Para ver
todas las páginas de cada sección haga click en las
flechas.
Gladys Dávalos Arze
GLADYS DAVALOS, COLABORADORA
DE ARGENTINA UNIVERSAL, GANA EL PRIMER PREMIO DEL CONCURSO
DE CUENTO EUROPEO ORGANIZADO PARA RECORDAR LOS 200 AÑOS
DEL NACIMIENTO DE HANS CHRISTIAN ANDERSEN CON “YOLANDA,
LA BELLA”
UN
ENCUENTRO CON YOLANDA, LA BELLA
POR MARA CUYÁ (Gladys Dávalos)*
Cierta vez llegó un circo a Ámsterdam, una bella
ciudad llena de canales de agua y casas muy lindas. Los niños
de la ciudad estaban alegres y preparándose para asistir
a las funciones, cuando en eso se enteraron por la televisión
que habían desaparecido tres animalitos:: un mono, un
cóndor y una llama. Se extraviaron durante un paseo que
dio el circo por las principales calles para llamar la atención
de la gente y decirles a todos que estaban allí para
actuar y mostrar sus habilidades. Sin embargo, ellos no podían
saber que, en realidad, los animalitos se habían escapado
del circo porque no eran muy bien tratados que digamos. Para
empezar, no se sentían a gusto porque venían de
muy lejos y extrañaban todo.
De modo que se fugaron y caminaron y caminaron
varios kilómetros hasta salir de la ciudad. El cóndor
se encargaba de volar por delante y darles una idea de por dónde
podían ir, aunque él mismo no lo sabía.
Lo importante era alejarse lo más posible de la ciudad.
- ¿Cómo es, viejo, qué ves? – preguntaban
la llama y el mono.
El contestaba con paciencia y no se molestaba porque le decían
“viejo”. Sus amigos lo llamaban así de cariño,
pero él era joven y ágil.
- Pues nada más que verde y verde. Esto parece una mesa
de billar-, dijo sonriendo.
- ¿No hay ni un cerrito siquiera? – preguntó
ansiosa la llamita, que extrañaba sus montañas
en los andes.
- No, ni una colina-, respondió el cóndor.
- No puede ser... -, suspiró la llama.
- ¿Y una palmerita?- se atrevió a preguntar el
mono.
- Lo siento. Tampoco veo palmeras. Sólo un terreno plano,
plano, parecido al Altiplano de Bolivia, pero en verde. Ah,
y veo vaquitas por aquí y por allá.
- ¿Vacas?- preguntó la llama.
- ¡Qué lindas!- comentó el monito, -como
en Santa Cruz.
- ¡Qué sabes tú!- rezongó la llama.
Hace un rato no más te estabas quejando del tremendo
frío que hace aquí.
- Sí, es cierto hace mucho frío- dijo el monito-
pero me refería al color verde del paisaje.
- Ah, bueno, eso es otra cosa.
- Pero tú no deberías quejarte del frío.
Con semejante abrigo que traes encima... En cambio yo no estoy
seguro de salir vivo de aquí, - dijo el mono, algo triste
y tiritando.
- Si no me estoy lamentando del frío – dijo la
llama, –eres tú el que habla de ese tema todo el
tiempo.
- Bueno, párenla ya, – interrumpió el cóndor
–dentro de poco hará calor. Vendrá el verano,
así es aquí. – acotó hecho el sabiondo.
- Tengan paciencia.
- ¿Paciencia? ¿Estás pensando caminar hasta
que llegue el verano? –preguntó horrorizada la
llamita. –Ahí sí que yo voy a ser la que
muera de calor.
- Sí-, dijo el mono, - tengo que darle la razón,
tenemos que darnos prisa.
- No creo que haya problema – intervino el cóndor.
–Por lo que veo, este es un país pequeñito,
pequeñito.
- ¿Por qué dices eso, viejo? – preguntó
la llama.
- Porque aunque no crean, de un vuelo panorámico que
di mientras ustedes conversaban, logré ver la costa.
- ¿El mar? –dijo el monito.
- Pues claro, el mar, Holanda no es Bolivia. Los holandeses
tienen mucho mar.
- Si, pero no tienen montañas, leru leru... –dijo
contenta la llamita.
- Ni tampoco ríos enormes, como el Amazonas- dijo contento
el monito.
- ¿Cómo que no? Veo un montón de ríos
– aclaró de inmediato el cóndor.
- Me refiero a ríos de verdad pues – dijo
el mono – como los de la selva, de donde vengo yo; ríos
llenos de agua, de cataratas, con pirañas y cocodrilos.
- Ah, no, eso no veo -, dijo el cóndor, -más bien
veo “barcos – casitas” o “casitas –barcos”,
no sé, a lo largo de los ríos.
- ¿La gente vive ahí? ¿No tienen un terrenito?
- Parece que no. Mucha gente vive en los canales y los ríos
en sus barcos, pero no todo el mundo, sólo algunos.
- Debe ser la gente pobre-, dijo la llama, -¿O no hay
gente pobre en Holanda?
El cóndor y el mono se miraron sin saber qué decir.
De pronto, la llama y el mono dejaron de caminar.
- ¿Qué sucede? –preguntó el cóndor.
- Baja, deja de revolotear como gallina – ordenó
el mono.
- ¿Qué? ¿Qué has dicho...? –
Eres un atre--- , pero el cóndor se quedó sin
terminar de decir lo que quería: “atrevido”,
pues en ese momento él también vio a alguien que
le llamó mucho la atención: una hermosa y muy
femenina vaca holandesa. Sólo la llama la pasó
por alto y seguía caminando como si nada. Pero el mono
se subió al poste de la cerca de púas, detrás
de la cual estaba la vaquita, con una inmensa campana colgando
de su pescuezo, muy elegante y pizpireta. El cóndor voló
en picada y se posó en la alambrada y desde ahí
empezó a contemplarla. Era algo tímido, así
es que fue el mono el que se aprovechó de esto para dirigirle
la palabra y preguntarle:
- ¡Hola, señora! ¿Cómo está?
Pero la vaquita siguió pastando sin levantar la mirada
siquiera. No se le movió ni una de sus largas pestañas.
- Ja, ja, ja – se rió la llamita, que tuvo que
dar media vuelta muy a pesar suyo por miedo a perderse si seguía
caminando sola.
Claro que había visto a la vaquita y se puso celosa.
Era bonita y eso no le gustaba mucho a la llamita porque siempre
la habían admirado a ella en todos los países
de Europa que había visitado hasta ahora con el circo
y toda la vida le habían hecho cumplidos y le habían
dicho lo hermosa, exótica, elegante, esbelta y fina que
era. Y ahora estos dos, estos dos... estos dos... ¡parecían
embobados con una vaca! ¡Era para no creer!
- Bueno, sobre gustos nadie ha escrito todavía, -susurró,
dio un hondo suspiro y se detuvo delante de la valla, pero a
cierta distancia de sus amigos.
