Luego de casi diez años sin publicar,
Rodolfo Rabanal nos acerca esta novela: "La mujer rusa",
la cual oscila entre el suspenso y la ironía. Tavier,
protagonista y narrador, trata de informarse sobre la vida de
un hombre oscuro que vivió en la Ciudad Blanca cien años
antes, un hombre que, al igual que la mujer rusa, llegó
de lejos y accidentalmente y aunque fundó una modesta
dinastía provinciana, vivió siempre como un perfecto
extranjero, íntimamente ajeno a su propio entorno. Pero
ningún dato es para Tavier suficientemente satisfactorio
y como historiador y biógrafo comprende que sólo
es posible reconstruir la realidad del pasado mediante los recursos
de la imaginación.
En muchos sentidos, La mujer rusa es la novela de la memoria
en guerra con el olvido.
El libro, editado por Adriana Hidalgo Editora,
fue presentado en el Auditorio del Museo MALBA, propiedad del
empresario y coleccionista de arte, Eduardo Constantini y hablaron,
además del autor, los escritores Luisa Valenzuela y Guillermo
Saavedra. Los tres han tenido como origen, el periodismo, tarea
en la cual se destacaron como muy buenos profesionales.
EL AUTOR
Rodolfo Rabanal nació en Buenos Aires
en 1940. Ejerció el periodismo en distintos medios locales
y extranjeros, como columnista, jefe de redacción y corresponsal.
Entre 1981 y 1982 trabajó como traductor
de la Unesco en París. Ha recibido la beca Fullbright
(1979) y la beca Guggenheim (1988). Actualmente es columnista
del diario "La Nación".
Ha publicado: El apartado (novela, 1982), El
pasajero (novela, 1984) No vayas a Génova en invierno
(cuentos, 1988), El factor sentimental (novela, 1990), La vida
brillante (1993) y Encuentro en Marruecos (novela, 1995), Los
peligros de la dicha (cuentos, 1999) y La costa bárbara
(ensayos, 2000).
En 1987 escribió el guión cinematográfico
de "Gombrowiczo la seducción", que fue llevado
al cine por Alberto Fischerman.
Su obra ha sido traducida al inglés,
al francés y al polaco.
Luisa Valenzuela es autora de las novelas Hay que sonreír,
El gato eficaz, Como en la guerra, Cola de lagartija, Realidad
nacional desde la cama, Novela negra con argentinos y La Travesía.
De los volúmenes de cuentos Los heréticos,
Aquí pasan cosas raras, Libro que no muerde, Cambio de
armas, Donde viven las águilas, Simetrías, Cuentos
Completos y uno más, Los deseos oscuros y los otros.
Entre los losensayos, cabe mencionar Peligrosas Palabras y Escritura
y Secreto. Fragmentos de estos libros configuran la antología
El placer rebelde.
Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 1960) realiza
desde hace años una intensa labor como poeta, editor
y periodista cultural.
Publicó los libros de poesía Caracol
(1989), Alrededor de una jaula (1995) y El velador (1998), un
libro de poesía para niños: Pancitas argentinas
(2000) y preparó numerosas antologías de autores
argentinos.
Ha sido editor de los suplementos culturales
de La Razón, Clarín y La Nación, uno de
los directores de la revista Babel y colaborador de numerosos
medios argentinos y extranjeros. Fue asimismo editor de las
casas Alfaguara, Tusquets, Manantial y Atril y asesor de numerosas
editoriales.
Desde 1997, dirige el programa cultural de radio
El Banquete. A lo largo de su carrera, ha entrevistado a numerosos
escritores e intelectuales de la Argentina y el exterior.
ARGENTINA,
BUENOS AIRES: CUMPLE 80 AÑOS LA ASOCIACION "LOS
AMIGOS DE LA CIUDAD"
La Asociación "Los Amigos de la
Ciudad", una entidad sin fines de lucro y que no persigue
con su accionar rédito político alguno, cumplirá
este año 80 años de vida. Durante dicho lapso,
la entidad ha forjado su rico historial y bregado sin
desmayos en defensa de esta tan castigada Ciudad de Buenos Aires.
La entidad desarrolla una acción cultural
en todas las formas posibles con el propósito de sostener,
difundir e inculcar los principios del urbanismo como aspiración
moderna para contribuir al mejoramiento espiritual y material
de los habitantes de la ciudad.
Asimismo estudia y propende a mejorar las condiciones
de la Ciudad de Buenos Aires en todos los órdenes de
su vida colectiva: edificación, pavimentación,
servicios públicos, transportes, abastecimiento, obras
sanitarias, espacios libres, higiene, espectáculos, arte,
culturageneral, música ciudadana, arbolado público
y todo lo que se refiere a los intereses y servicios de carácter
municipal y urbano.
