Cuando yo vivía en un pueblo del interior,
lo que más me impresionaba después de las comilonas
campestres, era el horizonte infinito de la pampa. Inmensa llanura
donde impera el silencio, roto solamente por el chillido de
algún ave de rapiña, o los conciertos de rock
and roll que emiten las radios a transistores. Un escenario
inhóspito, que tuvo distintos dueños. Primero
el indio, salvaje y pintarrajeado, como en las películas
del far-west. Quien calzaba pocas pulgas, y fue pesadilla de
nuestros antepasados, los "wincas", hasta mediados
del siglo XIX. Después vino el gauchaje, valientes curdelas
de origen europeo, sumamente propensos a armar la rosca por
cualquier boludez. Cuyos ejércitos pusieron cruento fin
al malón, expulsando la indiada de sexo masculino hacia
el oeste.
Porque en mi tierra, justo es decirlo, jamás hubo ningún
prejuicio racial contra las indiecitas que estuvieran bien.
Pero nada es eterno, y un buen día se rompió esa
bucólica paz criolla, llegando la inmigración.
Gringos, gaitas, franchutes y rusos, entre otros, que arribaron
en oleadas multitudinarias y transpiradas.
-¡Bajáte pronto del barco, que ya pega la vuelta,
Moisés!
Algunos huían de la justicia, otros de sus acreedores,
o de familias iracundas. Pero los más habían descubierto
que el país era Jauja, por no haberse inventado aun la
Dirección Impositiva. Una invasión pacífica,
donde vistos los vigores que produce morfar a diario, se cruzarían
todos los pueblos del viejo mundo. "Crisol de razas",
decían los sociólogos de entonces. "Quilombo
internacional", sostuvo algún detractor de la nueva
realidad. Pero a pesar de ser distintos, los recién llegados
tenían rasgos comunes. Más que nada meter todo
en el banco, tras la timba y los brindis inherentes al día
de pago. Lo que les quedaba, un decir. Pero entonces nadie se
moría de hambre, como ahora. Para evitarlo estaban el
gallinero y la huerta, quedando como último recurso,
salir a bolear ñanduces. Y esos pioneros dejaron
huella, legándonos la pampa rubiona que conocemos hoy.
Caldo de cultivo para brindar frutos notables. Verbigracia,
Susanita Giménez o Las Primas, para no apabullar al lector
con mayor abundamiento. Y entre las figuras más representativas
de esa nueva sociedad estaba un gordito llamado Rubén
Simone, alias "El Rúben". Valor de mi amistad,
que paraba en el Club Social de 18 a 22 horas. Aquel día
memorable íbamos al tranco corto, montando en sendos
matungos, camino de la estación. De pronto, en lo alto
se oyó un estampido.
-¡Mirá el comecuatro, pibe! -dijo
mi cumpa, señalando el cielo.
Yo me eché para atrás la vincha, y vi una estela
blanca, haciendo bandera contra el fondo azul. Una de esas modernas
aeronaves con que Aerolíneas cruzaba dos veces por día
el continente. Máquinas fabricadas en Gran Bretaña,
cuya denominación de origen era CometIV, pero castellanizada
por los paisanos, en la forma que se vió. Todo un espectáculo.
-¡Viva el comecuatro! -gritaban los pibes, mientras
daban piruetas en el aire, llevados por sus ansias de volar.
Hasta que uno me reconoció.
-¡Ahí va el que estuvo en Norteamérica!
-dijo.
-¡Cuéntenos cómo es andar en avión!
Y como ese día veraniego los calores apretaban, accedí.
Todo fuera por despabilarme media hora bajo la sombra de un
ombú. Esos purretes estaban llenos de sana curiosidad,
así que el tiempo se fue sin que nos diéramos
cuenta.
Hasta el Rúben, que nunca había viajado en otra
cosa que colectivo o sulky, relataba unas historias espectaculares.
-¡Es cierto que los pilotos hablan en jeringozo, para
que no los entienda el pasaje?
-¡Y que las azafatas de primera clase, van desnudas?
-¿Y que los más ricachos, prenden sus cigarros
con billetes de mil?
¡Qué montón de fantasías llevaban
esos pibes en la azotea! Pero el tema debe haberse tornado interesante,
porque al ratito salieron los parroquianos del despacho de bebidas
San Cristóbal, para unirse al grupo. Reacción
lógica, porque el mayor problema de la vida campestre
es el aburrimiento. Y esa mañana, lo inusual de nuestra
charla despertaba más interés que otro partido
de bochas.
-¡El Yoncito tiene mundo! -dijo
un rubio con pinta de sabandija, que me conocía desde
chico.
-Debe ser porque habla inglés...
-comentó otro concurrente con apellido impronunciable,
nativo de Sebastopol.
Así nos fuimos quedando, hasta que se hizo la hora
de almorzar. Entonces vimos lo que es la hospitalidad criolla.
