? -preguntó la hembra del cura.

Y un paisano que estaba mirando, se agarró la panza y dijo:

-Es el comecuatro, che...

-- THE END --

* John Argerich es un escritor, periodista y dibujante, nacido en Buenos Aires, Argentina, y residente en Suecia desde 1978. Es contador público (economista) por la Universidad de Buenos Aires, con trabajos de postgrado en economía y en ciencias políticas. Pero alternó siempre el ejercicio profesional con el dibujo y la literatura, actividades que, por mandato de una irresistible vocación, ocupan hoy todo su tiempo. Debió exiliarse a raíz del golpe militar de 1976, habiendo viajado extensamente por Europa y las Américas. Residió en varios países, entre ellos Brasil, España, Estados Unidos y Uruguay. Fue director de la revista Juventud, de Buenos Aires, y jefe de redacción en la casa editorial W.M. JacksonInc., de Nueva York. Fue traductor de The Readers™ Digest, y ha colaborado en libros y periódicos de ambos continentes, destacándose su aporte al semanario sueco en lengua española Liberación, donde publicó más de doscientos artículos. Creó las columnas "El amasijo", y "De todo, como en botica". Aquella centra su temática en los problemas de la patria lejana y del exilio, recurriendo frecuentemente como medio de expresión al lunfardo, o argot rioplatense. En la actualidad trabaja para casi treinta medios, tanto electrónicos como impresos, de Argentina, Australia, Canadá, España, Holanda, México, Suecia y Uruguay. Escribe en castellano, inglés y sueco, habiendo sido traducido al holandés. Cultiva el periodismo cultural, la sátira, el cuento costumbrista, y la poesía. Ha publicado varios libros, e ilustra personalmente la mayor parte de su trabajo. Sus temas favoritos son la caricatura y el relato "multiplot". Entre su producción más reciente merecen destacarse una antología de escritores latinoamericanos residentes en Europa, llamada "El libro de todos" (1999), el poemario "Rimas de soledad" (2002), los compendios de relatos costumbristas satíricos argentinos "La idea fija"y "El tiro por la culata" (ambos de 2003), y la colección de cuentos fantásticos "Relatos del fin del tiempo" (2004). Todos estos trabajos llevan el sello de la editorial Invandrarforlaget, de Borås, Suecia. El autor está terminando una novela larga sobre la emigración europea al Río de la Plata, y tiene dos obras de relatos satíricos, que saldrán próximamente. Su dirección electrónica es john.argerich@telia.com. Más información en www.johnargerich.cjb.net

Copyright: John Argerich, 2003
john.argerich@telia.com
All rights reserved.


La serie quincenal El amasijo se publica regularmente en veintisiete medios, de ocho países, y tiene una versión en idioma inglés.

 
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Federico Andahazi

ARGENTINA, SALTA: DIALOGO ENtrE FEDERICO ANDAHAZI Y MARIA FERNANDA ABAD, SOBRE SU NUEVA NOVELA:
"ERRANTE EN LA SOMBRA", EN TIEMPO DE TANGO

Luego de recordar que Federico Andahazi nació en Buenos Aires en 1963 y se recibió de psicólogo y en 1995, después de muchos años de apasionada e intimista escritura, sus textos salieron a la luz, premiados en el Certamen Nacional de Cuentos del Instituto Santo Tomás de Aquino,

María Fernanda Abad sostiene en el magazine "Necxo" del diario El Tribuno, de Salta, Argentina: "El nuevo libro se despliega como un espectáculo musical donde no faltan el presentador, las luces, los bailarines y, de fondo, una sombría historia de amor.

Después, informa, vinieron otros premios, pero el más resonante llegó en 1996, cuando Andahazi se consagró como finalista del Premio Planeta y ganó el Primer Premio de la Fundación Amalia Lacrozede Fortabat con su novela "El anatomista". Fue precisamente la empresaria quien dio la nota al negarse a entregar el galardón por considerar que la novela no contribuía a "exaltar los valores más elevados del espíritu humano". Andahazi recibió el dinero del premio, pero no los "honores". El libro, finalmente, fue publicado por Planeta y se convirtió en un best seller. En 1998 publicó Las Piadosas; en el 2000, El Príncipe; y en el 2002, El secreto de los flamencos.