- Es un bobo – pensó el cóndor, mientras
lo seguía observando. -¿Cómo le va a entender
si sigue hablando en castellano?
- ¡Oye! – lo increpó el cóndor –
puedes quedarte ahí toda la mañana hablándole,
pero ella no te entenderá pues habla sólo holandés.
- Cierto, viejo – dijo el mono - ¿Y ahora?
- ¿Y ahora qué? - repuso el cóndor. –Ahora
nada, ahora seguimos nuestro camino y listo el pollo.
- No.
- ¿Cómo que no? – intervino la llama algo
irritada.
- No, porque ella puede ayudarnos.
- Ayudarnos ... ¿en qué? – dijo la llama
en tono soberbio.
- A volver a nuestro país. Bueno, ustedes al suyo y yo
al mío – dijo el monito.
- ¡Mono liso! Venimos de UN solo país: Bolivia,
lo que pasa es que tú eres de la selva y nosotros de
las montañas.
- Como sea, yo quiero saltar de liana en liana otra vez. Aquí
no puedo lucirme delante de ella. En la selva, ya la hubiera
conquistado y hubiera llamado su atención –, se
lamentó el mono.
- Eres incorregible – dijo el cóndor meneando la
cabeza. -¿Quieres conquistarla? ¿O quieres que
nos ayude? ¿Cómo es?
- Podrían ser las dos cosas – dijo el mono con
cara y aire de coqueto galán.
- Basta – intervino la llama, –estoy harta de esta
estúpida conversación.
- No te metas, – respondió el mono, –esto
es asunto de hombres.
- Por eso mismo – replicó ella. – Estamos
tratando de buscar una salida, queremos encontrar un camino
más rápido para llegar al mar, tomar un barco
y volver a...
- Sí, exactamente-, repuso el mono, –y en eso nos
puede ayudar la vaquita holandesa. Así es que prepárate,
viejo – le dijo al cóndor, –haremos un número
especial de circo para ella.
- ¿Estás loco? Yo nunca he actuado contigo. No
voy a rebajarme ahora. A mí siempre me han dado papeles
serios y dramáticos en el circo, mientras tú siempre
has estado de payaso – dijo indignado el cóndor.
- Así es, su excelencia, - se mofó el mono –pero
ahora vamos a tener que unir esfuerzos para llamar la atención
de esta dama y...
- Avísenme cuando empiece la función -, rezongó
la llamita y se sentó muy oronda algo más lejos
de la cerca de púas, dejando en claro que no cuenten
con ella para su plan.
- Bueno-, dijo el monito, -ya que me faltan las barras
de hierro que uso en el circo, me vas a tener que prestar tu
pico.
- ¿Mi pico? ¿Para qué? Ni lo pienses...
- No seas aguafiestas. Yo me cuelgo de tu pico, tú vuelas
alrededor de la bella y yo me encargo de las piruetas en el
aire. ¿Qué te parece?
- No estoy muy convencido, pero si no hay más remedio...-,
dijo el cóndor resignado.
Y se pusieron manos, o mejor, pico a la obra. El monito se enredó
en el pico con su larga cola y luego se lanzó de cabeza
hacia abajo y movió patas y... en eso el cóndor
tuvo que estornudar, abrió el pico y soltó al
monito, que cayó con mucho ruido al suelo. La vaquita
viró la cabeza de manera lenta y se quedó mirando
al pobre monito que por poco no se rompe la colita al caer.
Éste tuvo que morderse los labios para no demostrar que
le dolía el trasero y se levantó con agilidad
para mirarla a los ojos. Entonces dijo en castellano:
- Yo, este... perdido – dijo poniéndose colorado
como un locoto.
La vaquita lo miró disimulando la risa. Nunca antes había
visto un mono, ni mucho menos un monito así, de colores,
tan chistoso y de buen humor. Le sonrió y dio unas cuantas
pestañadas. Esto le gustó a él y se animó
a decirle:
- Mis amigos y yo estamos perdidos. Queremos llegar al mar (y
dio unas brazadas en el aire), para tomar el barco y volver
a Bolivia.
- ¿Bolivia? – repitió la vaquita.
- Sí, sí –
- Yo, Holanda – dijo ella.
- Ah, Yolanda, qué lindo nombre tienes – dijo él
todo encantador.
- Oye –le dijo al cóndor a grito pelado- Se llama
Yolanda – y sonrió de oreja a oreja.
- ¡Qué bien! Ahora pregúntale cómo
pueden llegar ustedes al mar sin tener que caminar tanto –
dijo el cóndor.
Y el mono empezó otra vez a dar brazadas como loco y
la vaquita daba saltos de risa.
Al final, la llama, cansada de todas estas payasadas, se acercó
y le habló en holandés. Sus amigos por poco se
caen de espaldas.
- ¿Qué? ¿Hablas holandés? Preguntaron
sorprendidos.
- Bah, yo sé un poco de todos los idiomas. Gracias al
circo y a todos los lugares que he visitado hasta ahora, me
hago entender en varias lenguas.
Era verdad. Ella era la más antigua y había sido
el primer animal de los Andes que adquirió el circo y
uno de sus amaestradores por un tiempo fue holandés.
Sus amigos quedaron boquiabiertos y algo desencantados porque
no fueron ellos los que más impresionaron a la vaquita.
Al cóndor le dio ataque de risa y se mofó un poco
del monito y de sus burdos, pero simpáticos intentos
de entablar amistad con la vaquita. Luego de que la llama le
explicara cuál era el problema, la vaquita dijo:
- Están en un grave problema. La policía y el
circo y, lo más inquietante, los niños los deben
estar buscando por todas partes.
La llamita traducía lo más rápido que podía
todo esto a sus amiguitos.
- Sí-, dijeron ellos. -Puede ser, pero igual, no volveremos
al circo porque nos explotaban. Comíamos poco. No querían
que engordemos por temor a que no podamos hacer las acrobacias.
- Ah, si esto es así, quiero decir, si tienen hambre,
no es problema – dijo. -Dentro de una hora vendrán
a ordeñarme y yo me las arreglaré para reservarles
un balde de leche. Será grave, pero no importa.
- ¿Grave? ¿Por qué? – preguntaron
los tres.
- Es que soy una de las mejores vacas holandesas, modestia aparte,
y mi leche también es usada para producir los quesos
más ricos de mi país. Además son los más
grandes del mundo. Hay algunos del tamaño de una rueda
de bicicleta, - dijo sonriente y feliz.
- Huyuyuy-, dijo el cóndor, y el mono y la llama quedaron
perplejos al oír que podía haber quesos tan grandes.
Y así continuaron conversando y conociéndose un
poco más, hasta que, de pronto, vieron a un campesino
que se aproximaba con unos fierros enormes y temibles.
- Escóndanse detrás del establo-, dijo la vaquita
con serenidad.