Porque cuando nadie lo esperaba, apareció una viejita
a convidar con empanadas. Después hizo aporte doña
Rosa, la señora del boticario, para buscar al hijo. Y
pescando al vuelo lo instructivo del debate, volvió con
una fuente de chorizos. Innecesario agregar que estando junto
al boliche, mal pudiera faltar un buen vinito. Después
apareció una gorda que andaba siempre buscando guerra,
para ofrecer pasteles. Vd. ya se lo imagina: El lastre estaba
tan bueno, que perdimos las ganas de seguir a la estación.
Total, nada le costaba al ferrocarril guardar nuestra encomiendo
un día más.
Entonces declaré feriado el resto de la jornada, como
hacía mi general. Así que con el Rúben
metimos diente al convite. Porque esta gente te da hasta la
camiseta cuando le caés bien. ¡El morfi renacía
de sus cenizas plato tras plato, como ave Fénix de la
mitología gastronómica! Y hasta helado, hubo a
los postres.
-¡Buen provecho! -expresé
por fin- Nos
vamos, che.
Simonese había quedado dormido sobre una carretilla,
de modo que no dijo ni "mu", señal que computé
como voto en contra. Asunto suyo, porque yo debía regresar
a casa, donde me esperaban desde temprano. Pero estaba tan lleno,
que ni desprendiéndome el cinto, lograba agilidad. Quise
montar el matungo, y no alcancé a pasar la gamba encima
del recado. Así que salí de infantería,
con mi noble jumento atrás.
-¡Qué le pasa, a ese boludo? -preguntó
la hembra del cura.
Y un paisano que estaba mirando, se agarró la panza
y dijo:
-Es el comecuatro, che...
-- THE END --
*
John Argerich es un escritor, periodista y dibujante,
nacido en Buenos Aires, Argentina, y residente en Suecia desde
1978. Es contador público (economista) por la Universidad
de Buenos Aires, con trabajos de postgrado en economía
y en ciencias políticas. Pero alternó siempre
el ejercicio profesional con el dibujo y la literatura, actividades
que, por mandato de una irresistible vocación, ocupan
hoy todo su tiempo. Debió exiliarse a raíz del
golpe militar de 1976, habiendo viajado extensamente por Europa
y las Américas. Residió en varios países,
entre ellos Brasil, España, Estados Unidos y Uruguay.
Fue director de la revista Juventud, de Buenos Aires, y jefe
de redacción en la casa editorial W.M. JacksonInc., de
Nueva York. Fue traductor de The Readers Digest, y ha
colaborado en libros y periódicos de ambos continentes,
destacándose su aporte al semanario sueco en lengua española
Liberación, donde publicó más de doscientos
artículos. Creó las columnas "El amasijo",
y "De todo, como en botica". Aquella centra su temática
en los problemas de la patria lejana y del exilio, recurriendo
frecuentemente como medio de expresión al lunfardo, o
argot rioplatense. En la actualidad trabaja para casi treinta
medios, tanto electrónicos como impresos, de Argentina,
Australia, Canadá, España, Holanda, México,
Suecia y Uruguay. Escribe en castellano, inglés y sueco,
habiendo sido traducido al holandés. Cultiva el periodismo
cultural, la sátira, el cuento costumbrista, y la poesía.
Ha publicado varios libros, e ilustra personalmente la mayor
parte de su trabajo. Sus temas favoritos son la caricatura y
el relato "multiplot". Entre su producción
más reciente merecen destacarse una antología
de escritores latinoamericanos residentes en Europa, llamada
"El libro de todos" (1999), el poemario "Rimas
de soledad" (2002), los compendios de relatos costumbristas
satíricos argentinos "La idea fija"y
"El tiro por la culata" (ambos de 2003), y
la colección de cuentos fantásticos "Relatos
del fin del tiempo" (2004). Todos estos trabajos llevan
el sello de la editorial Invandrarforlaget, de Borås,
Suecia. El autor está terminando una novela larga sobre
la emigración europea al Río de la Plata, y tiene
dos obras de relatos satíricos, que saldrán próximamente.
Su dirección electrónica es john.argerich@telia.com.
Más información en www.johnargerich.cjb.net
ARGENTINA,
SALTA: DIALOGO ENtrE FEDERICO ANDAHAZI Y MARIA FERNANDA ABAD,
SOBRE SU NUEVA NOVELA:
"ERRANTE EN LA SOMBRA", EN TIEMPO DE TANGO
Luego de recordar que Federico Andahazi nació
en Buenos Aires en 1963 y se recibió de psicólogo
y en 1995, después de muchos años de apasionada
e intimista escritura, sus textos salieron a la luz, premiados
en el Certamen Nacional de Cuentos del Instituto Santo Tomás
de Aquino,
María Fernanda Abad sostiene en el magazine "Necxo"
del diario El Tribuno, de Salta, Argentina: "El nuevo libro
se despliega como un espectáculo musical donde no faltan
el presentador, las luces, los bailarines y, de fondo, una sombría
historia de amor.
Después, informa, vinieron otros premios,
pero el más resonante llegó en 1996, cuando Andahazi
se consagró como finalista del Premio Planeta y ganó
el Primer Premio de la Fundación Amalia Lacrozede Fortabat
con su novela "El anatomista". Fue precisamente la
empresaria quien dio la nota al negarse a entregar el galardón
por considerar que la novela no contribuía a "exaltar
los valores más elevados del espíritu humano".