Ahora acaba de publicar, con el sello de Alfaguara, Errante en la sombra, una "novela musical" que narra la historia de Juan Molina, un cantante de los años 20, contemporáneo y admirador de Gardel; y de Ivonne, una polaca "afrancesada" y triste, convertida en el "ángel de los cabarutes".

En la novela, los protagonistas tienen la particularidad de expresarse cantando. Para alcanzar este ritmo, Andahazi se lanzó con "coraje" a recrear la mítica Buenos Aires tangueracomponiendo casi 40 letras en ritmo de dos por cuatro.
Este fue el diálogo de Nexo con Federico Andahazi, quien confesó una lejana admiración por el tango y el folclore, su respeto hacia la "ética gardeliana" y su convencimiento de que el único compromiso del escritor, a la hora de "hacer literatura", es "ejercer su propia libertad".

-¿Por qué esta íntima relación con el tango?

-Nací y me crié en Callao y Corrientes. La escuela a la que iba quedaba muy cerca del mercado de Abasto. Crecí entre los vestigios, entre los restos arqueológicos que el tango de principio de siglo había dejado. El tango siempre fue para mí una añoranza lejana y sin embargo tan próxima. Y creo que exactamente eso es "Errante en la sombra": un intento de resucitar lo irrecuperable por el camino de la ilusión que genera la narrativa. Es paradójico: yo no pertenezco a la generación del tango.
Al contrario, desde la adolescencia mi música era el rock, el pop y particularmente el rock nacional. Escuchaba a Charly, a Spinetta, a Gieco, etc. Y creo que, justamente por eso, aprendí tempranamente a valorar otros géneros: el folklore y el tango. La estructura musical del rock está hecha a la medida del inglés. El tango y el folklore responden, en su ritmo y su compás, al castellano. Pero sobre todo, el rock nacional pone de manifiesto la extinción del poeta; hay un claro déficit en las letras del pop que nos hace añorar la figura del poeta del tango.

-Estructuraste tu novela escapando a la linealidad; dejándole un papel preponderante al azar y a los ingredientes del espectáculo musical. ¿Escribiste el texto pensando en un destino cinematográfico o teatral?

-Puede parecer que en la novela hay una fuerte intervención del azar. Pero debo confesar que eso es parte del artificio de la narración. En realidad, nada escapa a una estructura narrativa muy planificada y ciertamente rigurosa. La intención es que el lector se olvide de que está leyendo y crea estar asistiendo a un espectáculo musical, que vea la acción y, sobre todo, que escuche cómo cantan los personajes.

El libro tiene la apariencia de un "musical", pero en rigor es una novela en sentido estricto. Me halaga cuando los lectores me comentan que vieron una película con música y todo, pero eso es parte del artilugio narrativo que sólo permite la novela. Ahora bien, por esa misma razón, no creo esté implícita en mi libro la versión teatral o cinematográfica; es más, creo que es menos simple de adaptar de lo que parece. Pero por supuesto que me encantaría verla sobre un escenario.

-El Gardel de tu novela es un tipo con defectos bien marcados, como todos. ¿Te documentaste mucho sobre su vida para definir el personaje? ¿O tu personaje es el Gardel que, arbitrariamente, quisiste imaginar?

-El que aparece en el libro es un Gardel fugado del mito. Quizá, en esa breve aventura que le depara la novela, los rasgos mundanos, cotidianos, puedan parecer defectos en relación con aquella figura iconográfica de sonrisa perpetua. Ciertamente no es ese el gesto que caracteriza al Gardel de mi novela. No he tenido, sin embargo, el ánimo de ir más allá del propio pudor de Gardel para con su vida privada.

Desde luego que he debido hacer una investigación exhaustiva, he leído todas las biografías de Gardel y todas tienen una cosa en común: ninguna devela nada acerca de su intimidad. Quise ser fiel a esa ética gardelianay no establecer conjeturas que violaran este código. El encanto de Gardel reside en su misterio y, justamente, he intentado transitar estas sombras sin echar una luz impertinente.

-Alguna vez confesaste que cuando presentaste "El anatomista"en Italia tuviste miedo de que se dieran cuenta de que nunca habías estado ahí. ¿Pensás que el escritor debe tener siempre cierto "compromiso" con la realidad?