Sus nuevos amigos así lo hicieron, mientras a ella le
enchufaban los tubos de hierro a su inmensa ubre y le succionaban
la leche, que pasaba luego a unos baldes. Al estar lleno uno
de ellos, el monito salió corriendo y se presentó
delante del campesino. Este por poco se desmaya. ¡Quedó
atónito! Era como si se le hubiera aparecido un fantasma.
Y el cóndor aprovechó ese aturdimiento para levantar
un balde de leche en su pico y desaparecer con él por
los aires detrás del establo, donde aguardaba la llamita.
Después de salir de la sorpresa, el campesino exclamó:
- ¡Ajá! Éste debe ser uno de los animalitos
que están buscando los del circo. Correré a llamar
por teléfono y avisar a la policía. La recompensa
es buena.
Y desapareció, olvidándose de la leche ordeñada,
de retirar los tubos, en fin, de todo.
- ¡Qué materialista! – dijo la llamita.
- ¡Qué importa eso! – dijo la vaquita-,
eso nos da tiempo para huir de aquí.
- ¿”Nos” da tiempo?- preguntó el monito.
- Sí.-, dijo la vaquita. – Yo me iré con
ustedes a Bolivia. El monito me ha contado que el paisaje de
Santa Cruz es parecido a éste, pero hace más calorcito.
A mí me encanta el calor y se zafó de los tubos
para ordeñar como pudo. -¡Vamos, vamos! -, dijo
animando a sus nuevos amigos, que la miraban estupefactos. –
Yo conozco el camino más corto hacia el mar.
Y los cuatro emprendieron el viaje, que, a todas vistas, prometía
ser largo y lleno de aventuras.
*La
escritora Gladys Dávalos Arce integra
la Academia Boliviana de la Lengua y su discurso de ingreso
fue sobre «El lenguaje ante el desafío de la comunicación
moderna en la sociedad de la información».
Pedagoga, lingüista computacional y traductora, es pionera
en el campo de la ingeniería del lenguaje en Bolivia,
habiendo colaborado en el desarrollo de un traductor automático
multilingüe estructurado de acuerdo con las categorías
lógico-lingüísticas del aymara, uno de los
idiomas indígenas.
Ella y el ingeniero Iván Guzmán de Rojas fueron
postulados en 1997 al Premio Príncipe de Asturias, de
España, en la categoría de Investigación
y Técnica, por su invención del procesador Atamiri,
un sistema de traducción automática considerado
uno de los más avanzados del mundo.
Su faceta literaria también le ha valido reconocimientos
dentro y fuera de su país, ya que además de ser
una de las escritoras bolivianas más destacadas, en 2000
fue candidata
al Premio Literario Internacional «Juan Rulfo».
Ha escrito, entre otras obras, Corazones de arroz, un libro
de sátiras para adultos; Helado de chocolate, poemas
para niños; La muela del diablo, cuentos para niños;
el poemario Piel de Bruma y la novela Ururi y los sin
chapa..
Correo electrónico: gladysdavalos@hotmail.com
La novísima editorial Perro Pila presentará,
en la Feria del libro de Jujuy (Argentina), Memoria del olvido,
obra de Reynaldo Castro. A continuación, reproducimos
el prólogo y un poema.
He practicado diversos géneros periodísticos
(la crónica, la entrevista, la nota de opinión,
el editorial) y también realicé algunos prólogos
a libros de poesía. En todos, una parte de mí
se ha expuesto y, creo, ha salido más o menos indemne.
Gran mérito en todo esto lo tienen los lectores que han
sabido interpretar, sugerir cambios y ser generosos con algunas
ideas que escribí pero que ya no me pertenecen.
Siempre hay una marca de origen en todo acto de comunicación.
El mío comenzó con un libro de poemas que publiqué
en 1987, hace casi veinte años, en la cooperativa gráfica
que comandaba (y aún lo hace) el poeta Jesús Ramón
Vera, en Salta. El amigo “Verita” me hizo sentir
como el autor importante que no era y, a partir de entonces,
he desarrollado una modesta -pero visible- obra ligada al arte
y la comunicación.
A pesar de los años transcurridos, no dejo de impacientarme
cuando algún escrito mío va a salir en una publicación.
Me emociona pensar que pueda interesarle a alguien algo que
escribí; digo esto porque yo me he salvado muchas veces
de morir gracias a determinados contenidos expresados por medio
de una buena forma.
Lo anterior puede parecer una exageración pero, estimados
lectores, créanme que es rigurosamente cierto.
Hubo un tiempo en que yo no podía salir a la calle si
no llevaba, en mi bolso, una antología de poemas surrealistas.
Es posible que mis amigos del barrio 23 de Agosto -quizás
el barrio más orillero e interesante de Palpalá-
descrean esto que digo pero no tengo espacio aquí para
demostrar que he superado a las grandes tormentas del alma gracias
a aquellos vanguardistas franceses.
Nombro a amigos de un barrio porque sé que algunos de
ellos, al igual que muchos turritos del centro, estiman más
el tener un buen entrenamiento físico que conocer letras
dictadas por el automatismo psíquico de autores que ampliaron
los límites conocidos del arte. Es posible que algo de
razón tengan porque, en última instancia, el valor
se mide por lo que se aguanta con el cuerpo. Sin agotar esta
discusión, quiero dar fe de que muchas veces me he salvado
de recibir una golpiza por tener la lengua rápida para
la frase insultante, facilidad para poner apodos y la aclaración
a viva voz -previa a la corrida salvadora- de que siempre habrá
alguien que se burle del matón del barrio.
Salvo la característica maratónica, todas las
otras las aprendí gracias a los libros. Por ellos aprendí
a defenderme y la luz que me protege todavía no se apaga.
Deben ser ya como veinte años que descubrí textos
que hablaban -directamente o no tanto- de Jujuy. Mi primera
sorpresa fue que sus autores eran de esta provincia o estaban
aquerenciados aquí desde hace rato; la segunda, que casi
todos estaban vivos. A varios de ellos los siento como si fueran
de mi propia familia y sus obras también han viajado
por mis bolsos.
Releo lo que escribí y descubro que doy muchas vueltas
para decir las cosas. Simplemente quiero decir que me he enamorado
varias veces. La primera vez fue en un baile de carnaval, en
el local de la comparsa Los Pecha-Pecha, más allá
de la fábrica de acero; la más intensa ocurrió
en un banco de la plaza Belgrano; otra vez me enamoré
de la mujer de André Breton (“mi mujer con ojos
de agua para beber en prisión / mi mujer con ojos de
bosque eternamente bajo el hacha / con ojos de nivel de agua
de nivel de aire de tierra y de fuego”); después,
de ocho poetas y edité una antología; en los últimos
años mantengo un amor con unas mujeres que me hablaron
de vidas intensas y cuyas historias están en un libro
de no-ficción y en otro anterior cuyo prólogo
me desbordó y cambió la vida.