Andahazi recibió el dinero del premio, pero no los "honores".
El libro, finalmente, fue publicado por Planeta y se convirtió
en un best seller. En 1998 publicó Las Piadosas; en el
2000, El Príncipe; y en el 2002, El secreto de los flamencos.
Ahora acaba de publicar, con el sello de Alfaguara,
Errante en la sombra, una "novela musical" que narra
la historia de Juan Molina, un cantante de los años 20,
contemporáneo y admirador de Gardel; y de Ivonne, una
polaca "afrancesada" y triste, convertida en el "ángel
de los cabarutes".
En la novela, los protagonistas tienen la particularidad
de expresarse cantando. Para alcanzar este ritmo, Andahazi se
lanzó con "coraje" a recrear la mítica
Buenos Aires tangueracomponiendo casi 40 letras en ritmo de
dos por cuatro.
Este fue el diálogo de Nexo con Federico Andahazi, quien
confesó una lejana admiración por el tango y el
folclore, su respeto hacia la "ética gardeliana"
y su convencimiento de que el único compromiso del escritor,
a la hora de "hacer literatura", es "ejercer
su propia libertad".
-¿Por qué esta íntima
relación con el tango?
-Nací y me crié en Callao y
Corrientes. La escuela a la que iba quedaba muy cerca del mercado
de Abasto. Crecí entre los vestigios, entre los restos
arqueológicos que el tango de principio de siglo había
dejado. El tango siempre fue para mí una añoranza
lejana y sin embargo tan próxima. Y creo que exactamente
eso es "Errante en la sombra": un intento de resucitar
lo irrecuperable por el camino de la ilusión que genera
la narrativa. Es paradójico: yo no pertenezco a la generación
del tango.
Al contrario, desde la adolescencia mi música era el
rock, el pop y particularmente el rock nacional. Escuchaba a
Charly, a Spinetta, a Gieco, etc. Y creo que, justamente por
eso, aprendí tempranamente a valorar otros géneros:
el folklore y el tango. La estructura musical del rock está
hecha a la medida del inglés. El tango y el folklore
responden, en su ritmo y su compás, al castellano. Pero
sobre todo, el rock nacional pone de manifiesto la extinción
del poeta; hay un claro déficit en las letras del pop
que nos hace añorar la figura del poeta del tango.
-Estructuraste tu novela escapando a la
linealidad; dejándole un papel preponderante al azar
y a los ingredientes del espectáculo musical. ¿Escribiste
el texto pensando en un destino cinematográfico o teatral?
-Puede parecer que en la novela hay una fuerte
intervención del azar. Pero debo confesar que eso es
parte del artificio de la narración. En realidad, nada
escapa a una estructura narrativa muy planificada y ciertamente
rigurosa. La intención es que el lector se olvide de
que está leyendo y crea estar asistiendo a un espectáculo
musical, que vea la acción y, sobre todo, que escuche
cómo cantan los personajes.
El libro tiene la apariencia de un "musical",
pero en rigor es una novela en sentido estricto. Me halaga cuando
los lectores me comentan que vieron una película con
música y todo, pero eso es parte del artilugio narrativo
que sólo permite la novela. Ahora bien, por esa misma
razón, no creo esté implícita en mi libro
la versión teatral o cinematográfica; es más,
creo que es menos simple de adaptar de lo que parece. Pero por
supuesto que me encantaría verla sobre un escenario.
-El Gardel de tu novela es un tipo con
defectos bien marcados, como todos. ¿Te documentaste
mucho sobre su vida para definir el personaje? ¿O tu
personaje es el Gardel que, arbitrariamente, quisiste imaginar?
-El que aparece en el libro es un Gardel
fugado del mito. Quizá, en esa breve aventura que le
depara la novela, los rasgos mundanos, cotidianos, puedan parecer
defectos en relación con aquella figura iconográfica
de sonrisa perpetua. Ciertamente no es ese el gesto que caracteriza
al Gardel de mi novela. No he tenido, sin embargo, el ánimo
de ir más allá del propio pudor de Gardel para
con su vida privada.
Desde luego que he debido hacer una investigación
exhaustiva, he leído todas las biografías de Gardel
y todas tienen una cosa en común: ninguna devela nada
acerca de su intimidad. Quise ser fiel a esa ética gardelianay
no establecer conjeturas que violaran este código. El
encanto de Gardel reside en su misterio y, justamente, he intentado
transitar estas sombras sin echar una luz impertinente.
-Alguna vez confesaste que cuando presentaste
"El anatomista"en Italia tuviste miedo de que se dieran
cuenta de que nunca habías estado ahí. ¿Pensás
que el escritor debe tener siempre cierto "compromiso"
con la realidad?
-Creo que no debe dogmatizarse la literatura.
No creo en las declaraciones de principios sino en el trabajo.
Existen tantas concepciones de la literatura como escritores.