-Creo que no debe dogmatizarse la literatura. No creo en las declaraciones de principios sino en el trabajo. Existen tantas concepciones de la literatura como escritores. Cuando alguien levanta el dedo y declama que la literatura debe ser tal cosa o tal otra, que debe comprometerse con esto o aquello, está censurando a quienes tienen un visión diferente. El arte, en cualquiera de las manifestaciones, es el compromiso del autor de ejercer su propia libertad.

-En Errante... hay casi cuarenta letras de tango de tu autoría; letras que van hilvanando acompasadamente la historia. ¿Cómo fue el proceso de esta escritura?

-La idea originaria de "Errante en la sombra" era la de construir una novela enlazando una serie de tangos con un hilo argumental que les diera una cierta unidad y, a la vez, que este argumento surgiera de las letras de esos mismos tangos. De modo que recopilé alrededor de cincuenta tangos, los más representativos a mi entender, y puse manos a la obra.

De inmediato empezaron a crearse los personajes, aquellos que aparecían de una u otra forma en casi todas las letras, los arquetipos que todo conocemos: la mujer "bien" que se ha olvidado que alguna vez fue una chica "mal", el "fiolo", el gigoló, etc. Pero a poco de iniciar la escritura empecé a notar que el argumento se escapaba del rígido corset que imponían las letras y, al contrario, que los tangos no se dejaban someter fácilmente a un argumento que los abarcara a todos. De manera que, en un rapto de coraje, tomé una decisión terminante: componer mis propios tangos en función de la novela.
Inmediatamente descubrí que tenía entre las manos un potencial narrativo sumamente original. Los personajes no sólo iban a dialogar sino que, además, lo harían cantando.

Componer mis propias canciones para ponerlas en boca de mis criaturas me iba a permitir reemplazar los monólogos interiores y las reflexiones por el recurso del canto. Si tuviese que definir Errante en la sobra diría que es una novela musical. Tiene la apariencia de los musicales sin dejar de ser una novela en sentido estricto. Las buenas comedias musicales tienen un cierto espíritu kafkiano; Borges decía que lo que caracterizaba la narrativa de Kafka no era el absurdo, sino la falta de asombro ante el absurdo. Lo mismo sucede en el género musical: de pronto los personajes se ponen a cantar y a bailar y nadie manifiesta la menor sorpresa. El lector, rápidamente, se adecua a la lógica del libro.

-En tu novela, la vida miserable que en los tangos suele ser exclusividad de pobres hombres traicionados y despechados, también le corresponde a la mujer. Es más, la mujer tiene voz en el tango. Inusual...

-Es cierto. Quizá la gran protagonista de la novela sea Ivonne y, ciertamente, es la que más sufre, de hecho es la verdadera víctima. Y también es quien más canta a lo largo del libro. Puedo reconocer en Ivonne muchos rasgos comunes a Monna Sofía, la protagonista de El anatomista. Las dos son prostitutas y las dos parecen compartir un mismo destino. Errante en la sombra es, esencialmente, una novela de amor: por una parte el amor de Juan Molina, el chofer y guardaespaldas de Gardel, hacia Ivonne, por otra, el amor de Ivonne a Gardel y, fundamentalmente, la relación de amor entre Juan Molina y Gardel, esa lealtad sin condiciones que lleva a la ruina de ese que estaba destinado a ser el sucesor de Gardel.

-Más allá de esta novedad, en general, la novela rescata puntualmente los estereotipos del universo que pervive a través de la letra de los tangos. ¿Creés que aquellos compositores ficcionalizabantanto como vos?

-Si, claro. No creo que a Celedonio Flores, a Discépolo, a Homero o a CátuloCastillo les alcanzara la vida para tener semejante cantidad de historias en sus biografías. La ficción es intrínseca a toda escritura, incluso aquellas que, se supone, tienen a verdad como objeto: la historia es la madre de todas las ficciones.

-Sos psicólogo, autor de varios libros, entre ellos un best seller... Actualmente, ¿vivís de la literatura? ¿Estuvo alguna vez en tus planes ser escritor y vivir del oficio?