La Asociación "Los Amigos de la
Ciudad" opina con absoluta libertad de juicio y con independencia
de todo interés sectorial, pues su propósito permanente
es la defensa de los intereses generales de la comunidad urbana.
Actualmente se encuentra abocada a un tema crucial
que padece la ciudad.
Nos referimos al tema de los desagües pluviales,
problema tan polemizado tanto durante la anterior administración
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, como la actual.
No escapa a los anhelos de la actual Comisión
Directiva, celebrar de manera significativa su octogésimo
aniversario. Con tal motivo acaba de producir el mensaje "BUEN
CIUDADANO-MEJOR CIUDAD". Se trata de un decálogo
de principios dirigido a los habitantes de la Ciudad de Buenos
Aires en el que se señalan a los mismos una serie de
recomendaciones para intentar que aquélla sea realmente
una CIUDAD MEJOR.
"Los Amigos de la Ciudad", fue fundada
el 2 de octubre de l924, con el propósito de aportar
a los poderes públicos la cooperación del pueblo.
Fueron sus mentores el Ing. Arturo Prins y el señor Jerónimo
Rocca. Presidió la Asamblea Inaugural el Dr. Ramón
J. Cárcano y fue su primer presidente el Dr. Pedro Luro.
Eminentes personalidades presidieron oportunamente los
destinos de la Asociación.
OHM
EL POETA
PARAGUAYO ELVIO ROMERO, EN EL RECUERDO DEL CANTANTE Y COMPOSITOR
ARGENTINO ENRIQUE LLOPIS
en la foto:
Llopis y el poeta paraguayo Elvio Romero, en 1990
Con el título de "El canto le sigue
dando vida a la utopía", Mario Rubén Álvarez
publica en el diario "Ultima Hora" de Asunción
del Paraguay este comentario: "El cantante y compositor
argentino Enrique Llopis" (Rosario, 1952) es hoy uno de
los referentes más importantes de lo que alguna vez se
dio en llamar Nueva Canción Latinoamericana. Junto a
Víctor Heredia, Teresa Parodi, León Gieco y otros,
en su país, forma parte de esa generación que
desde la década de 1970 vio que el canto con su
dosis de sueños y esperanzas podía acompañar
la lucha de los pueblos por su liberación y su dignidad.
Actualmente vive en Madrid y su presencia ocasional en Buenos
Aires coincidió con la muerte del poeta paraguayo Elvio
Romero, algunas de cuyas obras musicalizó.
El cantautor habla aquí de sus vínculos iniciales
con la música paraguaya, su relación con Elvio
Romero y Rafael Alberti, así como de la función
que cumple el arte en una sociedad globalizada.
¿De qué manera se inició tu vínculo
con la música paraguaya?
Se inició en mi infancia, porque mi vecino, Marcos
Balbuena, era un paraguayo. Mi abuelo, italiano, había
comprado un terreno en un barrio de Rosario. Al lado de donde
empezamos a vivir había una casa muy humilde, donde vivía
un señor que, con el tiempo, se haría entrañable
amigo de la familia. En ese ambiente yo escuché música
paraguaya, tangos, música italiana. Crecí escuchando
esas canciones. En ese ambiente aprendí a cantar y a
tocar la guitarra. Los grandes de la música correntina
visitaban permanentemente a mis vecinos, los Balbuena. Estos
recuerdos están muy ligados a los relatos, las nostalgias
y las alegrías, guitarras, arpas y acordeones de por
medio.
¿De qué modo se dio tu relación
con creadores paraguayos?
Comienza con el poeta Elvio Romero. Conocí sus
obras a través de musicalizaciones que algunos compañeros
habían hecho en el movimiento que nosotros teníamos
en Rosario. Era el Movimiento de Canto Popular Rosario. Así,
en mi adolescencia, descubrí los poemas de ese paraguayo.
Personalmente conocería al poeta a través de Hamlet
Lima Quintana y Armando Tejada Gómez, sus amigos entrañables
en Buenos Aires. En aquel tiempo Elviovenía a los recitales
que nosotros dábamos. Un día estuvimos conversando
y me dio una serie de ocho poemas para ser musicalizados. Fue
en 1989. A mí no solo me emocionó, sino que me
tuvo varios días durmiendo muy pocas horas porque fui
como él decía siempre invadido por
esa llamarada que es la inspiración. De ahí hice
un álbum que se llama "Cielito del Paraguay",
que tiene ocho canciones y tres más. Nacieron así
una tras otra, en medio de la euforia que genera algo cuyos
resultados uno va viendo y que corresponden a tamaña
responsabilidad. Cuando musicalicé a Elvio y a otros
poetas Alberti, por ejemplo, siempre, en un exceso
de autocrítica tal vez, me pregunté si la música
estaba a la altura de la poesía.
Ésa es, quizás, la armonía
más difícil: que música y poesía
estén en parejo pie de igualdad en la belleza.