Cuando alguien levanta el dedo y declama que la literatura debe
ser tal cosa o tal otra, que debe comprometerse con esto o aquello,
está censurando a quienes tienen un visión diferente.
El arte, en cualquiera de las manifestaciones, es el compromiso
del autor de ejercer su propia libertad.
-En Errante... hay casi cuarenta letras
de tango de tu autoría; letras que van hilvanando acompasadamente
la historia. ¿Cómo fue el proceso de esta escritura?
-La idea originaria de "Errante en la
sombra" era la de construir una novela enlazando una serie
de tangos con un hilo argumental que les diera una cierta unidad
y, a la vez, que este argumento surgiera de las letras de esos
mismos tangos. De modo que recopilé alrededor de cincuenta
tangos, los más representativos a mi entender, y puse
manos a la obra.
De inmediato empezaron a crearse los personajes,
aquellos que aparecían de una u otra forma en casi todas
las letras, los arquetipos que todo conocemos: la mujer "bien"
que se ha olvidado que alguna vez fue una chica "mal",
el "fiolo", el gigoló, etc. Pero a poco de
iniciar la escritura empecé a notar que el argumento
se escapaba del rígido corset que imponían las
letras y, al contrario, que los tangos no se dejaban someter
fácilmente a un argumento que los abarcara a todos. De
manera que, en un rapto de coraje, tomé una decisión
terminante: componer mis propios tangos en función de
la novela.
Inmediatamente descubrí que tenía entre las manos
un potencial narrativo sumamente original. Los personajes no
sólo iban a dialogar sino que, además, lo harían
cantando.
Componer mis propias canciones para ponerlas
en boca de mis criaturas me iba a permitir reemplazar los monólogos
interiores y las reflexiones por el recurso del canto. Si tuviese
que definir Errante en la sobra diría que es una novela
musical. Tiene la apariencia de los musicales sin dejar de ser
una novela en sentido estricto. Las buenas comedias musicales
tienen un cierto espíritu kafkiano; Borges decía
que lo que caracterizaba la narrativa de Kafka no era el absurdo,
sino la falta de asombro ante el absurdo. Lo mismo sucede en
el género musical: de pronto los personajes se ponen
a cantar y a bailar y nadie manifiesta la menor sorpresa. El
lector, rápidamente, se adecua a la lógica del
libro.
-En tu novela, la vida miserable que en
los tangos suele ser exclusividad de pobres hombres traicionados
y despechados, también le corresponde a la mujer. Es
más, la mujer tiene voz en el tango. Inusual...
-Es cierto. Quizá la gran protagonista
de la novela sea Ivonne y, ciertamente, es la que más
sufre, de hecho es la verdadera víctima. Y también
es quien más canta a lo largo del libro. Puedo reconocer
en Ivonne muchos rasgos comunes a Monna Sofía, la protagonista
de El anatomista. Las dos son prostitutas y las dos parecen
compartir un mismo destino. Errante en la sombra es, esencialmente,
una novela de amor: por una parte el amor de Juan Molina, el
chofer y guardaespaldas de Gardel, hacia Ivonne, por otra, el
amor de Ivonne a Gardel y, fundamentalmente, la relación
de amor entre Juan Molina y Gardel, esa lealtad sin condiciones
que lleva a la ruina de ese que estaba destinado a ser el sucesor
de Gardel.
-Más allá de esta novedad,
en general, la novela rescata puntualmente los estereotipos
del universo que pervive a través de la letra de los
tangos. ¿Creés que aquellos compositores ficcionalizabantanto
como vos?
-Si, claro. No creo que a Celedonio Flores,
a Discépolo, a Homero o a CátuloCastillo les alcanzara
la vida para tener semejante cantidad de historias en sus biografías.
La ficción es intrínseca a toda escritura, incluso
aquellas que, se supone, tienen a verdad como objeto: la historia
es la madre de todas las ficciones.
-Sos psicólogo, autor de varios
libros, entre ellos un best seller... Actualmente, ¿vivís
de la literatura? ¿Estuvo alguna vez en tus planes ser
escritor y vivir del oficio?
-Afortunadamente puedo vivir de la literatura.
Soy un agradecido. Todo el mundo debería ganarse la vida
a expensas de aquello que más le gusta hacer, no debería
ser una excepción. Pero la verdad es que jamás
supuse que me iba a tocar ese privilegio. Llegué al psicoanálisis
a partir de mi vieja pasión por la literatura: leer a
Freud implica leer a Shakespeare, a Goethe, la mitología
griega, etc. De hecho, me atrevo a decir que el psicoanálisis
es un género literario.
-Entre los mismos escritores, "best
sellers" suele ser sinónimo de "mero éxito
comercial". ¿Experimentaste en algún momento
este prejuicio?
-Sí. Muchos autores que me premiaron
en distintos concursos cuando yo era un autor inédito,
me dieron la espalda cuando El anatomista se tradujo a varios
idiomas y se vendió más allá de lo que
algunos están dispuestos a tolerar. Pero, bueno, hay
que seguir trabajando pese a todo.
-Antes de "El anatomista", ¿por
qué escribías?