-Afortunadamente puedo vivir de la literatura. Soy un agradecido. Todo el mundo debería ganarse la vida a expensas de aquello que más le gusta hacer, no debería ser una excepción. Pero la verdad es que jamás supuse que me iba a tocar ese privilegio. Llegué al psicoanálisis a partir de mi vieja pasión por la literatura: leer a Freud implica leer a Shakespeare, a Goethe, la mitología griega, etc. De hecho, me atrevo a decir que el psicoanálisis es un género literario.

-Entre los mismos escritores, "best sellers" suele ser sinónimo de "mero éxito comercial". ¿Experimentaste en algún momento este prejuicio?

-Sí. Muchos autores que me premiaron en distintos concursos cuando yo era un autor inédito, me dieron la espalda cuando El anatomista se tradujo a varios idiomas y se vendió más allá de lo que algunos están dispuestos a tolerar. Pero, bueno, hay que seguir trabajando pese a todo.

-Antes de "El anatomista", ¿por qué escribías?

-Escribía de manera compulsiva y porque no podía evitarlo. Escribir me da muchísimo placer; tanto como leer. Escribo desde muy joven y tengo algunas novelas inéditas anteriores a El anatomista. Espero que jamás se publiquen. Afortunadamente no hay ninguna Kodama en mi vida.

-Y ahora, ¿por qué escribís?

-Por las mismas razones.

-¿Conocés el Norte del país? ¿Y a algún escritor salteño o jujeño?

-Anduve por el norte menos de lo que hubiese querido. Estuve pocos días en Salta y lamenté tener que irme sin conocer hasta el último cerro. Pero está entre mis planes viajar en los próximos meses, hablar un poco de literatura y, sobre todo, recorrer. Creo que el norte argentino es la mayor fuente poética del país. Desde las anónimas copleras hasta los autores más renombrados. Soy un gran lector de Juan Carlos Dávalos y de Héctor Tizón. El viento blanco, de Dávalos, es uno de los mejores libros de la literatura argentina. Castilla es, sin dudas, de lo más importante en materia poética. Tengo el enorme privilegio de que Tizón haya sido miembro del jurado que me premió por primera vez.

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BREVE CRITICA DEL NUEVO LIBRO DE JOHN ARGERICH
"EL TIRO POR LA CULATA"

Por Sara Becker
Docente y escritora argentina

Doña Julia, la abuela del autor, se hubiera sentido conmovida al leer los cuentos de su nieto, porque él heredó de ella algo más que la pasión por relatar de que habla la dedicatoria. Ella puso en sus genes el poder de la narración, y ésta cristaliza como decantándose, en un escritor que no olvida sus raíces ni reniega de ellas. Con "El tiro por la culata", JohnArgerich nos entrega una obra que, más allá del enfoque satírico que utiliza como técnica literaria, es un testimonio sociológico de la Argentina de ayer y de la actual.

El autor vive en Suecia pero no olvida las luces de la Av. Corrientes, el bullicio de la Av. de Mayo, los lagos de Palermo y su verde Rosedal. La esquina de Diagonal y Florida, la Plaza San Martín, y tantos otros lugares de nuestra gran ciudad cuyo carácter excede en mucho la familiar imagen del Obelisco, repetida hasta el hartazgo. Es que para el porteño, Buenos Aires es más que una ciudad. Buenos Aires es un pedacito del cielo en que anidan sus recuerdos, alojado en lo profundo del corazón. Y la Argentina un punto de referencia amargo de lo que fue y de lo que pudo ser. Dolorosa punzada que provoca la impotente frustración.

Comencé la lectura del libro y fue irrefrenable mi deseo de ir por más; no me cansé de reírme y de llorar, de sumergirme en las realidades de los protagonistas, de admirar el ingenio que salpica comentarios, modismos y el uso de algunos términos  caídos en desuso, que con la pluma del autor, recobran vigencia en determinados párrafos o expresiones.

Mientras leía vinieron a mi memoria personajes de mi infancia, inmigrantes que llegaron a estas tierras a "hacerse la América" escapando de la hambruna europea producto de guerras y persecuciones. Todos ellos sabían que las cosas se consiguen con esfuerzo, haciendo honor a la cultura del trabajo. Esos inmigrantes están presentes en todos los relatos, y el autor emplea con agudeza las expresiones idiomáticas creadas por la mezcla de sus lenguas natales con el idioma que tuvieron que aprender, apareciendo un código que sólo era válido entre pares. No omite tampoco sus referencias al lunfardo, resultado final del proceso de mestizaje lingüístico, esa lengua tan particular que nació del vulgo, y quedó inmortalizada en las letras de tango.