Así mismo es. Con Elvio hablábamos de la
armonía, de la musicalidad que ya traen los versos. Me
gustan mucho, por supuesto, las canciones melodiosas, las canciones
que acompañan la palabra de manera tal que los versos
llegan de manera mucho más emotiva. Y eso va mucho más
allá de las aprobaciones individuales cuando la gente
lo incorpora, lo hace suyo, lo vive y la obra empieza a recorrer
por todas partes. Me contaba, por ejemplo, el paraguayo Ovidio
Ottaviano que él tiene una grabación donde Ricardo
Flecha canta, acompañado por nuestro querido y entrañable
Óscar Cardozo Ocampo, "Coplas del amor viajero",
con letra de Elvio y música mía. Eso es realmente
conmovedor.
De los ocho poemas de Romero que musicalizaste,
¿cuál es el que más te gusta?
Me resulta difícil decirte uno. Los que más
canté son "Coplas del amor viajero" y "Cielito
del Paraguay"; pero también "Nuestro andar
es ligero", una canción preciosa.
Para completar 11 canciones, en el 2000, hicimos con Elviotres
canciones más. Ese es el álbum "Cielito del
Paraguay", que aún está esperando su tiempo
de ser editado. Éste es uno de los sueños con
Elvio que quedaron truncos. A él le ilusionaba mucho
esa posibilidad.
Creo que "Cielito del Paraguay"
tenía otro título...
Se llamaba "Me dijo que no". La registramos
en SADAIC con ese título, pero nos vimos obligados a
cambiarlo porque la gente siempre pedía con ese nombre.
Entonces quedó de esa manera. A mí me pareció
bárbaro.
¿En qué momentos estuviste
en Paraguay?
Estuve en el festival de San Bernardino, allá por
el 91-92. Otro momento muy grato y emotivo fue cuando me invitaron
a acompañar los restos de José Asunción
Flores a Paraguay. Creo que fue en 1991. Estuve con Eduardo
Falú, César Isella, Ariel Ramírez y otros
músicos argentinos.
¿Vivís siempre en España?
Sí, vivo siempre allá... Hablando de este
país: con Elviofuimos a España. Roberto Otero,
el gran fotógrafo argentino, nos acompañó.
Entre todos compartimos unos días inolvidables en Madrid
con el gran poeta Rafael Alberti. Fuimos con Elvio al estudio
el día en que Alberti grabó los poemas para un
disco mío y de él que acaba de salir en España.
¿Obras de qué otros autores
musicalizaste?
Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana.
¿Qué es lo más reciente
que hiciste?
Ese disco que te mencioné, con Alberti. Se llama
"El viento que viene y va". Con ese nombre presentó
las canciones en diversos escenarios. Las musicalizaciones de
ese material están basadas en un libro de Alberti que
se llama "Baladas y canciones del Paraná".
Es la voz de un poeta español en el exilio hablando sobre
el paisaje americano. Alberti vivió 24 años en
la Argentina. En el Paraná tenía uno de sus refugios
habituales. Pasaba largos periodos en una casa que está
entre San Pedro y Varadero, a orillas del Paraná. Escribió
el libro en 1954. Yo musicalicé varias obras del mismo
en mi adolescencia, así como obras de Machado, Lorca,
Miguel Hernández y otros. No era una cosa muy pensada
ni racional. Era cosa de estudiante. En Rosario, entonces, yo
estaba muy lejos de pensar que la vida me iba a dar la oportunidad
de conocer a Alberti y que él iba a escuchar las canciones
musicalizadas por mí. Ni que íbamos a grabar un
disco juntos. A veces los sueños se hacen realidad.
Ese es uno de los encantos del arte: hermana
con personas y abre puertas que, aparentemente, son imposibles
de abrir...
Es muy cierto. Recuerdo la alegría con que nos
recibió Alberti cuando fuimos para grabar las obras.
Grandes eran su entusiasmo, sus ganas de vivir, el sentido del
humor. En ese momento tenía 89 años. No solo hicimos
el disco, sino que dijo: "¿Por qué no hacemos
el espectáculo en Buenos Aires?" y a sus 90 años
cruzó el charco para hacer el concierto con "El
viento que viene y va". Fue un gesto para estar siempre
agradecido. Recuerdo todo esto perfectamente, porque siempre
llevo una libreta de apuntes, una especie de Cuaderno de Bitácora.
Cada tanto las repaso y las releo.
En este mundo globalizado, con un montón
de "libertades", pero acaso más oprimidos que
nunca, ¿cuál es la función del artista
digo compositor, poeta, músico en la sociedad?
Creo que la expresión siempre debe ser fiel al
sentimiento. Suelo decir que la creación es un hecho
individual, intransferible. Creo mucho en eso. Creo que una
canción, que un poema, si bien por sí solos no
cambian nada, aportan su cuota para que los sueños sigan
vivos para crear una sociedad más justa, con un horizonte
de mayor igualdad. El canto le sigue dando vida a la utopía.