-Escribía de manera compulsiva y porque
no podía evitarlo. Escribir me da muchísimo placer;
tanto como leer. Escribo desde muy joven y tengo algunas novelas
inéditas anteriores a El anatomista. Espero que jamás
se publiquen. Afortunadamente no hay ninguna Kodama en mi vida.
-Y ahora, ¿por qué escribís?
-Por las mismas razones.
-¿Conocés el Norte del país?
¿Y a algún escritor salteño o jujeño?
-Anduve por el norte menos de lo que hubiese
querido. Estuve pocos días en Salta y lamenté
tener que irme sin conocer hasta el último cerro. Pero
está entre mis planes viajar en los próximos meses,
hablar un poco de literatura y, sobre todo, recorrer. Creo que
el norte argentino es la mayor fuente poética del país.
Desde las anónimas copleras hasta los autores más
renombrados. Soy un gran lector de Juan Carlos Dávalos
y de Héctor Tizón. El viento blanco, de Dávalos,
es uno de los mejores libros de la literatura argentina. Castilla
es, sin dudas, de lo más importante en materia poética.
Tengo el enorme privilegio de que Tizón haya sido miembro
del jurado que me premió por primera vez.
BREVE CRITICA DEL
NUEVO LIBRO DE JOHN ARGERICH
"EL TIRO POR LA CULATA"
Por Sara Becker Docente y escritora argentina
Doña Julia, la abuela del autor, se hubiera
sentido conmovida al leer los cuentos de su nieto, porque él
heredó de ella algo más que la pasión por
relatar de que habla la dedicatoria. Ella puso en sus genes
el poder de la narración, y ésta cristaliza como
decantándose, en un escritor que no olvida sus raíces
ni reniega de ellas. Con "El tiro por la culata",
JohnArgerich nos entrega una obra que, más allá
del enfoque satírico que utiliza como técnica
literaria, es un testimonio sociológico de la Argentina
de ayer y de la actual.
El autor vive en Suecia pero no olvida las luces de la Av. Corrientes,
el bullicio de la Av. de Mayo, los lagos de Palermo y su verde
Rosedal. La esquina de Diagonal y Florida, la Plaza San Martín,
y tantos otros lugares de nuestra gran ciudad cuyo carácter
excede en mucho la familiar imagen del Obelisco, repetida hasta
el hartazgo. Es que para el porteño, Buenos Aires es
más que una ciudad. Buenos Aires es un pedacito del cielo
en que anidan sus recuerdos, alojado en lo profundo del corazón.
Y la Argentina un punto de referencia amargo de lo que fue y
de lo que pudo ser. Dolorosa punzada que provoca la impotente
frustración.
Comencé la lectura del libro y fue irrefrenable mi deseo
de ir por más; no me cansé de reírme y
de llorar, de sumergirme en las realidades de los protagonistas,
de admirar el ingenio que salpica comentarios, modismos y el
uso de algunos términos caídos en desuso,
que con la pluma del autor, recobran vigencia en determinados
párrafos o expresiones.
Mientras leía vinieron a mi memoria personajes de mi
infancia, inmigrantes que llegaron a estas tierras a "hacerse
la América" escapando de la hambruna europea producto
de guerras y persecuciones. Todos ellos sabían que las
cosas se consiguen con esfuerzo, haciendo honor a la cultura
del trabajo. Esos inmigrantes están presentes en todos
los relatos, y el autor emplea con agudeza las expresiones idiomáticas
creadas por la mezcla de sus lenguas natales con el idioma que
tuvieron que aprender, apareciendo un código que sólo
era válido entre pares. No omite tampoco sus referencias
al lunfardo, resultado final del proceso de mestizaje lingüístico,
esa lengua tan particular que nació del vulgo, y quedó
inmortalizada en las letras de tango.
La obra muestra el conocimiento profundo que tiene el autor
de la idiosincrasia de sus paisanos; la picardía expresada
en dos actitudes vitales tan distintas: la porteña y
la provinciana. El culto al ego de aquélla, que de la
mano de la soberbia lleva a situaciones disparatadas. Pero también
sueños y anhelos nunca concretados, aunque se los disimule
bien.
El libro que comento es también un muestrario de "berretines".
El ufanarse por llegar de¦ El esmerarse por llegar a...
La lucha por el prestigio tan manoseado, que los argentinos
de hoy estamos renegando. En uno de sus relatos, "Adivina,
adivinador", vemos cómo se entrecruza el camino
de vivillos y trepadores. Otro relato, "Luces de la ciudad",
nos muestra el viacrucisde un campesino por integrarse a Buenos
Aires. Y en "Godsave the Queen" vemos coronado nuestro
sueño supremo: ¡Convertirnos, sin ningún
esfuerzo, en la primer potencia del mundo!
Antes proclamábamos nuestra nacionalidad a los cuatro
vientos. Hoy evocamos a nuestros antecesores que vinieron de
otras tierras, con menguado orgullo por aquella, y por el remedo
de ciudadanía que tenemos en los papeles. Es que hemos
asumido como propias la vergüenza y la desfachatez ajenas,
que nos llevaron adonde estamos: en el extremo sur, no sólo
geográficamente hablando, sino de espaldas al progreso.