Algunos de esos amores mal curados han dado letra a los poemas
que siguen. Los escribí durante casi dos décadas
-me apresuro a manifestar que eso no significa ningún
mérito- y debo confesar que su aparición me pone
un poco malhumorado, no sólo por mi natural impaciencia
sino porque sé que la poesía es el género
que más me expone y siempre temo que su luz se apague.
(No hablé de unos amores clandestinos que formarán
parte, si no me curo, de otros libros, como tampoco aclaré
que aún prefiero a los barrios alejados del centro. Ya
se habrán dado cuenta ustedes que soy bastante lerdo
para cumplir mis proyectos.)
El autor
Nació en San Pedro, en 1962. Ha publicado: Sin solución
de conformidad (Salta: Tunparenda ediciones, 1987); El escepticismo
militante: Conversaciones con Ernesto Aguirre (Córdoba:
Alción Editora, 1988) y Con vida los llevaron: Memorias
de madres y familiares de detenidos-desaparecidos de San Salvador
de Jujuy, Argentina (Buenos Aires: La Rosa Blindada, 2004).
Además ha editado, seleccionado y prologado: Nueva poesía
de Jujuy (Jujuy: Daltónica, 1991) y Oficio de aurora
de Alcira Fidalgo (Buenos Aires: Libros de Tierra Firme, 2002).
Historias
Como todos, yo también tuve historias.
Una vez, en tercer año, me enamoré de mi profesora
de Historia
entonces todo era con mayúsculas y yo creía en
el amor
después vinieron las historias chicas
y las chicas
casi todas querían casarse y tener hijos
para hacerles tortas en los cumpleaños.
En eso conocí a una mina que tenía una historia
diferente
ella me tatuó un corazón en el brazo izquierdo
que todavía hoy no se borra.
Cuando entré en la universidad
me di cuenta que había entrado a la historia por la puerta
de atrás
-es decir, por el sexo de la poesía-
así
yo había leído que Rosas crió a un hijo
bastardo de Belgrano
que John William Cooke estaba armado en el golpe del 55
y que la conquista de las indias lo fue en todo sentido.
Contrariamente a lo que se puede pensar
siempre me costó estudiar historia:
no se la puede resumir
acotarla a fechas
y a próceres.
Por eso nunca fui historiador
no escribí una historia
ni mucho menos lá historia.
Sí escribí historias que me pasaron por la mente
y el cuerpo.
Siempre con una pretensión: que sean leídas por
algún desesperado
como aquel vecino que tuve en la infancia
que salía siempre a la hora en que todos hacían
la siesta
y me pedía ayuda:
“aunque sea un pedazo de diario viejo”, decía.
Las letras y la cultura toda de España,
de Hispanoamérica y del resto de mundo han celebrado,
en enero de este año, el cuarto centenario de la edición
príncipe de la primera parte de El ingenioso hidalgo
Don Quijote de la Mancha, obra de Miguel de Cervantes Saavedra.
Desde el Centro de Estudios Folklóricos “Dr. Augusto
Raúl Cortazar” de la Universidad Católica
Argentina, donde se indaga con frecuencia sobre los orígenes
de nuestra cultura rural y sobre sus antecedentes hispánicos,
quiero unirme a tal conmemoración por nuevos senderos
que parten del camino por otros transitado con miradas
distintas.
Contribuciones como las de Juan Alfonso
Carrizo –especialmente las que muestran las obras póstumas
recientemente editadas por la Academia de Ciencias y Artes de
San Isidro- y las de Augusto Raúl Cortazar – en
particular su erudita conferencia de incorporación a
la Academia Nacional de la Historia- han mostrado la presencia
de elementos cervantinos, sobre todo de aquellos tomados del
Quijote, en la tradición popular y en la poesía
“gauchesca” argentinas. En ambos casos – la
vertiente oral anónima y la literatura escrita en lengua
rústica que en ella está inspirada –
la “payada”, o sea el contrapunto de canto repentista
por dos o más improvisadores con acompañamiento
de guitarra, aparece como acontecimiento central.
Lo que sigue es una reflexión -extremadamente breve y
simplificada - sobre semejanzas entre estas payadas
gauchas rioplatenses y una situación narrativa creada
por Cervantes, no en su obra más famosa de
1605 sino en su no menos celebrado relato “La gitanilla”
incluido entre las Novelas ejemplares aparecidas en 1613, antes
de la segunda parte del Quijote que es dos años posterior.
La situación es la siguiente. Dos galanes que ocultan
sus verdaderas identidades tiene Preciosa, la gitanilla que
en la niñez ha sido robada a sus padres de noble alcurnia
: Andrés –llamado en realidad don Juan de
Cárcamo- y Clemente – paje favorecido de
algún grande del reino-, y así como lo es
la gitanilla, ambos jóvenes muestran ser poetas. Entre
tales esplendores de galante enmascaramiento la poesía
del canto es lo que emerge como verdad mayor y aquí pone
Cervantes una escena que , en múltiples circunstancias
similares, trascendió como propia de la identidad rioplatense.
“/…/ una noche, por entretenerse,
sentados los dos, Andrés al pie de un alcornoque, Clemente
al de una encina, cada uno con una guitarra, convidados por
el silencio de la noche, comenzando Andrés y respondiendo
Clemente, cantaron estos versos: /…/”
Lo que sigue son seis “estancias”,
estrofas de influencia italiana propias de la poesía
renacentista a la que era Cervantes aficionado: con rima abbaccdd,
en este caso, combinan versos de arte mayor y menor, con
pies quebrados y usan el artificio – después netamente
“payadoresco” - de que quien responde comienza
su estrofa con el último verso de la del primer cantor
y luego éste se obliga a hacer lo mismo, encadenándose
las palabras y las ideas en fina trama conceptual y lírica.
La forma de este canto, cuya música sólo especulativamente
podría reconstruirse, no ha pasado a la poesía
popular tradicional de España ni de Hispanoamérica
, pero el aludido artificio del encadenamiento, las imágenes
cósmicas de la galantería y sobre todo el
contrapunto de preguntas y respuestas entre cantores
son raigones profundos y hasta hoy vivos del arte payadoresco.
Aún hay más que observar.
Cuando Preciosa sorprende a sus galanes e irrumpe
en la escena, dice esto Cervantes: “Suspendiólos
el oírla, y sin moverse, prestándole maravillosa
atención, la escucharon. Ella (no sé si de improviso
o si en algún tiempo los versos que cantaba le compusieron),
con extremada gracia, como si para responderles fueran hechos,
cantó los siguientes: /…/” que son ocho redondillas
del más puro estilo oral-tradicional. El dato es
importante: ya que la acotación de Cervantes no sólo
nos informa sobre la existencia de mujeres cantoras e improvisadoras
(heredadas luego por nuestras comarcas a ambos lados de los
Andes) y sobre la coexistencia, en la costumbre popular española
de los siglos XVI y XVII, de dos tipos de poesía, la
de repertorio y la “de improviso”
(también llegada hasta nosotros como “de
repente” o repentista) , sino que nos hace ver cómo
de la segunda puede surgir la primera cuando el verso
improvisado traduce tan bien el gusto general que perdura, anónimo
y con sus variantes locales, en el caudal de la tradición.