La obra muestra el conocimiento profundo que tiene el autor de la idiosincrasia de sus paisanos; la picardía expresada en dos actitudes vitales tan distintas: la porteña y la provinciana. El culto al ego de aquélla, que de la mano de la soberbia lleva a situaciones disparatadas. Pero también sueños y anhelos nunca concretados, aunque se los disimule bien.

El libro que comento es también un muestrario de "berretines". El ufanarse por llegar de¦ El esmerarse por llegar a... La lucha por el prestigio tan manoseado, que los argentinos de hoy estamos renegando. En uno de sus relatos, "Adivina, adivinador", vemos cómo se entrecruza el camino de vivillos y trepadores. Otro relato, "Luces de la ciudad", nos muestra el viacrucisde un campesino por integrarse a Buenos Aires. Y en "Godsave the Queen" vemos coronado nuestro sueño supremo: ¡Convertirnos, sin ningún esfuerzo, en la primer potencia del mundo!
                               
Antes proclamábamos nuestra nacionalidad a los cuatro vientos. Hoy evocamos a nuestros antecesores que vinieron de otras tierras, con menguado orgullo por aquella, y por el remedo de ciudadanía que tenemos en los papeles. Es que hemos asumido como propias la vergüenza y la desfachatez ajenas, que nos llevaron adonde estamos: en el extremo sur, no sólo geográficamente hablando, sino de espaldas al progreso. Un hecho inimaginable cuando nos contábamos entre las naciones más prósperas de la tierra.

"El tiro por la culata" nos deja con más preguntas que respuestas. ¿Qué ocurrió con todo lo sembrado por quienes hicieron grande a este país? Eso apenas puede responderse conjeturando: los hijos y nietos de esos inmigrantes, que transitan por sus páginas, no padecieron las penurias vividas por sus mayores, marchitando con desidia los "laureles que supimos conseguir". Y arrebatándonos el sueño de vivir "coronados de gloria" o morir con ella, como proclama una marcha victoriosa convertida en himno nacional.

Discepolín dejó versos inmortales en "Cambalache":

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor...
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!
¡Lo mismo es un burro
que un gran profesor!

            Casi 100 años después, esas palabras vuelven a tomar vigencia, aunque ya no estoy segura de que dé lo mismo ser un burro que un gran profesor. Leyendo "El tiro por la culata"veo ratificada mi sospecha. Pues, como muestran sus imágenes satíricas de la sociedad argentina, quizás hoy valoricemos más al primero por sus habilidades, que al segundo por su saber.

            Un país que siempre tuvo sus brazos abiertos para recibir a quienes quisieran habitarlo, contempla ahora impávido el éxodo de quienes no encuentran futuro en su tierra. No es sólo estar de espaldas al progreso, estamos presenciando la muerte del futuro. El relato "Bienvenido, Mr. Radrizz"nos cuenta las desventuras de un santiagueño en Nueva York.

Para terminar, quisiera decir que una de las mayores virtudes que le encuentro a la nueva obra de John Argerich, "El tiro por la culata", es rescatar nuestras raíces,  exponiendo sus vergüenzas a la luz del sol...


Buenos Aires, Abril de 2004

Copyright: Sara Becker, 2004.
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faier@fibertel.com.ar

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ESTADOS UNIDOS, WASHINGTON DC: RICARDO YERON, ARGENTINO, MÉDICO Y POETA, CONSAGRADO EN UN CERTAMEN DE POESÍA



Dr. Ricardo Yerón

El Dr. Ricardo Yerón, argentino, es un prestigioso médico de los Estados Unidos  -donde reside - y un fino escritor y poeta. Ha sido consagrado en el Concurso de Diplomáticos Poetas realizado en Washington DC por la embajada de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por el poema œSangre tu ser en sonrisa, que escribió en octubre de l993, una semana después de haber fallecido su padre.