Un hecho inimaginable cuando nos contábamos entre las
naciones más prósperas de la tierra.
"El tiro por la culata" nos deja con más preguntas
que respuestas. ¿Qué ocurrió con todo lo
sembrado por quienes hicieron grande a este país? Eso
apenas puede responderse conjeturando: los hijos y nietos de
esos inmigrantes, que transitan por sus páginas, no padecieron
las penurias vividas por sus mayores, marchitando con desidia
los "laureles que supimos conseguir". Y arrebatándonos
el sueño de vivir "coronados de gloria" o morir
con ella, como proclama una marcha victoriosa convertida en
himno nacional.
Discepolín dejó versos inmortales en "Cambalache":
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor...
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!
¡Lo mismo es un burro
que un gran profesor!
Casi 100 años después, esas palabras vuelven a
tomar vigencia, aunque ya no estoy segura de que dé lo
mismo ser un burro que un gran profesor. Leyendo "El tiro
por la culata"veo ratificada mi sospecha. Pues, como muestran
sus imágenes satíricas de la sociedad argentina,
quizás hoy valoricemos más al primero por sus
habilidades, que al segundo por su saber.
Un país que siempre tuvo sus brazos abiertos para recibir
a quienes quisieran habitarlo, contempla ahora impávido
el éxodo de quienes no encuentran futuro en su tierra.
No es sólo estar de espaldas al progreso, estamos presenciando
la muerte del futuro. El relato "Bienvenido, Mr. Radrizz"nos
cuenta las desventuras de un santiagueño en Nueva York.
Para terminar, quisiera decir que una de
las mayores virtudes que le encuentro a la nueva obra de John
Argerich, "El tiro por la culata", es rescatar
nuestras raíces, exponiendo sus vergüenzas
a la luz del sol...
El Dr. Ricardo Yerón, argentino, es un
prestigioso médico de los Estados Unidos -donde
reside - y un fino escritor y poeta. Ha sido consagrado en el
Concurso de Diplomáticos Poetas realizado en Washington
DC por la embajada de Venezuela ante la Organización
de Estados Americanos (OEA) por el poema Sangre tu ser
en sonrisa, que escribió en octubre de l993, una semana
después de haber fallecido su padre.
En la presente edición, Argentina Universal
presenta, además del poema citado, otros del mismo autor,
seguido de su original y porteñísima autobiografía.
SANGRA TU SER EN SONRISA
Estalló
el resplandor de este día
Rompiendo el nocturno silencio
Y vi la niebla temprana
Desvanecerse en el tiempo
Sentí
el ardor de la tierra
Vociferando tu esencia
Como una tierna caricia
Que sale a calmar mi existencia
Bandada
de aves que vuela
Sonoro y alegre su canto
Que va borrando despacio
Nocturno y efímero llanto
Baila el
follaje otoñal
Con su pareja la brisa
Regocijando en sus giros
Sangra tu ser en sonrisa
Blanco
y celeste en el cielo
Con su clamor de dorado
Lluvia divina que baña
Con su velo, penas a un lado
Llora la
tarde sombría
Enmascarando un lamento
Y derramando tu ausencia
Desahoga una lágrima el viento
Ricardo J. Yerón, M.D.
MANTA DE AMOR
Fuiste la cuna de
mis humildes pensamientos
La fortaleza en la cual mis temores buscaron refugios
Y fuiste el autor de mis días definidos
En los cuales compartiste tu ternura, amor y afecto
Pero en una astilla
incrédula del tiempo
La vida escribió el último capítulo de
tu vida
Y me arrojó hacia delante en un camino sinuoso
Moviéndome a través del intricado laberinto de
la vida
Me encuentro escalando
arduamente el muro del presente
Solo para contemplar el pasado que compartimos
Y quedo maravillado por la fuerza que nuestro amor proyecta
Manta de amor que extiende del pasado
A través del presente hasta la eternidad
El tiempo tratará
alevosamente y con sagacidad
Borrar la memoria de tu amor que siempre atesoraré
Solo para encontrar que podrá triunfar en fortalecerlo
Porque el amor resiste todo lo que intenta destruirlo
Y mientras me asombro
ante el serpentear de mi camino
Espero ansiosamente al momento de nuestra reunión
Mas entretanto, la vida templará y esculturará
mi existencia
Mientras me adhiero apasionadamente
A los ecos de tu memoria.
Ricardo J. Yerón, M.D.
El Perfume De Tú
Ternura
Llegó el
perfume de tu ternura
Abrigado en el manto de tu caricia
Y sentí que toda mi alma vibraba
Al saborear tu beso que es mi delicia
El suave murmullo
de nuestros labios
Llenó el aire inerte de nuestro lecho
Y oí el clamor regocijado de este amor
Marcadamente sobresaltarse sobre tu pecho
Sentí el
radiante calor que me dio tu cuerpo
Al enrollarse silenciosamente entre el mío
Y comprendí el valor de nuestra sagrada unión
Cuando a lo lejos sentí la soledad y su intenso frío
No quiero vivir
un día más sin tenerte cerca
No quiero pensar de vivir sin sentirte al lado
Porque vivir un día sin sentir tu ternura
Es como amanecer el día con el sol apagado
Ricardo J. Yerón, M.D.