Una vez más, la palabra poética
y esclarecedora de Miguel de Cervantes Saavedra obliga
a nuestro agradecimiento.
Vaya esta reflexión,
que es como un canto,
desde la pampa
al Manco de Lepanto.
Marzo 2005
* Olga Fernández Latour
de Botas
es doctora en Letras y Académica de la Historia. Dirige
el Centro de Estudios Folklóricos “Dr. Augusto
Raúl Cortazar” de la Universidad Católica
Argentina “Santa María de los Buenos Aires”
.Es escritora, docente, investigadora especializada en los campos
concurrentes del Folklore, la Historia y la Filología.Nació
en Buenos Aires, ciudad donde desarrolló sus principales
actividades y donde reside, el 27 de marzo de 1935.Cursó
todos sus estudios en su ciudad natal en las modalidades
Educación Artística, Universitaria y de
Post-Grado. Profesora Nacional de Danzas Folklóricas
Argentinas. (Esc. Nac. de Danzas) . Doctora en Letras:
tesis doctoral, Facultad de Filosofía, Historia y Letras
de la Universidad del Salvador: “La devoción mariana
en el folklore argentino”. Realizó diversos
cursos de extensión universitaria en la Argentina y en
el exterior.
Fue técnica del Instituto Nacional de Filología
y Folklore dependiente de la Academia Argentina de Letras desde
el 16 de marzo de 1956 y, por concurso, Investigadora a cargo
de la Sección Literatura del Instituto Nacional
de Investigaciones Folklóricas y del Instituto Nacional
de Antropología (hasta 1970 en que renunció para
concentrarse en la labor directiva de la modalidad Educación
Artística).
Como técnica de los mencionados Institutos Nacionales
primero y como investigadora independiente después,
realizó viajes de investigación de campo y
trabajó en archivos históricos del país
y del exterior. Participó en numerosos Congresos Nacionales
e Internacionales y fue miembro de la Comisión Organizadora
de los más importantes realizados en la Argentina, como
el Congreso Internacional de Folklore de 1960 y el Congreso
Internacional de Folklore Hispanoamericano de 1980.
Publicó por primera vez, en el marco de un trabajo crítico,
la nómina de impresos de la Biblioteca Criolla del Dr.
Robert Lehmann-Nitsche que se encuentra en el Instituto Iberoamericano
de Berlín ( “Poesía popular impresa de la
colección Lehmanm-Nitsche”, Buenos Aires, Cuadernos
del Instituto Nacional de Antropología, nos. 5, 6 y 7
: 1967-1972). En junio de 2003 donó a la Academia Nacional
de la Historia su colección personal de Hojas Sueltas
que pertenecieron a la Biblioteca Criolla del Dr. Lehmann-Nitsche.
Recuperó para la Argentina, en microfilmes que donó
a la Academia Nacional de la Historia (1998), los códices
lingüísticos elaborados en el siglo XVIII por misioneros
jesuitas con gramáticas y vocabularios aborígenes
de las parcialidades lule, tonocoté y mbya o eguiyaguyen
que se conservan en la Biblioteca Estense de Módena (Italia).
Es autora de más de cien trabajos publicados, entre
libros, fascículos y artículos. Algunos
de sus libros son Cantares históricos de la tradición
argentina (1960); Folklore y poesía argentina( 1969);
Prehistoria de Martín Fierro (1977); El torito de los
muchachos ( Introducción y notas a
su edición facsimilar)( 1978); La búsqueda
de la identidad nacional en la década del 30 (en colaboración
con Marta S. C. Ruiz) (1991); Aproximación a los valores
de la cultura popular tradicional (1994); Cantares históricos
argentinos (2001); Cancionero Popular de Entre Ríos
( en prensa) . Autora del proyecto y directora del programa
Atlas de la Cultura tradicional Argentina y de las publicaciones
surgidas de dicho programa : Atlas histórico de la Cultura
Tradicional Argentina. Prospecto y Atlas de la Cultura
Tradicional Argentina para la Escuela (cuarta edición
aumentada en preparación), ambas con la colaboración
de valiosos equipos de especialistas. El “Caso de los
Cuatro Juanes”, texto generador del ACTAE del cual es
autora, ha sido puesto en escena en diversas oportunidades en
ámbitos como el Centro Polivalente de Arte de Bell Ville
(Córdoba), el Instituto del Profesorado de San Rafael
(Mendoza), el penal de Olavarría , el Teatro Auditorio
de Mar del Plata, el Tren Cultural Bonaerense de Tandil (los
tres últimos en la provincia de Buenos Aires).
Directora fundadora de la sede del programa ACTA: el Centro
de Folklore Aplicado de la Secretaría de Cultura de la
Nación, hoy dependencia privada de la Institución
Ferlabó.
A pedido de la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro ha
escrito la Introducción y dirigido la edición
de las obras, hasta entonces inéditas, de Juan Alfonso
Carrizo Cantares hispanoamericanos (2002) e Historia sinóptica
de la poesía tradicional en el pueblo campesino
de la República Argentina./…/ (2005)
. Es, asimismo, autora del Prólogo crítico de
la Edición de dos textos de Robert Lehmann-Nitsche, La
Ramada y La Leyenda de Santos Vega, publicados por la Secretaría
de Cultura de la Nación (2002). En 2005 le ha sido encomendada
por la Fundación Carolina la redacción del Prólogo
a la reedición de la obra Cuentos de Mama Vieja de Rafael
Jijena Sánchez.
Desde 1954 fue sucesivamente maestra especial, profesora y vicerrectora
de la Escuela Nacional de Danzas Sección Folklore (hoy
Área Transdepartamental de Folklore del Instituto Universitario
de Arte- IUNA), luego Supervisora Técnico-Docente y también,
hasta su jubilación, Directora de Educación
Artística de la Nación. Todos esos cargos
fueron le fueron adjudicados por concurso de títulos
y antecedentes.
En la actualidad se desempeña en la Universidad
del Salvador, como profesora titular de Folklore – fundadora
de la cátedra en 1977- en la carrera de Musicoterapia
(Facultad de Medicina, Escuela de Disciplinas Paramédicas)
y de Folklore y Etnología en la carrera de Turismo (Facultad
de Filosofía, Historia y Letras). En la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Católica Argentina, Departamento
de Letras, ha sido encargada del planeamiento de la cátedra
de Literatura y Folklore dictada por primera vez en el primer
semestre de 2003.
En la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador
ha tenido a su cargo asimismo, en el año 2000,
un Seminario de doctorado sobre “Problemática de
la regionalización cultural”. En 2001 dictó
conferencias en el Seminario para doctorandos sobre Región
Gaucha que conduce la Dra. Gloria Martínez. En
2002 dictó otro Seminario para doctorandos titulado
“Constantes y variables en las respuestas culturales de
la Región Gaucha. Hacia una visión interdisciplinaria”.