Los poetas, con sus obras, han desafiado a la muerte misma.
Ellos viven en sus obras. Son su legado.
ALEMANIA, BERLIN: DANIEL
BARENBOIM DONO LOS FONDOS DEL PREMIO WOLF PARA ESCUELAS DE JERUSALEN
Y RAMALA
El pianista y director de orquesta argentino
Daniel Borenboim dividió los dólares del premio
de la Fundación Wolf, que le fue entregado en una ceremonia
especial en la Knesset (Parlamento Israelí), por partes
iguales el monto del galardón para financiar proyectos
de la "FriendsSchool" de la localidad cisjordanade
Ramala y del Music Center de Jerusalén.
La distinción le fue concedida a Barenboim,
director musical de la Staatsoper unterden Linden de Berlín,
por la formación musical de jóvenes israelíes
y palestinos. El premio se otorgó en esta edición
a Barenboimy al violonchelista ruso Mstislav Rostropovich, por
lo que el monto que destinará el maestro israelí
de origen argentino a la formación de jóvenes
músicos palestinos y judíos será de 50.000
euros.
ARGENTINA, BUENOS AIRES: UNA FISICA ARGENTINA PRESIDIRA LA
UNION AStrONOMICA MUNDIAL (THE INTERNATIONAL AStrONOMICAL
UNION)
Por Pedro Laborda Pueblas
Buenos Aires. Visitó Buenos Aires la
directora del Observatorio Europeo Austral (ESO), doctora Catherine
Cattegno de Cesarsky, recientemente designada presidenta de
la Unión Astronómica Internacional ( The International
Astronomical Union) Esta científica argentina, es la
primer mujer que ocupa el nuevo cargo de la Unión Astronómica
Internacional, con más de 80 años de trayectoria
y 8500 miembros de todo el planeta.
CATHERINE GATTEGNO DE CESARSKY
La doctora Cesarsky hizo sus estudios hasta
graduarse como física, en la Facultad de Ciencias Exactas
y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Luego tambien
se doctoró en Harvard, Estados Unidos.
Posteriormente ejerció la titularidad
del Servicio de Astrofísica y la dirección básica
de la Comisión de Energía Atómica de Francia,
con casi 3000 personas a su cargo. Desde hace cuatro años
dirige el observatorio Europeo Austral y lo hará por
algunos años más, hasta asumir en el 2006 la jefatura
de la Unión Astronómica Internacional.
Allí la doctora Cesarsky, en el ESO,
encuentra a numerosas pares argentinas. "Es que la Argentina
muestra uno de los índices más altos de mujeres
apasionadas por el cosmos", apunta. Tales científicas
argentinas alcanzan el 35% del total de los investigadores de
tal disciplina científica, cuando el promedio mundial
apenas araña el 12%.
Señaló también que "a
pesar de tantos avatares, la formación académica
en la Argentina sigue siendo muy buena". Destacó
que los argentinos que van al extranjero siempre sobresalen
del resto de los científicos. "Ya esto ocurría
cuando fuí a Harvard, advierte; los argentinos que estaban
allá se ubicaban siempre entre los mejores. La Argentina
cuenta con muy buenas individualidades".ESO, el Observatorio
Europeo Austral es la organización europea de ciencia
y tecnología de vanguardia en el campo de la astrofísica.
Está compuesta por 9 países europeos: Alemania,
Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Italia, Portugal,
Suecia y Suiza. Chile tiene la calidad de país anfitrión.
LA ORGANIZACIÓN
El Observatorio Europeo Austral (ESO) es la organización
europea de ciencia y tecnología de vanguardia en el campo
de la Astrofísica. Está compuesta por nueve paises
europeos: Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda,
Italia, Portugal, Suecia y Suiza. Chile tiene la calidad de
país anfitrión. La sede central de esta institución
se halla en Garching, cerca de Munich, Alemani
La principal misión de ESO, establecida en la Convención
que la creó en 1962, es proveer a los astrónomos
y astrofísicos europeos de instalaciones de investigación
de última generación, permitiéndoles realizar
investigaciones de primera línea en las mejores condiciones.
Para conseguir este objetivo, ESO se ha convertido en líder
en la astronomía europea, tomando iniciativas y ejecutando
tareas que van más allá de las capacidades de
sus países miembros en forma individual. Estas actividades
cubren un amplio espectro, incluyendo instalaciones de observación
de clase mundial para los científicos, proyectos de telescopios
de gran tamaño, innovadores diseños de instrumentos
científicos, desarrollo de nuevas y avanzadas tecnologías,
promoviendo la cooperación europea en astronomía
y desarrollando programas educacionales tanto en Europa como
en Chile.