La Exquisita
Fragancia De Tu Figura
Amaneció en la aurora temprana del día
Penetrando a mis cinco sentidos
Tu dulce y exquisita fragancia
Con aroma de trébol y frescura de río
Sentí el
cálido abrazo de tu figura
Entrelazar con sinuosidad a mi cintura
Y sentí vibrar de estremecimiento
Mi alma llena de tu ternura
Canté insistentemente
mi amor por ti
Bulliciosamente en los valles fértiles
Con la sagrada esperanza que crezca
El amor eterno que es nuestra suerte
No pasa un día
que no te ame
No pasa un día que no busque tus besos
No sé que haría sin tu ternura
No habría hogar sin ti bajo mi techo
Ricardo J. Yerón, M.D.
Tú y Yo
Tú y yo,
dos almas solitarias
Damos todo y recibimos nada
Tú y yo,
con la pureza del alma
Y con la ternura en la mirada
Tú y yo,
con abrazos calurosos
Y con toda nuestra vida dedicada
Tú y yo,
con el espíritu ardiente
Pero con la ambición callada
Tú y yo,
silenciosamente sufriendo
Sin que a nadie le importe nada
Ricardo J. Yerón, M.D.
DESDE LA DISTANCIA
En el alba del día
Cuando el oleaje...
Con su espuma y sinfonía
Se abraza con el mar...
Y al retraerse rítmicamente...
Deja que mis pensamientos
Suavemente bailen hacia ti...
Para unirnos en la distancia
Y mientras aves
se deslizan
Y con su vuelo exhiben...
El vivido color de sus plumajes...
Percibe el amor que tengo por ti
Y deja que despierte en tu corazón
La memoria del calor que te dio mi cuerpo
De este modo y en
la distancia
Comprenderás que la vida
Nunca podrá tener valor
Sino tienes en el alma y corazón
El profundo deseo del reencuentro
Porque yo bien comprendo
Que aunque la distancia
Impida que nuestras manos...
Acaricien nuestros rostros
Nuestros corazones nunca...
Dejaran de estar juntos
Porque nuestro amor siempre tendrá...
El color de la eternidad
Ricardo J. Yerón, M.D.
BIENVENIDA AL MUNDO
Hoy llegastes...
Tanto que te hemos esperado¦
Día tras día Mamá y yo
Minuciosamente contábamos
Los momentos que pasaban.
Los contábamos
Llenos de orgullo y de esperanzas
Hoy llegastes...
Salistes a conocer al mundo
Después de luchar junto a Mamá
Para decendery terminar tu jornada
Hoy llegastes...
Y presencié, como el aire
Te acarició el rostro
Y luego, todos descansamos
Y capté tu Mirada
Una Mirada llena de interés
Y llena de paz interna
Somos tres unidos
en un enlace irrompible
Biennvenida al mundo querida hija.
Ricardo J. Yerón, M.D.
Agosto 05, 1986
Delicada,
tierna y dulce criatura
Te atisbo mientras duermes en un estado de sublíme tranquilidad.
De repente, te veo abrir los ojos, como la extension de pétalos
de un capullofloral.
Y lentamente, con un anhelo vehemente descubres al mundo.
Ese mundo Nuevo y lleno de maravillas.
Líneas geométricas, ángulos, proyecciones,
contornos, texturas, sombras y colores.
Te veo descubrir
la luz del sol que penetra atraves de la ventana
Percibiendo que sientes su calor y que te llena de alegría.
De repente, me pierdo en un profundo pensamiento¦
Yo sé que te voy viendo desarroyar etapa por etapa.
Te veo día tras día mientras descubres cosas nuevas
y sientes sensaciones diferentes.
Y comprendo que
conoces tan poco del mundo
Y yo al contrario se mucho más,
aunque tenga tanto mundo que aprender
Te estoy observando
y al mismo tiempo te protego,
Mienteras descubres día tras día otro pedazito
de este mundo.
Al verte arrimar al peligro, cambio tu curso para impedir que
sientas dolor.
Yo se mucho más que tí.
Tanto más, que estoy enterado que no puedes darte cuenta
a tu nivel de desarrollo,
De que te estoy cuidando, y de que estoy protegiendo de todo
lo que pueda hacerte daño.
Mi nivel de desarrollo
mucho mas grande que el tuyo...
De repente sentí la sensación que alguien me estaba
mirando
La sensación, que alguien a mi me protegía, al
igual que yo te protejo a tí.
Me di vuelta y no ví a nadie; pero lo sentí.
Y de repente, un radiante rayo de luz me percutió en
el alma
Y en un minúsculo momento entendí que alguien
me estaba amparando.
No entiendo como, pero se que es así.