En la presente edición, Argentina Universal presenta, además del poema citado, otros del mismo autor, seguido de su original y porteñísima autobiografía.

SANGRA TU SER EN SONRISA

Estalló el resplandor de este día
Rompiendo el nocturno silencio
Y vi la niebla temprana
Desvanecerse en el tiempo

Sentí el ardor de la tierra
Vociferando tu esencia
Como una tierna caricia
Que sale a calmar mi existencia

Bandada de aves que vuela
Sonoro y alegre su canto
Que va borrando despacio
Nocturno y efímero llanto

Baila el follaje otoñal
Con su pareja la brisa
Regocijando en sus giros
Sangra tu ser en sonrisa

Blanco y celeste en el cielo
Con su clamor de dorado
Lluvia divina que baña
Con su velo, penas a un lado

Llora la tarde sombría
Enmascarando un  lamento
Y derramando tu ausencia
Desahoga una lágrima el viento

Ricardo J. Yerón, M.D.



MANTA DE AMOR

Fuiste la cuna de mis humildes pensamientos
La fortaleza en la cual mis temores buscaron refugios
Y fuiste el autor de mis días definidos
En los cuales compartiste tu ternura, amor y afecto

Pero en una astilla incrédula del tiempo
La vida escribió el último capítulo de tu vida
Y me arrojó hacia delante en un camino sinuoso
Moviéndome a través del intricado laberinto de la vida

Me encuentro escalando arduamente el muro del presente
Solo para contemplar el pasado que compartimos
Y quedo maravillado por la fuerza que nuestro amor proyecta
Manta de amor que extiende del pasado
A través del presente hasta la eternidad

El tiempo tratará alevosamente y con sagacidad
Borrar la memoria de tu amor que siempre atesoraré
Solo para encontrar que  podrá triunfar en fortalecerlo
Porque el amor resiste todo lo que intenta destruirlo

Y mientras me asombro ante el serpentear de mi camino
Espero ansiosamente al momento de nuestra reunión
Mas entretanto, la vida templará y esculturará mi existencia
Mientras me adhiero apasionadamente
A los ecos de tu memoria.

Ricardo J. Yerón, M.D.


El Perfume De Tú Ternura

Llegó el perfume de tu ternura
Abrigado en el manto de tu caricia
Y sentí que toda mi alma vibraba
Al saborear tu beso que es mi delicia

El suave murmullo de nuestros labios
Llenó el aire inerte de nuestro lecho
Y oí el clamor regocijado de este amor
Marcadamente sobresaltarse sobre tu pecho

Sentí el radiante calor que me dio tu cuerpo
Al enrollarse silenciosamente entre el mío
Y comprendí el valor de nuestra sagrada unión
Cuando a lo lejos sentí la soledad y su intenso frío

No quiero vivir un día más sin tenerte cerca
No quiero pensar de vivir sin sentirte al lado
Porque vivir un día sin sentir tu ternura
Es como amanecer el día con el sol apagado

Ricardo J. Yerón, M.D.


La Exquisita Fragancia De Tu Figura


Amaneció en la aurora temprana del día
Penetrando a mis cinco sentidos
Tu dulce y exquisita fragancia
Con aroma de trébol y frescura de río

Sentí el cálido abrazo de tu figura
Entrelazar con sinuosidad a mi cintura
Y sentí vibrar de estremecimiento
Mi alma llena de tu ternura

Canté insistentemente mi amor por ti
Bulliciosamente en los valles fértiles
Con la sagrada esperanza que crezca
El amor eterno que es nuestra suerte

No pasa un día que no te ame
No pasa un día que no busque tus besos
No sé que haría sin tu ternura
No habría hogar sin ti bajo mi techo

Ricardo J. Yerón, M.D.

Tú y Yo

Tú y yo, dos almas solitarias
Damos todo y recibimos nada

Tú y yo, con la pureza del alma
Y con la ternura en la mirada

Tú y yo, con abrazos calurosos
Y con toda nuestra vida dedicada

Tú y yo, con el espíritu ardiente
Pero con  la ambición callada

Tú y yo, silenciosamente sufriendo
Sin que a nadie le importe nada

Ricardo J. Yerón, M.D.