Es Directora del Centro de Estudios Folklóricos
“Dr. Augusto R. Cortazar” de la Universidad Católica
Argentina y de la Cátedra Extracurricular de Etiología
Cultural Argentina “Prof. Bruno C. Jacovella” que
se creó, por su iniciativa, bajo la dependencia del Decanato
de la Facultad de Filosofía, Historia y Letras de la
Universidad del Salvador (2002).
Como técnica no gubernamental de la UNESCO concurrió
al Simposio de Bogotá 1982 sobre “Propiedad intelectual
del Folklore” e integró su Mesa Directiva. Fue
invitada a pronunciar conferencias en las universidades estadounidenses
de Wisconsin - Lacrosse, Chicago-Illinois, Nueva Orleáns,
y Phoenix (Arizona); en la Casa de América de Madrid
; en la Maison de l’ Amérique Latine de París,
en el Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay
y en el Instituto Ibero.Americano de Berlín.
En Asunción, Paraguay, fue convocada para la organización
del Instituto de Estudios Antropológicos creado en 1999,
con el auspicio de la Fundación Konrad Adenauer, en
la Universidad Católica local.
Ha recibido premios nacionales e internacionales, entre ellos,
el Primer Premio Nacional de Lingüística, Filología
e Historia de las Artes y de las Letras, Primer Premio
Municipal de Ensayo “Eduardo Mallea”, Konex
de Platino en la especialidad “Folklore”, Faja de
Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, Premio “Dr.
Augusto Raúl Cortazar a la investigación folklórica”
y “Premio Trayectoria”, ambos del Fondo Nacional
de las Artes, Pluma de Plata del PEN Club Internacional, las
designaciones como “Joven Sobresaliente” por la
Cámara Junior de Buenos Aires, como “Lector Emérito”
de la Biblioteca Nacional , como “Maestra de Maestros”
por la Academia Nacional del Folklore Chileno y Argentino, Miembro
Honorario de la Fundación “Miguel Lillo”
(Ley 12935), Medalla de la Independencia de Finlandia (por sus
estudios sobre el Kalevala) , Diploma de Honor de la VIII
Feria del Libro Mexicano, pabellón de la Mujer
de América en la Cultura.
Es miembro de número de la Academia Nacional de la Historia,
de la Academia Argentina de la Historia y de la Academia
Argentina de Conocimientos Interdisciplinarios (con sede
en la Universidad de Palermo), y miembro correspondiente de
la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro. Por convenio
de reciprocidad académica es, asimismo, miembro
correspondiente de varias instituciones de ese tipo en Europa
y América, entre ellas la Real Academia de la Historia
de España y el Instituto Histórico
y Geográphico Brasileiro. El diciembre de 2003
se ha incorporado como Vocal a la Asociación Amigos del
Museo Mitre.
En el sur del Brasil ha participado en congresos y seminarios
relativos al tema del gaucho, particularmente en los organizados
por la Universidad de Caxias do Sul y la Prefeitura de Bom Jesús,
ocasiones en que integró la representación
argentina. Directora del Departamento de Folklore de la Comisión
del MERCOSUR del CARI (Consejo Argentino para las Relaciones
Internacionales) (1999).
Ha diseñado y dirige, a partir del año 2002, el
programa interdisciplinario sobre Recuperación y actualización
funcional de respuestas culturales tradicionales en la alimentación
de los segmentos sociales con menores recursos económicos
(Programa REAL/ Argentina). Preside la Institución Ferlabó,
entidad no gubernamental sin fines de lucro, constituida
de hecho, sobre la base de bienes de su patrimonio familiar,
el 27 de marzo de 1986. Bajo el lema Por la
comprensión, para la paz, la Institución
Ferlabó realiza diversas actividades culturales y benéficas,
mantiene becas de estudios, proporciona servicios gratuitos
de dirección de tesis y provisión de jurados
y, desde 1992, otorga anualmente el Premio “Enrique Fernández
Latour, a la amistad argentino-francesa”. En 2000 ha iniciado
un plan editorial con el sello “Obras de Ferlabó”,
cuya primera publicación le pertenece: es una obra netamente
historiográfica titulada La ofrenda de Gérard
al Libertador San Martín. En 2004 el Gobierno de la República
Francesa la ha designado “Chevalier dans l’Ordre
des Palmes Acadèmiques” “ por los altos servicios
prestados” a la cultura de ese país.
Amplia actuación como miembro de Jurados de premios Nacionales,
Municipales y de los premios KONEX de Letras (1994
y 2004) así como de las Comisiones Honorarias
de Evaluación convocadas por la Secretaría e Cultura
de la Nación para la cobertura de sus cargos jerárquicos
. Ha actuado como evaluadora externa del CONICET y miembro,
hasta que renunció, de su Comisión Asesora de
Filología. Miembro de Jurados de Tesis doctorales
en varias universidades argentinas. Directora y co-directora
de Tesis doctorales en el país y el exterior.
Entre su producción no detallada existen dos libros
de versos, La flor del Jardín. Cantata de la Independencia
argentina (1966- impr. 1982), que ha sido puesto en escena,
musicalizado por el maestro Ricardo Altieri, en el Centro Cultural
San Martín de Buenos Aires, en la Universidad Nacional
de Morón y en el Museo Mitre (Buenos Aires),
y Pan de mujer (2004) (que comprende tres poemarios
Pan de mujer, Motivos de guerra I y Motivos de guerra II) .
Asimismo ha publicado una colección de narraciones
ficcionales : La magia del Guerrero y otros relatos .Homenaje
a Borges en el 2000.
No entiendo para nada, me pierdo
en el bosque numeral de los CPN.
Desconozco los árboles del Debe y del Haber
que ellos talan y acomodan con paciencia.
Pero debe de haber, en el hoy,
algo que interprete :
pueden ser los Sony
o los Ingloo Galas para 5/p
o algo que estremezca
como a las fanáticas del body-fitness
por los feeling.
Cito una “endecha tradicional española”
El triste que quiere
partir y se va,
adonde estuviere
sin sí vivirá.
(1)
Luego asoman las cartas abiertas
de los políticos; el tornado de las solicitadas
pagas como sesión odontológica
y los conjuntos del rock ( liviano y pesado ),
los blandos pops, la banda punk
más todos los que siguen rockeando y rockean
otro mundo en el mundo
con la misma tristeza que sube por los hierros
que el cielo ata con alambres arteriales
en forma de edificios y esparce por las ciudades.
Debe de haber cosas que no se comprenden
por tan simples y pequeñas:
“ las hormigas de tu casa “, la lluvia,
el sol ( “la rueda ígnea” ), la otra rueda
de la fortuna, la luz, el círculo, el espacio donde
todo se mece.