No entiendo, porque al nivel de mi desarrollo, mi mente es una
pequeña molécula,
Comparado a ese alguien, y a su sabiduría que es más
grande que el universo.
Yo te miro a tí,
y el a mí.
Yo observo tu crecimiento, y el al mío.
Yo te protego, y el me protege.
Hoy crecí espiritualmente un sigloen un momento
Y presencié un divino y alumbrante esclarecimiento.
Padre nuestro que estás en lod cielos,
Sanctificcado sea tu nombre!
Ricardo J. Yerón, M.D.
A La
Orilla De Un Lago
Vi el color triste de tu mirada
Y me tocó muy profundamente
En un rincón oculto del alma
Vi el dejo triste
de tu figura
Y sentí el llanto efímero de tu sufrir
En una esquina triste del corazón
Es que te siento
en carne propia
En las entrañas de mis sentir
Y sangra mi herida a la par de tu sufrir
Percibí el
pincelar blanco de las nubes
Sobre el celeste fondo del cielo
Y toqué los bordes de tu tristeza
Hoy caminamos a
la orilla del lago
Y sostuve tu mano en la mía
Mientras sentí calmar la lágrima en tu corazón
Y al consumir el
insípido sabor de tu sufrir
Sentí el apaciguar del grito agudo de tu dolor
Y presencié el cambio tibio de tu sonrisa
Y es así
que quiero seguir viviendo
Y sentir tu esencia perneando en el aire
Hasta el último suspirar de mi vida
Ricardo J. Yerón
Octubre 31, 2003
*RICARDO
YERON
POR RICARDO YERON
Nací en Buenos Aires el 19 de Julio de
1953.
Llegué a Estado Unidos en Abril del 1964 a Paterson,
NewJersey.
Me gradué de Dwight Morrow High School en Englewood,
New Jersey.
Cuando estaba en mi tercer año de la secundaria
los hijos de Tony Bennett estaban en su primer y Segundo año
de secundaria en la misma escuela. Y el famoso John Travolta
dejó la secundaria en su segundo año en Dwight
Morrowcuando yo estaba en mi tercer año. Conocí
a los hijos de Tony Bennettpero no llegué a conocerlo
a John Travolta.
Fuí a Bergen CommunityCollage en Paramus
New Jersey y después seguí en California StateUniversity
at Northridge, en Los Angeles.
En Enero del 1979 empecé en la Facultad
de Medicina de la Universidad Central Del Este en San Pedro
De Macorís, en la República Dominicana.
Me gradué de Médico en Octubre del 1982.
Volví a Estados Unidos y empecé
mi residencia en Medicina Interna en PolyclinicMedical Center,
Harrisburg, Pennsylvania. Fui Jefe de Residentes desde
1988-1989.
Empecé mi Fellowship en la especialidad
de Nefrología (Riñones e Hipertensión)
en Pennsylvania State University en Milton HersheyMedical Center,
Hershey, Pennsylvania. Durante mis dos años en
Hershey Medical Center, tuve el privilegio de ofrecerle servicios
de Diálisis (riñón artificial) a uno de
los recipientes del PennState Artificial Heart(Corazón
Artificial) y a un policía que recibió uno
de los primeros Artificial Lungs (Pulmón Artificial.)
En 1991 empecé mi práctica privada
en Medicina Interna y Nefrología primero en la ciudad
de Hagerstown, Maryland y eventualmente en 1992 en Frederick,
Maryland.
Fui el Director Asistente de Diálisis
en Frederick Memorial Hospital.
Soy el Presidente de la Junta Directiva de Centro
De Familia, Inc. en Frederick.
También ejerzo como Comisionado en el Condado de Frederick
en la Comisión De Las Relaciones Humanas.
Mi abuelo paterno era poeta, mi papá era
poeta y yo me "hago"el poeta.
Toco un poco de guitarra y me encanta el folclore Argentino
y el Tango.
Soy un buen amigo de Jorge Vernieri el pianista que hace tour
con Forever Tango.
Tengo dos hijas Michelle (17 años) y Cristina (13 años)
viven en Frederick con la madre que es Americana. Yo me
divorcié en 1995 y estoy comprometido para cazarme con
la puertorriqueña MaritzaPedraza, quien es la directora
ejecutiva de Centro De Familia.
En síntesis: Nací en Buenos Aires
el 19 de Julio de 1953. Según mi mamá y papá
fue un aburrido Domingo al medio día. Ese Domingojugaban
Boca y River. Mi abuelo y tío maternos eran hinchas de
River. Mi papá hincha de Boca. Como mi papá
siempre fue leal al proceso democrático, le propuso a
mi abuelo y tío quienes querían hacerme hincha
de River, que el equipo que ganara el partido ese Domingo de
mi nacimiento resolvería de quien seria yo hincha. ¡Ese
día nació otro hincha de Boca! El resto de mi
vida ha sido dictado por el simple principio que "nací
en un barrio pobre y dormilón con las manos limpias y
el
alma buena."
"Viví en Buenos Aires en la calle Beaucheff, cerca
del parque Chacabuco y de la cancha de San Lorenzo De Almagro."