DESDE LA DISTANCIA

En el alba del día
Cuando el oleaje...
Con su espuma y sinfonía
Se abraza con el mar...
Y al retraerse rítmicamente...
Deja que mis pensamientos
Suavemente bailen hacia ti...
Para unirnos en la distancia

Y mientras aves se deslizan
Y con su vuelo exhiben...
El vivido color de sus plumajes...
Percibe el amor que tengo por ti
Y deja que despierte en tu corazón
La memoria del calor que te dio mi cuerpo

De este modo y en la distancia
Comprenderás que la vida
Nunca podrá tener valor
Sino tienes en el alma y corazón
El profundo deseo del reencuentro

Porque yo bien comprendo
Que aunque la distancia
Impida que nuestras manos...
Acaricien nuestros rostros
Nuestros corazones nunca...
Dejaran de estar juntos
Porque nuestro amor siempre tendrá...
El color de la eternidad

Ricardo J. Yerón, M.D.


BIENVENIDA AL MUNDO

Hoy llegastes...
Tanto que te hemos esperado¦
Día tras día Mamá y yo
Minuciosamente contábamos
Los momentos que pasaban.
Los contábamos
Llenos de orgullo y de esperanzas

Hoy llegastes...
Salistes a conocer al mundo
Después de luchar junto a Mamá
Para decendery terminar tu jornada

Hoy llegastes...
Y presencié, como el aire
Te acarició el rostro

Y luego, todos descansamos
Y capté tu Mirada
Una Mirada llena de interés
Y llena de paz  interna

Somos tres unidos en un enlace irrompible
Biennvenida al mundo querida hija.

Ricardo J. Yerón, M.D.
Agosto 05, 1986



Delicada, tierna y dulce criatura
Te atisbo mientras duermes en un estado de sublíme tranquilidad.
De repente, te veo abrir los ojos, como la extension de pétalos de un  capullofloral.
Y lentamente, con un anhelo vehemente descubres al mundo.
Ese mundo Nuevo y lleno de maravillas.
Líneas geométricas, ángulos, proyecciones, contornos, texturas, sombras y colores.

Te veo descubrir la luz del sol que penetra atraves de la ventana
Percibiendo que sientes su calor y que te llena de alegría.
De repente, me pierdo en un profundo pensamiento¦
Yo sé que te voy viendo desarroyar etapa por etapa.
Te veo día tras día mientras descubres cosas nuevas
y sientes sensaciones diferentes.

Y comprendo que conoces tan poco del mundo
Y yo al contrario se mucho más,
aunque tenga tanto mundo que aprender

Te estoy observando y al mismo tiempo te protego,
Mienteras descubres día tras día otro pedazito de este mundo.
Al verte arrimar al peligro, cambio tu curso para impedir que sientas dolor.
Yo se mucho más que tí.
Tanto más, que estoy enterado que no puedes darte cuenta a tu nivel de desarrollo,
De que te estoy cuidando, y de que estoy protegiendo de todo lo que pueda hacerte daño.

Mi nivel de desarrollo mucho mas grande que el tuyo...
De repente sentí la sensación que alguien me estaba mirando
La sensación, que alguien a mi me protegía, al igual que yo te protejo a tí.
Me di vuelta y no ví a nadie; pero lo sentí.
Y de repente, un radiante rayo de luz me percutió en el alma
Y en un minúsculo momento entendí que alguien me estaba amparando.
No entiendo como, pero se que es así.
No entiendo, porque al nivel de mi desarrollo, mi mente es una pequeña molécula,
Comparado a ese alguien, y a su sabiduría que es más grande que el universo.

Yo te miro a tí, y el a mí.
Yo observo tu crecimiento, y el al mío.
Yo te protego, y el me protege.
Hoy crecí espiritualmente un  sigloen un momento
Y presencié un divino y alumbrante esclarecimiento.
Padre nuestro que estás en lod cielos,
Sanctificcado sea tu nombre!

Ricardo J. Yerón, M.D.