La hoja en blanco
traducida por el azar para el hombre que compre
“anteojos para leer”.
Hay muchas otras que de tanto verlas no
cito;
pero todas distintas a los familiones
de CPN, Letrados y taxis compartidos.
Debe de haber algo para un mundo
al borde de ser escombros.
Por eso es que el hombrecito vende
“anteojos para leer” ( oídos para sentir
más lejos )
El triste que quiere
partir
y se va,
adonde
estuviere
sin sí vivirá
sin pecado por haber transitado y sufrido
estas últimas décadas mundanales
donde se dieron los sucesores de los humildes
tenedores de libros que trabajaban
para almaceneros.
Así llegaron los CPN y demás profesionales
atosigados con doctorados y másters.
Los CPN ( los únicos que tienen sigla )
corresponden a esas últimas décadas
que acarrean la redolarización, el fondo
monetario, el by pass salvador, los agujeros negros,
el sonido del Big Bang, el nintendo
y se te cuelga la computadora de vergüenza
por pensar estas listas de nombres
que hay que decodificar junto a los livianos
y pesados del rock
( otro hombrecito vendía alfajores “Piñón
fijo”
a 5 por dos pesos y a 3 por uno- 2 capas -
al lado del pensativo de los “anteojos para leer”
)
Otra curiosidad del mundo :
la Dirección de Rentas
pretende cobrarle Ingresos Brutos
a los “canillitas”
y además les exige Declaración Jurada
( como a los diputados ).
Lo leí con los lentes que compré
en el puente Lavalle. Lentes para analfabetos
de todo pelaje, más el resto de lo irreal incluido
( no existe óptica que lo contenga ).
O lo leí con estos simples anteojos que ayudan
a ver y mirar
lo que uno alza de la tristeza en la calle
tal vez recetado por sus mismas veredas
previo fondo de ojo de la vida
en los agujeros negros de los ojos
al azar dentro de los agujeros negros
del universo
donde seguramente algún antiguo, casi dios
contempla al “ triste que quiere
partir y se va,
( y ) donde estuviere
sin sí vivirá ,
aunque habrá de preguntarle
al hombrecito del puente
- el que está al lado de la empanadera
de sonrisa blanca y dientes perfectos –
si no vende anteojos para leerse a sí
mismo,
para ensimismarnos.
(1) Nilda Guglielmi en Memorias Medievales.
ECA, Bs. As. 1981
NÉSTOR GROPPA
San Salvador de Jujuy
08/07/2005 04:59 p.m.
Alguna reflexiones psicoanalíticas
sobre la migración.
En nuestro mundo actual, muy a menudo insuficiente en posibilidades
satisfactorias de capacitación y de trabajo surge como
alternativa, ocurrencia, ilusión, esperanza:
“¿Y si emigramos? ”.
El término “migración” ha sido aplicado
para definir la movilidad geográfica de las personas, que
se desplazan ya sea en forma individual, en pequeños grupos
o en grandes masas.
La migración propiamente dicha, es decir la que da lugar
a la calificación de las personas como “emigrantes”
o “inmigrantes” es aquélla en la que el traslado
se realiza de un lugar a otro o de una región a otra, suficientemente
distinta y distante por un tiempo suficientemente prolongado como
para que implique “vivir” en otro país o región
y desarrollar allí las actividades de la vida cotidiana.
Nuestro objetivo es el de despejar algunas de las vivencias –tal
vez en este caso las más depresivas - de una migración
para difundir su trascendencia para aquél que la emprende
y la importancia de una elaboración adecuada, antes y/o
después de haber sido realizada.
Las personas podrían quedar ubicadas entre dos extremos
en lo que a su tendencia migratoria se refiere, aquéllos
que necesitan estar siempre en contacto con las personas y los
lugares conocidos y aquéllos que disfrutan cuando tienen
posibilidades de ir a lugares desconocidos e iniciar relaciones
nuevas.
Hoy sabemos, que una migración implica, aún realizada
en las mejores condiciones, atravesar una crisis que deja efectos
psico-afectivos profundos y duraderos. Esta noción
generalmente es ignorada por los que la emprenden y por muchos
de aquéllos que los rodean.
Algunos autores hablan del “stress” migratorio, diciendo:
“es frecuente que los participantes no tengan noción
de la naturaleza violenta de la experiencia y de su impacto acumulativo”.
El proyecto migratorio a veces responde a intentos de exogamia
cuando personas jóvenes necesitan interponer distancia
geográfica entre ellos y sus familias primarias.
La migración puede volverse traumática cuando predomina
el sentimiento de desamparo; desde ya esta vicisitud dependerá
de los antecedentes históricos de cada migrante en cuanto
a la calidad de sus experiencias previas de pérdidas, separaciones
y/o abandonos personales o familiares.
Una migración frecuentemente simboliza y reproduce la separación
y la pérdida del amparo maternal y a su vez la búsqueda
paterna , es decir, la de una salida a una situación engolfante.
La soledad es uno de los riesgos de la migración.
La capacidad de tolerarla ha sido estudiada por D. Winnicott como
uno de los rasgos más importantes de madurez en el desarrollo
emocional.
En psicoanálisis, no podemos comprender las migraciones
sin recurrir a las nociones de duelo y de cambio por la necesidad
de tener en cuenta las ansiedades características de ambos
estados.
Duelo por las pérdidas que representa y cambio porque se
trata de tener la capacidad psicológica de incorporar infinidad
de novedades vinculares, culturales, sociales, laborales, etc.
Sabemos que cuando una persona pierde una persona amada o algo
equivalente como la patria, la libertad, un ideal, etc. en condiciones
normales presenta una reacción que conocemos con el nombre
de “duelo”.
Llamativamente, es una reacción que no sólo consideramos
natural y esperable en determinadas circunstancias, sino que sabemos
que no debe ser interferida, aún cuando la persona se muestre
profundamente dolida, pierda el interés por el mundo exterior,
haya perdido la capacidad de amar y ya no logre ser productiva.
A pesar del grado de sufrimiento que representa para la persona
que lo atraviesa, este estado significa que se va venciendo la
pérdida; sólo una vez vencida esta última
el “yo” podrá volver a ser “libre y desinhibido”.
Nos explica Freud, que si se ha perdido el “objeto”,
la añoranza se vuelve elevada e incumplible.
“... ¡La intensiva investidura de añoranza,
en continuo crecimiento a consecuencia de su carácter irrestañable,
del objeto ausente (perdido) crea las mismas condiciones económicas
que la investidura de dolor del lugar lastimado del cuerpo y hace
posible prescindir del condicionamiento periférico del
dolor corporal!”.
Al pasar del dolor corporal al dolor anímico se produce
el mismo estado de desvalimiento psíquico, sólo
que habiendo producido un pasaje de la investidura narcisista
a la investidura de objeto.
En estos desarrollos de Freud encontramos los procesos que los
migrantes deben atravesar en una migración definitiva o
en el exilio.