A La Orilla De Un Lago
Vi el color triste de tu mirada
Y me tocó muy profundamente
 En un rincón oculto del alma

Vi el dejo triste de tu figura
Y sentí el llanto efímero de tu sufrir
En una esquina triste del corazón

Es que te siento en carne propia
En las entrañas de mis sentir
Y sangra mi herida a la par de tu sufrir

Percibí el pincelar blanco de las nubes
Sobre el celeste fondo del cielo
Y toqué los bordes de tu tristeza

Hoy caminamos a la orilla del lago
Y sostuve tu mano en la mía
Mientras sentí calmar la lágrima en tu corazón

Y al consumir el insípido sabor de tu sufrir
Sentí el apaciguar del grito agudo de tu dolor
Y presencié el cambio tibio de tu sonrisa

Y es así que quiero seguir viviendo
Y sentir tu esencia perneando en el aire
Hasta el último suspirar de mi vida

Ricardo J. Yerón
Octubre 31, 2003

*RICARDO YERON

POR RICARDO YERON

Nací en Buenos Aires el 19 de Julio de 1953.
Llegué a Estado Unidos en Abril del 1964 a Paterson, NewJersey.
Me gradué de Dwight Morrow High School en Englewood, New Jersey.

Cuando estaba en mi tercer año de la secundaria los hijos de Tony Bennett estaban en su primer y Segundo año de secundaria en la misma escuela.  Y el famoso John Travolta dejó la secundaria en su segundo año en Dwight Morrowcuando yo estaba en mi tercer año.  Conocí a los hijos de Tony Bennettpero no llegué a conocerlo a John Travolta.

Fuí a Bergen CommunityCollage en Paramus New Jersey y después seguí en California StateUniversity at Northridge, en Los Angeles.

En Enero del 1979 empecé en la Facultad de Medicina de la Universidad Central Del Este en San Pedro De Macorís, en la República Dominicana.  Me gradué de Médico en Octubre del 1982.

Volví a Estados Unidos y empecé mi residencia en Medicina Interna en PolyclinicMedical Center, Harrisburg, Pennsylvania.  Fui Jefe de Residentes desde 1988-1989.

Empecé mi Fellowship en la especialidad de Nefrología (Riñones e Hipertensión) en Pennsylvania State University en Milton HersheyMedical Center, Hershey, Pennsylvania.  Durante mis dos años en Hershey Medical Center, tuve el privilegio de ofrecerle servicios de Diálisis (riñón artificial) a uno de los recipientes del PennState Artificial Heart(Corazón Artificial) y a un policía  que recibió uno de los primeros Artificial Lungs (Pulmón Artificial.)

En 1991 empecé mi práctica privada en Medicina Interna y Nefrología primero en la ciudad de Hagerstown, Maryland y eventualmente en 1992 en Frederick, Maryland.

Fui el Director Asistente de Diálisis en Frederick Memorial Hospital.

Soy el Presidente de la Junta Directiva de Centro De Familia, Inc. en Frederick.
También ejerzo como Comisionado en el Condado de Frederick en la Comisión De Las Relaciones Humanas.

Mi abuelo paterno era poeta, mi papá era poeta y yo me "hago"el poeta.
Toco un poco de guitarra y me encanta el folclore Argentino y el Tango.
Soy un buen amigo de Jorge Vernieri el pianista que hace tour con Forever Tango.
Tengo dos hijas Michelle (17 años) y Cristina (13 años) viven en Frederick con la madre que es Americana.  Yo me divorcié en 1995 y estoy comprometido para cazarme con la puertorriqueña MaritzaPedraza, quien es la directora ejecutiva de Centro De Familia.

En síntesis: Nací en Buenos Aires el 19 de Julio de 1953. Según mi mamá y papá fue un aburrido Domingo al medio día. Ese Domingojugaban Boca y River. Mi abuelo y tío maternos eran hinchas de River. Mi papá hincha de Boca. Como mi papá
siempre fue leal al proceso democrático, le propuso a mi abuelo y tío quienes querían hacerme hincha de River, que el equipo que ganara el partido ese Domingo de mi nacimiento resolvería de quien seria yo hincha. ¡Ese día nació otro hincha de Boca! El resto de mi vida ha sido dictado por el simple principio que "nací en un barrio pobre y dormilón con las manos limpias y el
alma buena."
"Viví en Buenos Aires en la calle Beaucheff, cerca del parque Chacabuco y de la cancha de San Lorenzo De Almagro."

 
Webmaster: Mónica Spinelli
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