Dado que no se trata de pérdidas debidas a muerte, que
no tienen por lo tanto este carácter absoluto, se dan ciertas
particularidades de los duelos en las migraciones. A veces
es la continuidad en los vínculos lo que se pierde además
de una infinidad de variables que participan de la cotidianeidad.
Es bueno tener en cuenta, que aún sin migrar, tal
como lo dicen L. y R. Grinberg al concluir su libro: “está
claro que ‘uno nunca vuelve, siempre va’.”
A menudo se da un tiempo de alrededor de dos o tres años
en que los migrantes funcionan muy bien, con éxito en su
progresiva inserción social, familiar y laboral.
La crisis puede aparecer cuando paradójicamente el migrante
cae en cuenta que ha logrado instalarse.
Aspectos muy oscuros de las migraciones, los del exilio, están
bellísimamente escritos por Mario Benedetti en su novela
“Mi primavera con una esquina rota”
Muy triste fue la última migración de Sigmund Freud.
Migró para salvarse, convencido por la insistencia de Ernest
Jones, gracias a la influencia política de los hombres
más importantes de ese convulsionado mundo de l938, rodeado
de familiares, amigos y múltiples expresiones de afecto,
amistad y reconocimiento a su ciencia; pero se hallaba en precarias
condiciones de salud; sabía que no viviría mucho
más, ya nunca podría regresar.
Estaba asistiendo a las distintas manifestaciones del nazismo
aunque nunca supo del destino de sus cuatro hermanas fallecidas
en campos de concentración 5 años después.
Hablando de su migración, envió esta carta a De
Saussure en 1938:
“quizás Ud. omitió el punto que el emigrante
experimenta tan particular y penosamente: la pérdida del
idioma en el que vivió y pensó, aquél que
uno nunca será capaz de reemplazar por otro a pesar de
todo nuestro esfuerzo de empatía. Con penosa comprehensión
observo cómo me hacen faltan distintos términos
familiares de expresión en inglés y cómo
el Ello todavía se esfuerza por resistirse a renunciar
a la escritura gótica familiar”.
En las migraciones definitivas a menudo ya no se dispone de la
familia ampliada, tíos, primos, sobrinos, hermanos, padres,
cuñados; los amigos de toda la vida; los conocidos de siempre
que uno saluda al encontrarlos de casualidad; las calles, ciertos
rincones, los paisajes de su ciudad o de su pueblo y los múltiples
objetos cargados de afecto, de significación, de recuerdos.
Los olores del barrio a cierta hora del día en particular
y en ciertas estaciones climáticas, los sabores de la comida
condimentada como se está acostumbrado (vivencias más
regresivas); la gente que a uno lo reconoce y ahora, nadie o casi
nadie que a uno lo reconozca.
El tener todo esto en cuenta, y trabajar en la elaboración
de esta decisión, o de sus efectos cuando ya ha sido realizada
permitirá, en algunos casos transformar creativamente toda
la experiencia en un alto enriquecimiento y fortalecimiento de
la personalidad; aún cuando los duelos y sus efectos puedan
persistir de diversas maneras, en algunos casos, durante toda
la vida.
La elaboración de los duelos, el pasaje por las vicisitudes
mencionadas permite que finalmente el yo quede otra vez “libre
y desinhibido”, o por lo menos lo más libre y desinhibido
posible para volver a vincularse con las personas, las calles,
la ciudad o el pueblo, los objetos, las nuevas costumbres, etc.
Las obras de arte son ricas en transmitir las peculiares vivencias
de la migración y del exilio.
Es notable cómo la nostalgia se ubica en ciertas calles:
“Lo que no cambia, y eso es importante, por su influencia
y repercusión ulterior, es el ambiente no-humano, que llega
a constituir una parte significativa del sentimiento de identidad.
Este ambiente no-humano, en especial el que ha sido el entorno
natural y específico del individuo, y ha sido revestido
con un intenso contenido emocional, es el que suele persistir
no modificado, como objeto de añoranza y símbolo
de lo propio.”7
Ya lo decía bellísimamente Alphonse de Lamartine
(poeta romántico francés nacido en 1790 y fallecido
en 1869) mientras estaba en Florencia, cumpliendo funciones diplomáticas,
en su poema:
Milly ou La Terre Natale
“Chaumière où du foyer étincelait la
flamme,
Toits que le pélerin aimait à voir fumer,
Objets inanimés, avez-vous donc une âme
Qui s’attache à notre âme et la force d’aimer
?”10
Traduzco intentando ser fiel al sentido pero desde luego perdiendo
la belleza de estas líneas:
Milly o La tierra Natal
Cabaña en cuyo hogar brillaba la llama
Techos que el peregrino amaba ver humear
¡Objetos inanimados!, ¿acaso tienen ustedes un alma
Que se liga a nuestra alma y la obliga a amar?
Aquí he puesto el acento en algunas cuestiones referidas
a los efectos de lo que se deja “atrás”, recortando
el acontecimiento mismo de la migración. Tal vez mucho
de esto corresponda ya a “las migraciones de antes”,
pero no quiero dejar de incluirlo; aunque no hay duda que las
maravillas tecnológicas de nuestra época dan otro
cariz a estas experiencias.
Cada migración se inserta en una historia individual y
familiar que precede al individuo que la realiza, y es siempre
una experiencia muy particular.
Una migración puede derivar en un gran enriquecimiento
personal, es muy importante tener noción de las peculiaridades
del camino que se elige.
*La Dra.Garciela Bar es Psicoanalista, Psicoterapeuta,
Médica Psiquiatra. Nacionalidades: Argentina y Francesa.
Idiomas hablados fluidamente: Español y Francés.
Idioma adecuadamente comprendido: Inglés. Directora del
Centro Babel, Centro de psicoterapia y estudio de las experiencias
interculturales y de la migración. Ex Presidente y Ex
Secretaria Científica de la Asociación Escuela
Argentina de Psicoterapia para Graduados. Profesora Titular
de los Posgrados en Psicoanálisis de la Asociación
Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados en convenio
con la Universidad Nacional de La Matanza; estos Posgrados tienen
un convenio de intercambio de docentes, de alumnos y proyectos
de investigación conjuntos con la Universidad Lumière
Lyon 2 Francia y en trámite un convenio con la Universidad
René Descartes, Paris V, La Sorbonne. Asesora para el
jurado de Tesis de Doctorado de la Universidad Lumière
Lyon 2. Miembro Adherente de la Asociación Psicoanalítica
Argentina y de la Asociación Psicoanalítica Internacional.Autora
de numerosos trabajos y ponencias en paneles de Congresos acerca
de los fenómenos psíquicos , emocionales y afectivos
despertados por el encuentro intercultural y/o la experiencia
de la migración.
Haciendo click en las flechas verá todas las páginas
de cada sección. Al posar el mouse sobre las mismas
se indica si pasa a la sección siguiente o a la
siguiente página de la misma sección